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El CRA Cedrillas experimenta ‘la Alegría’ de trabajar unidos por un proyecto común El CRA Cedrillas experimenta ‘la Alegría’ de trabajar unidos por un proyecto común
Los niños, artífices de la obra, posan junto a ella una vez terminada

El CRA Cedrillas experimenta ‘la Alegría’ de trabajar unidos por un proyecto común

El artista local Gene Martín diseñó la escultura que los niños elaboraron con latas recicladas

“¿De dónde viene la Alegría?”, es la pregunta retórica que se hace Gene Martín, porque acto seguido escribe: “Brota de forma espontánea de lo profundo de nuestro corazón cuando nos sentimos a salvo y unidos los unos a los otros. Es nuestro estado natural en ausencia de juicios y tantos pensamientos resabidos. Brota cuando ponemos el foco en lo que nos une, y no en lo que nos diferencia. Brota, de forma natural, cuando vemos lo continuo…”.

Precisamente con esa espontaneidad y naturalidad nació el proyecto común entre el artista local y los niños y profesores del CRA de Cedrillas que ahora luce en el pueblo. Entre todos dieron forma a una escultura muy peculiar, formada por latas de bebida recicladas, pintadas y decoradas por los alumnos que unidas entre sí, componen la palabra alegría.

La idea surgió cuando la directora del CRA Cedrillas, se puso en contacto con Gene Martín, su antiguo alumno de plástica, para elaborar algo similar a la estructura que el mismo autor ubicó el pasado año junto a la escalinata de Teruel, en la que se puede leer la palabra AMA hecha con corchos de vino reciclados. 

La alegría de lo continuo

Entonces era invierno y Gene Martín se puso manos a la obra para diseñar la escultura que terminaría exponiéndose a final del curso. “La Alegría de ver lo continuo’ es una muestra del buen resultado del trabajo en un grupo muy variado, todos enfocados en un mismo objetivo. Y al igual que en la vida, la Alegría sólo puede leerse cuando miramos las cosas de frente y nos fijamos en lo continuo y no en la visión lateral/individual de cada uno”, señala el artista en un escrito explicativo de su obra.

Y así es, solo el que la mire de frente podrá entender lo que la escultura trata de decir. De igual manera, es cierto que la obra no tendría sentido sin el trabajo colaborativo de todos y cada uno de los participantes, que con sus latas han aportado una pieza imprescindible al conjunto final. 

 “Es precioso sentir que es algo de todos y que tiene vida propia. Cómo si fuéramos los padres de una criatura, la viéramos crecer y dar sus primeros pasos; pero ella misma, desde el principio, ya marca su camino”, escribía Gene Martín.

“Lo que más me gusta de este tipo de obras es que de algo que en principio piensas que no puede salir nada como una lata, termina surgiendo algo bello, termina surgiendo arte y que los alumnos vean que cualquier pieza, por insignificante que parezca, al unirse con otras, acaba formando algo como la escultura que hemos creado, es magnífico”, señala Martín.

Concretamente fueron alrededor de 60 alumnos, con la ayuda de algunos profesores los que colaboraron aportando 4 latas por persona, todas ellas pintadas y adornadas por ellos para reunir las más de 300 que conforman la escultura. Todo esto, al tiempo que aprendían la importancia y la utilidad de reciclar objetos cotidianos como los envases de bebidas.

“No me atraen las esculturas de conmemoraciones del pasado. Me enamora hacer homenaje a la Alegría, algo que está presente y es de todos. Me encanta la idea de celebrar conjuntamente, lo bonito de la vida”, concluye el autor.