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En la presentación participaron los diez escritores que publican relato en el libro, y lo hicieron bien de forma presencial o a través de vídeos grabados previamente

El espíritu de Dickens regresa por Navidad de la mano de diez escritores turolenses

El IET y Prames presentan un libro que invita a recorrer y sentir la provincia desde la literatura

El espíritu del célebre cuento navideño de Charles Dickens ha regresado de la mano de diez escritores turolenses con la obra colectiva Cuento de Navidad, en la que esta temática se cuela en unos relatos cortos que tienen en común escenarios y tradiciones turolenses ambientados en cada una de las diez comarcas de la provincia. La obra se presentó al público en la Sala Maravillas de Teruel en un acto que se transmitió también por streaming y al que asistió el presidente de la DPT, Manuel Rando, de quien depende el Instituto de Estudios Turolenses (IET), que ha sido el editor junto con Prames.

La Navidad ha sido una temática que ha protagonizado todo tipo de manifiestaciones artísticas y culturales desde la pintura, la música, la literatura y el cine, y la iniciativa que ha llevado ahora a cabo el IET y Prames con este libro se fija ahora en estas fechas navideñas para mostrar también los paisajes humanos y los rincones de un territorio que rebosa de identidad a través de sus gentes, sus tradiciones, sus esperanzas y su historia.

Todas esas cuestiones y otras muchas están presentes en Cuento de Navidad, un libro de relatos a cargo de diez escritores turolenses de distintas generaciones y vertientes profesionales, a través de los cuales se invita a los lectores a sentir y recorrer la provincia de la mano de la creación literaria. Cinco han sido escritos por mujeres y otros tantos por hombres, y cada autor ha ambientado su trabajo en una de las diez comarcas turolenses, de manera que está presente toda la provincia.

El libro ha sido coeditado por el IET de la Diputación de Teruel y Prames, se han tirado en una primera edición 500 ejemplares y están ya a la venta en las librerías por el precio de 15 euros en una edición muy cuidada que ha sido ilustrada por otro turolense, Ricardo Polo. Los relatos han sido escritos por Cruz Aguilar, Serafín Aldecoa, Elifio Feliz de Vargas, Elena Gómez, Víctor Manuel Guiu, Fabiola Hernández, Maite Joven, Javier Lizaga, María Lorenzo y José María Maldonado.

El acto de presentación corrió a cargo del presidente de la DPT, Manuel Rando, y el subdirector del IET, Juan Villalba, así como Rafa Yuste por parte de Prames. Además intervinieron los diez autores de los relatos, la mitad de forma presencial en la Sala Maravillas, mientras que el resto estuvieron presentes con vídeos de presentación de sus trabajos. Debido a las limitaciones del aforo por las medidas de seguridad que impone la pandemia del coronavirus, el acto se emitió también por streaming.

El presidente de la DPT, Manuel Rando, explicó a los medios de comunicación momentos antes de la presentación que este libro forma parte de la nueva línea marcada por el IET de dinamizar también la vertiente creadora de los autores turolenses, además de la faceta de investigación a la que tradicionalmente se ha dedicado más este instituto.

Rando calificó de “costumbristas” los diez relatos que reúne el libro, e incidió en ese “toque mágico” que tiene la Navidad, puesto que es la temática en torno a la cual gira la decena de trabajos que firman los escritores participantes.

El presidente de la DPT aseguró que esta obra era un “regalo perfecto” para estas fechas navideñas e incluso bromeó asegurando que iba a ser su regalo del “amigo invisible”. Rando mostró su esperanza en que, acorde con la temática del libro, durante estos días la sociedad turolense sea capaz de conjugar las celebraciones navideñas con la responsabilidad. Hizo un llamamiento en este sentido a cuidarnos “entre nosotros”, pero a tener también empatía para “cuidar a los demás”.

El subdirector del IET, Juan Villalba, indicó que los escritores habían tenido plena libertad creativa y solo se les había marcado la comarca donde tenía que desarrollarse su obra, para que estuviese representada toda la provincia, y la extensión máxima. Añadió que se trataba de una colección de cuentos con un sentido lúdico, y que se había querido apoyar también al sector creativo y editorial, además de potenciar los pueblos para darlos a conocer a través de esta vertiente artística. Valoró además la importancia de colaborar con una editorial porque eso garantiza la distribución de los libros a nivel nacional.

Continuidad

Villalba añadió que la intención era dar continuidad a este tipo de trabajos y potenciar desde el IET a los creadores turolenses, tanto desde la literatura como desde el sector audiovisual, para lo cual el próximo sábado se presentará el nuevo número de la revista Cabiria. Cuadernos Turolenses de Cine, junto con varios trabajos audiovisuales. 

Rafa Yuste, de Prames, agradeció el apoyo de la DPT a través de esta iniciativa conjunta, y aseguró que si se quiere tener una “cultura fuerte”, las instituciones deben implicarse como ha sucedido en este caso. Indicó por otra parte que el libro abría además una nueva línea de publicaciones dentro de la editorial, a la que han llamado Rebirol, y animó a regalar cultura en estas fechas con libros como Cuento de Navidad.

En la presentación intervinieron todos los autores para explicar de qué trataban sus relatos y cómo había sido el proceso creativo. Los que no pudieron acudir  en persona lo hicieron a través de grabaciones de vídeo que se proyectaron en el acto, y al finalizar los autores firmaron ejemplares. 

El periodista de Aragón TV, Javier Lizaga, fue el primero en intervenir evocando a Saramago y su libro infantil La flor más grande del mundo, ya que su aportación en Cuento de Navidad es un cuento para niños que configuró pensando en sus dos hijos pequeños y que está ambientado en la comarca de Cuencas Mineras.

La escritora Cruz Aguilar, periodista de DIARIO DE TERUEL, y de la que Juan Villalba destacó su capacidad para evocar con palabras las situaciones de las historias que cuenta, centra su obra en el Mas Blanco, en la comarca de Gúdar-Javalambre. En su línea de trabajo, antes de ponerse a escribir indagó en tradiciones de la zona y a través de conocidos descubrió la del cardo santo, que es como se titula su relato, cuya historia se entreteje a través de tres mujeres de generaciones distintas.

Elifio Feliz de Vargas, poseído del espíritu del Maestrazgo como dijo Villalba, ambienta su obra en esta comarca con el sugerente título La piel del diablo y viaja en el tiempo hasta la tercera guerra carlista para tomar como protagonistas a un cura llamado padre Capón y a un niño que padece la enfermedad de la ictiosis.

El historiador José Maldonado firma su relato con el título No cenaré, protagonizado por una chica que entra en la contradicción, como le sucede a mucha gente, de esa parte comercial y capitalista que se quiere imprimir a la Navidad. El autor reconoció que ha sido su primera incursión en la literatura, puesto que es ensayista, pero que había disfrutado con la experiencia.

Otro historiador, Serafín Aldecoa, también admitió ser la primera vez que se había adentrado en el género literario y que le había gustado, por lo que no descartaba volver a hacerlo pero trabajándolo como había hecho con este cuento para abordar cuestiones sociales. Su relato se fija en las gentes que llegaron a trabajar en Sierra Menera durante el primer tercio del siglo pasado.

A través de vídeos grabados previamente y que se proyectaron en el acto el resto de las autoras contaron cómo había sido su experiencia, que en el caso de Elena Gómez lleva a reflexionar sobre el hecho de que lo importante no es el lugar donde estés para celebrar la Navidad sino con quiénes pasas las fiestas.

La también periodista de Aragón TV, Fabiola Hernández, invitó a sumergirse en estos relatos por el sentimiento navideño que transmiten en unos tiempos de abatimiento como los que vivimos. Su cuento está ambientado en el Matarraña y se titula Las lavanderas y el invierno.

Otros tiempos

Maite Joven ambienta su relato en la Muela de San Juan de Griegos, la tierra de su familia, y sitúa la acción en los duros años de mediados del siglo pasado, poco después de la guerra y cuenta el día a día de entonces, cuando con muy poquito se podía vivir y de forma muy diferente a ahora.  

Víctor Manuel Guiu ubica su relato en el Bajo Aragón histórico y contó que el mismo dio un giro porque cuando lo estaba escribiendo falleció su madre. Había empezado un cuento más tradicional pero quiso hacer entonces un homenaje a las madres que acaba convertido, según explicó, en un alegato de que “la verdadera patria que echamos de menos son las madres”.

Por último, María Lorenzo firma el cuento Bárbara, Remedios, Clara, su primera incursión en la narrativa literaria puesto que nunca antes había escrito un relato, contó. Toma como protagonistas a tres mujeres, las de los nombres del título, para reflexionar sobre la adaptación por la que pasan las personas que vienen de los entornos urbanos a los rurales.

Un fresco multicolor en las temáticas, los estilos y las diferencias generacionales

La variedad es lo que marca el libro de cuentos navideños coeditado por el IET y Prames que se presentó en Teruel. Y es que los relatos se caracterizan no solo por la variedad de estilos y las diferencias generacionales de sus autores, sino también porque se ha buscado una amplia amalgama de perfiles que lo que hace es ofrecer una diversidad que de seguro será de agradecer al sumergirse en su lectura. Aparecen desde autores más que consagrados, como Elifio Feliz de Vargas, que lleva ya más de tres décadas llevándose premios y frustrando las esperanzas de otros que tienen la mala fortuna de presentarse al mismo concurso, hasta autores más jóvenes que empiezan a abrirse terreno y que también acumulan ya varios premios, como es el caso de Cruz Aguilar, o de otros periodistas como Fabiola Hernández y Javier Lizaga, además de escritoras vocacionales como Elena Gómez. Y junto a ellos figuran autores que confiesan ser la primera vez que publican un relato, como José María Maldonado y Serafín Aldecoa, con una larga trayectoria como ensayistas, eso sí.