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Componentes del grupo Lugh

El grupo turolense Lugh actúa esta noche en el Parque de los Fueros: "En el escenario invitamos al público a que haga un viaje interior"

Sus componentes reconocen que Teruel tiene muchos artistas de calidad excepcional
Nuria Andrés

En un viaje a Argentina, la turolense Carolina Paterson, amante de la música celta, conoció a Emiliano Evrard y ambos descubrieron que, con el violín de ella y la guitarra de él podrían ganarse la vida a la par que disfrutar interpretando música celta por los pueblos y las calles de la Patagonia. A partir de ahí comenzaron su recorrido por países como España, Portugal, Francia, Uruguay, Chile…, compartiendo con el público su pasión por la música que bebe de raíces celtas, nórdicas y medievales. Fue en la ciudad de Teruel donde se formalizó el grupo Lugh con su tercer integrante, José Manuel Alba. 
El nombre de la banda fue elegido por casualidad, pero más tarde descubrieron que en su tierra, en Teruel, había un santuario en honor al dios celta Lugh, lo que, como explica en esta entrevista Carolina Paterson, lo interpretaron como que fueran a donde fueran un pedacito de Teruel siempre les acompañaría. Esta noche traerán sus ritmos frenéticos y sus melodías de cuentos de hadas a la capital, al auditorio del parque de Los Fueros-Ricardo Eced de la mano del festival de música Ciudad de Teruel.
 -¿Qué hace un grupo turolense tocando música celta? ¿No es cosa de gallegos o escoceses?
-El grupo lo formamos Carolina Paterson, Emiliano Evrard y José Manuel Alba. Mi bisabuelo era escocés y siempre me ha atraído mucho este estilo de música porque el violín, que es el instrumento que yo toco, tiene bastante protagonismo. Hace seis años viaje a Escocia para estudiar un par de años este estilo de música, además de violín clásico. Después me fui a Argentina y allí conocí a Emiliano y empezamos a tocar este tipo de música porque me gustaba y para sacarnos un poco de dinero, porque vivíamos en un pueblo donde casi no había nada. En una feria empezamos a tocar a la gorra y a interpretar temas, entre ellos bandas sonoras de películas y demás. Así estuvimos nosotros dos viajando por Uruguay, Argentina, por aquí por España, por Francia…, tocando en bares y también por la calle. Cuando llegamos a Teruel ya formalizamos más la situación, empezamos a tocar para ayuntamientos, yo me hice autónoma, Emiliano también y aquí fue donde conocimos a José Manuel, al que le gusta mucho este estilo de música, y entonces se unió. Así fue que desde hace tres años trabajamos y formamos un equipo los tres juntos. 
-Entonces su afición por la música celta viene desde que era pequeña.
-Sí, bueno desde pequeña me atraía este estilo y luego con el grupo ArteSonado empecé a tocar e introdujimos algo de repertorio celta.
-¿Qué es lo que intentan transmitir con su música?
-Sobre todo, lo que intentamos transmitir al público es la alegría de esta música. Es verdad que en las melodías celtas hay de todo, hay lamentos, algunos temas son más introvertidos…, pero la mayoría de los que tocamos nosotros son bastante alegres e invitan al imaginario de todo lo que entendemos como el mundo de las hadas, los duendes, los bosques…, como si fuera un viaje. La música celta te transporta a películas de ese estilo, como por ejemplo podría ser Braveheart. Invitamos al público a que haga un viaje en su imaginario y que se deje llevar por estos ritmos alegres para que les guíen por una aventura interna en ellos mismos.
-¿Cuál es más o menos el perfil del público que les escucha?
-La verdad es que es bastante amplio. Siempre que tocamos vemos que a los niños pequeños les encanta porque se ponen a bailar y no paran. Es una música que te hace mover los pies, tiene mucho ritmo. A la gente joven también le atrae, e incluso a la gente mayor que, aunque pueda parecer que les suena un poco extraña porque igual están más acostumbrados a otro estilo, siempre la reciben muy bien. A nosotros, aparte de interpretar la música que hacemos, también nos gusta transmitir algo mágico, mirar al público, hacerles partícipes del espectáculo... Por eso, en las actuaciones hacemos el concurso de bandas sonoras de películas, en el que tocamos una melodía e invitamos a los espectadores a que adivinen en qué película aparece esta música. Nos gusta que el público participe, nos gusta ver que el público se mueve, se divierte, disfruta. A lo largo de la actuación hablamos con la gente y comentamos cosas...
-¿Qué ha supuesto la pandemia para ustedes?
-Lo hemos aprovechado para estudiar, porque un músico debe estar estudiando constantemente. Hemos estado practicando, escuchando grupos, intentando mejorar… Viendo nuevas formas de editar, porque ahora los músicos tenemos que ser un poco de todo: productores, compositores, instrumentistas, editores para hacernos los discos nosotros… Lo hemos tomado con calma. Es verdad que teníamos un montón de conciertos desde marzo hasta septiembre y de marzo a julio se nos cancelaron unos quince. Ahora en agosto sí que hemos podido salvar seis conciertos.  Tampoco nos queremos quejar, la verdad, en nuestra situación hay gente que está muchísimo peor. Nosotros lo hemos aprovechado para practicar, estudiar y seguir aprendiendo.
-¿Echan en falta en Teruel una Casa del Artista?
-Cuando empezamos y formalizamos el grupo, estábamos sólo Emiliano y yo con el violín y la guitarra, ensayábamos en casa porque no necesitábamos mucha amplificación. Luego nos unimos con José Manuel, que sí tenía un local y ensayábamos ahí. Ahora ya no estamos en ese local y la verdad es que de repente nos preguntamos: ¿Y ahora dónde ensayamos?. A nosotros nunca nos había preocupado ese tema, pero ahora sí que pensamos en qué hacer. Al final acabaremos ensayando en nuestra casa, la acondicionaremos como podamos. 
-¿El Ayuntamiento apoya suficientemente a estos grupos con raíces en Teruel?
-Yo creo que sí, el Ayuntamiento hace todo lo que puede. En sus programas cuenta con muchos grupos, algunos de otras partes de España, pero a los grupos de aquí, que además actualmente hay muchísimos y de mucha calidad, veo que sí los apoya y apuesta por ellos. La iniciativa que se está llevando a cabo este verano de los espectáculos en el parque está genial, porque es una forma también de poder impulsar conciertos dentro de la situación en la que estamos, que es más complicada, pues requerimos espacio, público y contar con todas las medidas de seguridad, aunque me consta que se están cumpliendo a la perfección. Así que por esa parte yo creo que estamos en un momento que el Ayuntamiento sí que apoya la cultura y a los grupos de aquí.
-¿Qué grupos de música celta tienen como referencia?
-A mí, particularmente de violín, me gusta mucho la violinista Winnifred Horan del grupo estadounidense Solas; también otra violinista irlandesa que se llama Liz Carroll… El profesor que tuve en Escocia también es un referente para mí. De guitarra, para Emiliano, su máximo referente es John Doig, que es una pasada, y para José Manuel, Óscar Ibáñez. Grupos que ahora son el top diez y nos gustan mucho y les escuchamos.
-¿Con ustedes hay un pedacito de Argentina en Teruel?
-Totalmente, Emiliano es argentino y, aunque no es un loco del tango, sí que le gusta mucho. Siempre hacemos en los conciertos nuestras reseñas humorísticas referentes a Argentina.
-Y en su gira por el mundo. ¿Qué llevaron de Teruel?
-Nos llevamos el santuario celtíbero de Villastar, un santuario que se erigió en honor al dios Lugh. Nosotros el nombre nos lo pusimos estando en la Patagonia, elegimos el nombre de casualidad, estudiamos los dioses celtas y el de Lugh nos pareció bonito. El santuario no lo conocíamos de antes pero nos dijeron que estaba y lo fuimos a visitar. Nos pareció algo mágico que, estando a miles de kilómetros de distancia, eligiéramos ese nombre y luego aquí, justo al lado de Teruel, estuviera un santuario en su honor, que es único en Europa. 
-¿Cuándo fueron por primera vez a ese santuario?
-Hace algunos años, pero fue muy especial porque era un día de niebla absoluta, no se veía casi nada y había un montón de cuervos, un animal relacionado con el dios Lugh. Fue para nosotros una experiencia inolvidable, muy mística, verlo así en esas circunstancias.
-Diganme una actuación que se les haya quedado grabada en el corazón especialmente
-Una en la que estábamos sólo Emiliano y yo, en el Jardín de San Pedro. Fue de las primeras actuaciones que hicimos ya arreglados y establecidos como grupo oficialmente. Fue en 2015. Siempre les agradeceremos a Patricia y a Coca de la Fundación Amantes que nos dieran esa oportunidad porque fue la primera vez que en Teruel nos vieron en una actuación oficial.
-¿Se puede vivir únicamente de la música?
-Si haces varias cosas a la vez sí. Por ejemplo, José Manuel y yo damos clases en la Escuela de Música y entre las clases, los conciertos que nos salen, colaboraciones con otros grupos… se va viviendo, aunque en una ciudad pequeña tienes menos posibilidades. 
Yo he estado viviendo en Madrid, en Bilbao, Zaragoza… Ahí si ya te conocen un poco y te metes en el mundillo, consigues conciertos con un montón de orquestas, que no son fijas, pero te llaman para un programa o para otro. Aquí en Teruel, cuando volví ya no me conocía nadie y tienes que darte mucha publicidad. Para uno solo es cansado, según la personalidad que tienes puedes darte a conocer, puedes conseguir más cosas, tienes que saber vender tu talento. 
-Diganme una razón por la que la gente debe ir a verles esta noche.
-Para pasar un buen rato, para mover los pies, desconectar un poco de otras cosas, que hace mucha falta y para conocer nuevas músicas. Además, al final del concierto, como broche final vaos a estar acompañados por la banda de Gaiteros de Teruel y con ellos vamos a cerrar el concierto por todo lo alto.