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El hundimiento de la autoestima como ruinosa tabla de salvación moral y pop El hundimiento de la autoestima como ruinosa tabla de salvación moral y pop

El hundimiento de la autoestima como ruinosa tabla de salvación moral y pop

Ana Rujas y Claudia Costafreda estrenan hoy 'Cardo', la nueva serie sincera y kitsch de Atresplayer Premium

Filosofía underground para tiempos tan retro como millennials, los sueños de lujo usado han parado su reloj para intentar reflexionar y hacer debate. Se han escondido tras las nubes y apenas guardan ilusiones de futuro. De la mano de Rujas & Costafreda que los Javis juntaron, la dignidad náufraga se declina desde efímeros territorios de sinceridad cómplice, donde el ser auténtica de la Agrado de Almodóvar ha cedido su testigo al coro de féminas de ‘Cardo’.

La sabiduría doliente de la serie pasa por elaborar dicho cóctel: un estar de vuelta de tantas cosas, para realizar minúsculas catarsis pop de vacío y duelo —día a día, episodio a episodio— a prueba de ironías del destino. Es tiempo de ángeles heridos que el drama apenas maquilla. La serie apuesta por lamer estas llagas con la intención de cicatrizar su propuesta —intelectual, visceral, moral y visual— en las intimidades menos sensatas en las antípodas del espectador.

‘Cardo’ explota en estómagos y en lo que queda de los corazones. Pero no lo hace con dinamita, se disuelve efervescente con suavidad, ternura y dejadez. Un quiero y no quiero, un precioso juego al que estamos invitados para revisarnos ante nuestros asombrarios, para deleitarnos en nuestros sinsabores y en los del otro.

Generosidad

La generosidad y el compromiso con el proyecto de unas superlativas Ana Rujas y Claudia Costafreda invita a confiar que otro relato es posible en nuestro imaginario todavía por destilar. Feminismo sin postureos, sin banderillas ni banderines y con tacones de aguja cuando apetezcan o hagan falta. De casta le viene a la galga, porque Rujas escribe, reinterpreta y se sincera. El rostro de Rujas es el poema declive más espiritual de los encontrados en su barrio, además de un mapa río, con rocas y afluentes.

En ‘Cardo’, Rujas nos mira a los ojos y deja pasar el tiempo de los reclamos. Con la nueva serie rompemos la baraja y cerramos los Instagrams. Vamos a frotarnos delante del espejo, para intentar rescatar lo que queda de interés en nuestras fantabulosas vidas, esas que se escribieron a renglones torcidos, con deseos sueños que pujan ser sonrisa mueca de un congelado regalo de otoño.

Guapa por fuera, guarra por dentro, María (Ana Rujas) continúa con su tratado sobre la belleza. Su personaje pasa por todos los estados de la ‘euforia’: sólido, líquido y gaseoso. Así de bien vemos transitar a esta Bruja Escarlata, aprendiz y maestra a la vez, capataz de melancolías, torrente de deudas, trasiego, parada y fonda. Hoy se estrena ‘Cardo’. Con ustedes, la posibilidad de ser menos cobardes y menos ingratos con el cosmos. Una serie escuela, ética, estética y emocional para los jóvenes adultos de todo este parvulario, a la que John Waters le hubiese encantado firmar.