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Algunas de las piezas en forja que podrán verse en el Museo de Albarracín desde este sábado hasta el próximo año, salidas del taller de Adolfo Jarreta. C. M. S.

El Museo de Albarracín cierra un ciclo sobre el forjador Adolfo Jarreta con una exposición

Inaugurada este sábado

El Museo de Albarracín abrirá este sábado (19 horas) la exposición de forja en hierro Objetos con alma, del artista y herrero Adolfo Jarreta. Se trata de la tercera y última muestra de la serie que ha organizado la Fundación Santa María de Albarracín sobre la obra de Jarreta, con más de un centenar de piezas que su familia cedió en depósito para que fueran expuestas.  La exposición y el propio Adolfo Jarreta es de excepcional interés especialmente por tres razones; por la belleza intrínseca que supo dar a todas sus piezas, incluso a las destinadas a usos más prácticos, unificando los conceptos de artesano y artista como pocos; por el interés etnográfico que suscita un maestro en artes y oficios ya extintos o residuales –Jarreta realizó la mayor parte de su obra durante los años 60 y 70–; y en tercer lugar porque el hecho de que Adolfo Jarreta fue un artesano autodidacta que se construyó a sí mismo como artista, sin influencias externas, sin contacto con grandes maestros ni estancias en París donde empaparse de las vanguardias. Jarreta hizo el mismo camino que algunos grandes artistas del hierro, pero sin ninguna compañía y sin tener demasiado claro el camino, más allá de las pulsiones que le enviaba su corazón creador. 

Los objetos tienen vida

La primera exposición de la serie, en verano de 2018, se tituló Maestro del fuego y se centró en su trabajo en torno a la figura humana, algo relativamente raro en la forja con hierro pero en la que Jarreta fue prolijo, no tanto en forma de encargos sino para su colección particular. Estas figuras, entre las que destacan joteros, una interpretación de Adán y Eva o una colección de cristos “muy interesante”, según la comisaria, Carmen Martínez Samper, sirven para conocer el ansia de experimentación de Jarreta, que incorporaba elementos barrocos y de otras épocas estéticas en sus figuras, a las que dotaba de gran expresividad. 

La segunda exposición, en mayo de 2019, llevó por título La forja de un mito y aludió a sus espectaculares reproducciones de figuras mitológicas y fantásticas, como dragones, sirenas y animales imaginarios. En este caso Jarreta nos enseñó como era capaz de navegar a capricho entre dos extremos, el de un trabajo más bruto, más físico y rotundo, y el de una evidente delicadeza y sensibilidad en los acabados y la elección de los temas. 

En esta ocasión, en la tercera exposición que inagurarán el sábado en el Museo de Albarracín la comisaria Carmen Martínez Samper y Antonio Jiménez, gerente de la Fundación Santa María, las algo más de veinte piezas expuestas estarán agrupadas bajo el título Objetos con alma. Estará compuesta por algunos de las piezas de su colección particular, cedidas temporalmente por su familia, que tenían un uso más pragmático, que eran elementos más o menos cotidianos y que, precisamente por eso, tiene más mérito que Adolfo Jarreta los trabajara con un mimo que no está equidistante entre el artesano y el artista. Sus técnicas, sus acabados y sus propias concepciones del oficio hicieron que Jarreta insuflara una vida a sus objetos que los convierte el algo diferentes, en piezas personales.

“Jarreta trabajaba siempre con esa idea”, explica Martínez Samper. “La de coger un material inerte, el hierro, y darle vida a través del calor y de la forma”. Bajo sus manos ásperas pero cuidadosas nacieron los atizadores de ascua, los elementos de iluminación, los candelabros, las repisas para plantas o las rejas de seguridad que podrán verse hasta el 31 de septiembre en el Museo de Albarracín.  

Veinte piezas

La muestra consta de una veintena de piezas en total repartidas en dos salas del Museo de Albarracín, de modo que se pueden disfrutar en todo su esplendor. También hay una muestra de las medallas que ganó en diferentes muestras de artesanía, alrededor de una veintena, en muchos caso de los certámenes que promovía la Obra Sindical de Artesanos, y que muestran motivos escultóricos, emblemas territoriales como San Jorge y el Dragón o los políticos de la época.

En la exposición puede verse además algún guiño a grandes artistas como Chirino y Chillida a través de varias fotografías. “Es que una de las cosas más impresionantes de Jarreta es que hiciera toda su obra desde la herrería de un pueblo pequeño como el nuestro”, afirma la comisaria. “Julio González pudo viajar y su juntó con Picasso, las facultades de Bellas Artes daban acceso a numerosos contactos entre los artistas, pero Adolfo Jarreta lo hizo todo sin salir de su taller, fue totalmente autodidacta, y en muchos casos creo que llegó a resultados muy similares o de igual mérito que otros grandes artistas”.

Martínez Samper, que es una de las grandes conocedoras de la obra de Jarreta, habiendo publicado dos estudios sobre el artista para el Instituto de Estudios Turolenses y para el Centro de Estudios Locales de Albarracín, asegura que el propio Jarreta tuvo conciencia de sí mismo como artista. “El trabajo que ponía en sus piezas era especial, y él no te vendía una pieza por su valor, al peso, sino que quería que la apreciaras, que la admirases cuando la veías. Y él siempre firmaba lo que hacía, no eran piezas en serie sino únicas”.

Además de la sensibilidad artística, las piezas de Jarreta son un compendio de maestría a la hora de utilizar diferentes técnicas de forja, como el trenzado, el rajado, el aplanado o la soldadura a la calda, basada en la unión a base de calor con ayuda de un tipo de arena, en la que destacó el herrero nacido en Zaragoza y afincado en Albarracín.

Memoria artística

Este ciclo sobre Adolfo Jarreta que habrá durado tres años cuando se clausure Objetos con alma ha sido “muy pertinente” por la “memoria que nos permite rescatar la obra de Jarreta”, según Martínez Samper, quien cada vez que disfruta de alguno de sus forjados descubre “nueva información” en ellos. 

“Yo creo que en Albarracín todo el mundo conocía a Adolfo Jarreta, mucha de la forja que hay en las casas es suya, y en ese sentido no creo que hicieran falta estas tres exposiciones para darlo a conocer”, sostiene la escultora y profesora turolense. “Pero creo que en el fondo se desconocía su faceta más artística, más personal, creativa, y todos los premios y distinciones que le valieron a lo largo de su vida”.

Para Martínez Samper, “haber tenido aquí a Jarreta fue una suerte, y que él no quisiera vender muchas de estas piezas también, porque eso nos ha permitido estudiarlas y conocerlas”.