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Javier Macipe (centro), junto a los actores Roberto Cabrera y Ramón Barea, durante el rodaje de su cortometraje

El turolense Javier Macipe aspira al Goya por su cortometraje Gastos incluidos

Es la segunda vez que está nominado a la categoría de Mejor Corto de Ficción tras 2016

El realizador de cine aragonés Javier Macipe, con orígenes en la localidad turolense de Ariño, ya sabe lo que es aspirar a ganar un premio Goya. Esta noche repetirá  las mismas sensaciones que cuando su multipremiado Os meninos do río compitió en 2016 en la misma categoría, Mejor Cortometraje de Ficción, a la que esta noche optará Gastos incluidos. 
Macipe, que se define como un gran “optimista” y que opina que Las niñas de Palomero será la gran triunfadora de la noche, tiene esperanzas de levantar esta noche el cabezón –metafóricamente, porque verá la gala desde su casa a través de videoconferencia, como el resto de nominados–, aunque sabe que el ganar o no el Goya 2021 esta muy lejos de depender de él. “Entran tantos factores que es imposible predecir qué cortometraje se llevará el premio”, asegura. “Hay películas que, por el éxito que han tenido antes de unos premios, te permiten hacer cálculos. Pero esto no ocurre en el caso de los cortometrajes, que parten de una situación muy parecida. Esto va a ser un poco una lotería aunque a mí, el corto que más me gusta, es el mío”. reconoce Macipe. 
Gastos incluidos es una denuncia social sobre las dificultades de acceso a la vivienda que existen en las grandes ciudades y, aunque en menor medida, en toda España. Y lo hace a través de una distopía que parte de una premisa cómica; dos personas tienen que compartir el mismo piso pero ignorándose por completo, para construir la fantasía de que cada cual tiene su propia vivienda. Este inquietante punto de partida, el viraje progresivo hacia el drama humano pese a que la historia podría haberse resuelto sin salir de la comedia; y la forma de contar la historia, que en la práctica es dificilísimo, son tres de los pilares que sostienen el cortometraje dirigido por Macipe, que además es autor del guión junto a David Manjón. 
Otro lo forman los actores, Ramón Barea (Fe de etarras o La boda de Rosa, que esta noche también compite) y Roberto Cabrera, que ya había trabajado con Macipe en Efímera (2010), interpretan a los dos inquilinos que conviven ignorándose. Y logran que funcione la ficción gracias al complejo ejercicio de estar dentro de plano, sin llegar a interaccionar entre ellos y haciendo creer al espectador que tal situación no solo es posible sino que ni siquiera es demasiado descabellada. Lo inconcebible de la situación y lo bien que se maneja crea un suspense que solo al final comienza a desvelarse para el espectador.
Gastos incluidos es cualquier cosa menos un cortometraje común. “Cuando arriesgas un poco nunca sabes si va a gustar o no”, afirma Javier Macipe, “pero sí que te puedo asegurar algo: cuando haces tratas de hacer algo intentando gustar a un jurado es cuando fracasas seguro”.  Según el cineasta es frecuente que funcionen películas o cortometrajes que “no se parecen en nada” a otros que han funcionado, por lo que repetir fórmulas o planteamientos preexistentes suele acabar mal, por más que en otras ocasiones hayan sido aclamados por la crítica. “On meninos do río estuvo como en 300 festivales, y estoy convencido de que si lo  hubiéramos realizado para intentar ir a muchos festivales no hubiéramos llegado ni a una mínima parte”. 
Javier Macipe tiene la esperanza de que suceda algo parecido con Gastos incluidos porque “nosotros  hicimos este corto con una intención muy clara que no era ganar premios, sino denunciar la deshumanización a la que arrastra la forma de vivir que estamos llevando. Todo lo que venga después será por añadidura”. 

Una extraña gala
Esta gala de los Goya 2021 será muy extraña con respecto a la que Macipe vivió en 2016. La verá desde su casa, acompañado por parte de su familia conviviente y a través de videoconferencia. “Seguramente será mucho más corta”, prevé el turolense, “porque sin que la gente se levante y suba las escaleras ya te quitas un buen rato”. 
La organización ha tratado de prever al máximo todo tipo de contingencias. Macipe explicó que “exigen una serie de requisitos, como que estemos conectados por cable y no por WiFi y se han hecho algunas pruebas técnicas.” Explica. “Si algún nominado tenía algún problema técnico la organización lo resolvía”. 
Ayer mismo tuvo lugar el último ensayo general, donde se controló entre otras cosas que el aspecto visual del plano de los nominados sea correcto. No sería de recibo en la fiesta del cine español el público tuviera que soportar los contrapicados abominables o las terroríficas ventanas que iluminan desde atrás con los que nos estamos viendo obligados a lidiar desde que la pandemia universalizó la videoconferencia.
Macipe espera no tener problemas con eso, ni con ninguna otra cosa. Por si acaso se ha preparado la chuleta famosa. “Quizá haya gente con muchas tablas al que no le haga falta, pero yo creo que la mayoría llevamos escrito en un papel lo que diríamos si ganamos”. Y lo ha recitado varias veces para asegurarse de que no se va demasiado del minuto que concede la organización. Ojalá tenga que hacerlo una vez más. El Goya al Mejor Cortometraje de Ficción será el undécimo en entregarse esta noche y quizá tenga color turolense.