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Francesc Cuéllar (en primer término) y Alejandro Curiel en Rubielos, en cuyo anfiteatro actuarán esta noche

Francesc Cuéllar, actor: “Nos han vendido que compartir piso, coche y trabajo es muy divertido”

El Festival Puerta al Mediterráneo lleva este viernes a Rubielos ‘Livalone’, un retrato de la generación ‘milennial’

En los tiempos que corren ya no se sabe si emanciparse del hogar materno es una obligación, una necesidad, un error imperdonable o un lujo al alcance de unos pocos. De eso habla Livalone, un espectáculo teatral creado por Francesc Cuéllar y Alejandro Curiel que podrá verse este viernes (23 horas) en el Antiguo Convento de las Carmelitas de Rubielos de Mora, dentro del Festival Puerta al Mediterráneo. No es un mero monólogo cómico, sino un agudo análisis de la broma pesada en la que se ha convertido el mundo que ha heredado la generación de los milennial. 

-¿Cómo surgió ‘Livalone’?

-Partió de nuestra experiencia real. Hace un par de años buscaba piso en Barcelona tras mucho tiempo compartiendo, y esa búsqueda que puede ser imposible para un actor joven en Barcelona me llevó a la reflexión sobre lo qué es exactamente aquello que buscas cuando quieres vivir independiente, de qué es exactamente eso que llamamos hogar. Y dio para tanto que lo convertimos en un espectáculo. 

-Ya que lo tiene más reciente refrésqueme la memoria. ¿Qué buscamos en realidad?

-Bueno, no quiero hacer spoiler, pero mi reflexión me condujo a pensar que al principio independizarte te parece una necesidad pero al final es un deseo, un anhelo. Cuando buscas un lugar para vivir solo, buscas seguridad, privacidad, un refugio donde aislarte de toda la locura en que se ha convertido el mundo. Es lo mismo que cuando de pequeño veraneabas en casa de tus abuelos o cuando te escondías en el baño de casa de tus padres... lugares que en un momento dado te protegen y son lo mejor del mundo. 

-¿Qué formato tiene ‘Livalone’? ¿Es un diálogo entre ustedes, se dramatizan sketches...?

-Comenzó casi como una conferencia teatral, pero actualmente es un espectáculo itinerante que comienza en la calle y conducimos al público por el espacio hasta el escenario, porque escenificamos la ficción de que hemos huido de Barcelona y nos hemos mudado a una nueva casa, que es el escenario, y estamos como enseñándosela al público. En ese sentido es un poco site specific, en el sentido de que el espectáculo varía según donde lo representamos, porque en parte hablamos del propio espacio. Y a partir de ahí contamos nuestra experiencia y hablamos de muchos temas colaterales, como la precariedad laboral, la gentrificación, las viviendas sociales...

-¿Y el género? ¿Estamos hablando de comedia o lo de emanciparse es un drama griego?

-Precisamente porque es un drama lo tratamos con mucha ironía. Lo de la vivienda en España, sobre todo en las grandes ciudades es una barbaridad, una broma pesada que te la cuentan y parece increíble, y por eso mismo hace gracia. 

-Imagino que, de paso, ‘Livalone’ aprovecha para hacer un retrato de su generación, los del nuevo milenio.

-No era el objetivo del montaje, pero Alejandro y yo pertenecemos a esa generación, y como hablamos de muchos asuntos colaterales sí que es posible que quede bastante bien reflejada. Pero incluso va más allá, porque hay gente de 40 años que después de la obra viene y nos dice que les está pasando lo mismo. 

-La Generación X no nos marchábamos de casa de nuestros padres por pereza, y ustedes porque no pueden...

-Claro, y la movida no es tanto el problema de la independencia de los padres, sino el de tener un espacio propio. La característica de los milennials es que nos pegamos la vida compartiendo piso, no podemos aspirar a tener un espacio para nosotros solos.

-Bueno, vivir con los colegas también mola...

-Pero mola mucho más tener la capacidad o la libertad de poder elegir si quieres compartir o no, y no tener que hacerlo porque es la única alternativa. Durante la creación del espectáculo consultamos estudios que dicen que la de los milenials es la primera generación en muchos años que están viviendo peor que sus padres. Hoy en día los jóvenes hacemos una fiesta para celebrar que cobramos un sueldo de 1.000 euros y damos por hecho que la mitad de nuestros ingresos se van a ir en nuestra vivienda... Y lo peor es que nos han vendido que compartir casa es muy divertido, que compartir el espacio de trabajo es muy divertido, y que lo de encontrar sofás gratis por ahí para dormir (couchsurfing) es muy divertido... ¡Qué cojones! ¡Yo quiero mi propia casa!

-Además de ‘milennials’ son ustedes actores, por si fuera poco. ¿Cómo les está yendo durante el verano del coronavirus?

-Duro. Se nos han cancelado muchos bolos, aunque otros se han aplazado, y de hecho el de esta noche en Rubielos de Mora es el segundo del verano, tras Girona. Está siendo muy malo porque el sector cultural está siendo despreciado y fiscalizado, con la reducción de aforos y medidas de seguridad tremendas como si fuera el responsable de los contagios. El otro día en un Festival en Barcelona no sé ni lo que me costó sentarme en mi butaca, de las medidas que tuve que pasar. Y en realidad cuando vas al teatro tú te sientas, miras para adelante y no hablas con nadie. Sin embargo en una terraza nos juntamos, comemos, bebemos y hablamos con todo el mundo, pero parece que la culpa de la Covid-19 la tenga el sector de la cultura.