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IET: La eterna persecución en busca de la cura del cáncer IET: La eterna persecución en busca de la cura del cáncer
Desarrollo de células tumorales que escapan a la vigilancia del sistema inmune

IET: La eterna persecución en busca de la cura del cáncer

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Por Raquel Ibañez Pérez

¿Recuerdas aquellos dibujos animados donde el Coyote pasaba cada episodio intentando atrapar al veloz Correcaminos? Trampas ingeniosas, planes elaborados, explosivos… y, sin embargo, al final el Correcaminos siempre escapaba con un “¡Beep-beep!” y una nube de polvo. Pues bien, si observamos de cerca cómo funciona el cáncer en nuestro cuerpo, podemos ver una historia muy parecida: una persecución constante entre nuestro sistema inmune -el Coyote- y las células cancerosas -el Correcaminos-. Una carrera donde la ciencia y la investigación se convierten en la herramienta que finalmente podría cambiar el final del episodio.

El cáncer y sus características

El cáncer es uno de los principales problemas de salud a los que se enfrenta actualmente la humanidad y constituye una de las primeras causas de muerte a escala mundial.

La palabra cáncer es un término general que da nombre a un amplio grupo de enfermedades que pueden afectar a cualquier parte del organismo. Se caracteriza por acumulación de alteraciones genéticas o mutaciones y por la pérdida del proceso regulatorio normal de las células, de forma que se reproducen sin control formando una masa de tejido llamado tumor.

No todos los tumores son malignos. Algunos, llamados benignos, no invaden otros tejidos ni se extienden por el organismo. Los tumores malignos, en cambio, sí lo hacen, y cuando las células cancerosas viajan por el cuerpo y forman nuevos focos de crecimiento en órganos distintos, se produce lo que se conoce como metástasis, la principal causa de muerte relacionada con el cáncer.

El origen del cáncer y el papel del sistema inmune

El cuerpo humano está formado por billones de células que se dividen, crecen y mueren siguiendo proceso muy regulado. Por tanto, nuestro cuerpo produce constantemente células, pero no es perfecto y puede cometer fallos. Como consecuencia, cada día generamos células con errores genéticos que son potencialmente cancerígenas.

Pero, no hay que alarmarse, ya que aquí entra en juego nuestro sistema inmune, formado por una compleja red de células y moléculas que patrullan continuamente nuestro cuerpo en busca de intrusos. En un proceso que se conoce como inmunovigilancia, es capaz de reconocer, controlar y eliminar las células cancerígenas, previniendo el desarrollo de tumores.

Sin embargo, las células tumorales, como el Correcaminos, aprenden a esquivar las trampas. Desarrollan “trucos” para esconderse o engañar al sistema inmune: modifican su apariencia, cambian sus señales para no alertar al sistema inmune y se ocultan entre las células sanas para pasar desapercibidas. Cuando esto ocurre, logran escapar al control natural del cuerpo y el tumor comienza a desarrollarse.

Nuestro sistema inmune, como el incansable Coyote, nunca se rinde. Día tras día persigue a las células anómalas que intentan escapar de su control. A veces falla, otras las atrapa a tiempo, pero jamás deja de intentarlo. Su objetivo es claro: mantener el equilibrio del cuerpo, evitar que el desorden se propague y protegernos de todo aquello que nos amenaza.

Imnunoterapia como tratamiento frente al cáncer

Como hemos visto, ocurre lo mismo que en los dibujos animados: hay momentos en los que el cáncer, veloz y astuto como el Correcaminos, logra adelantarse, disfrazarse o esconderse en el paisaje. En esos casos, el Coyote necesita ayuda.

Aquí vienen al rescate la ciencia y la investigación, las cuales se dieron cuenta que es mejor ayudar al Coyote a pensar como el Correcaminos, y no solamente perseguirlo. Así nació una nueva forma de combatir el cáncer: la inmunoterapia.

La inmunoterapia frente al cáncer consiste en diversos tratamientos que tienen la finalidad de reactivar, iniciar o completar una respuesta inmune, neutralizar las vías que la inhiben o utilizar componentes del sistema inmunitario para acabar directamente con el tumor. Muchos de estos tratamientos entrenan, refuerzan y le dan mejores herramientas al sistema inmune para continuar la persecución. Le enseñan a reconocer las señales del tumor que antes le pasaban desapercibidas, a no dejarse engañar y a persistir hasta atraparlo.
 

Ejemplo de la evolución de un tumor tras la aplicación de diversos tratamientos

Combinación de tratamientos: mas vale maña que y fuerza

Durante muchos años, la lucha contra el cáncer se centró en usar toda la fuerza disponible: destruir el tumor a cualquier precio. Pero hoy sabemos que no siempre gana quien golpea más fuerte, sino quien entiende mejor a su enemigo.

La inmunoterapia representa precisamente eso: la maña, la estrategia, la picardía. Además, es más selectiva y menos tóxica que las terapias convencionales como quimioterapia y radioterapia.

Y claro, si a la maña le sumamos la fuerza combinándolo con otros tratamientos, aumentan las probabilidades de acabar con todas las células tumorales (recordemos que en un tumor hay células tumorales con diferentes mutaciones, no todas son iguales).

Más allá de la curación: la calidad de vida

Hoy en día, hablar de cáncer no solo implica hablar de tratamientos, sino también de calidad de vida.

Es importante siempre que se pueda aplicar varios tratamientos, no solo para aumentar las posibilidades de eliminar todas las células tumorales, sino también porque el uso de la inmunoterapia permite a menudo reducir la dosis o la duración de los tratamientos más tóxicos sin comprometer la eficacia, mejorando la calidad de vida de los pacientes.

Los avances médicos, fruto de años de investigación, permiten que cada vez más los pacientes puedan convivir con la enfermedad durante años, con una vida plena y activa.

Aumentando la supervivencia

El incremento de la supervivencia en el cáncer es el resultado de avances tanto en la detección temprana como en los tratamientos.

En muchos tipos de cáncer, el diagnóstico precoz puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Las pruebas de cribado permiten identificar tumores en fases iniciales, cuando son más fáciles de tratar.

Además de la combinación de varios tratamientos, el análisis genómico permite identificar mutaciones concretas y escoger terapias personalizadas, lo que se traduce en una mayor eficacia y menos efectos secundarios. Con este análisis, podemos saber con certeza como piensa el Correcaminos y, así, podemos adelantarnos a sus posibles movimientos.

En esta versión biológica del clásico de los Looney Tunes, cada intento fallido, cada nuevo plan y cada innovación científica nos ayudan a comprender mejor cómo se desarrolla el cáncer y cómo podemos atraparlo antes de que se escape otra vez.

No creo que llegue el día en el que se curen todos los tumores, pero estoy segura de que más episodios tendrán un final en el que el Coyote atrape al Correcaminos.