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‘Rascando tabúes’ es la propuesta artística de Laura Prades, inspirada en el órgano genital femenino

‘In-visibles’ cierra Especies de Espacios con cinco perspectivas de género

Las estudiantes de Bellas Artes en el campus de Teruel han realizado la exposición ‘online’

In-visible es el título de la cuarta y última exposición que estaba prevista en el ciclo Especies de Espacios del grado de Bellas Artes en Teruel, y que por culpa de la crisis sanitaria precipitada por el coronavirus se han visto obligadas a renunciar al espacio físico y exponerse de manera virtual. La muestra colectiva, cuya exhibición estaba prevista para la segunda semana de mayo, está formada por los proyectos creativos de los estudiantes de Bellas Artes Jéssica Perea, Encarna Ferrer, María Seral, Agläe Duchemin y Laura Prado. Como las otras tres exposiciones que forman parte del ciclo anual de exposiciones que tiene lugar en el contexto de la asignatura Metodología de Proyecto: Espacio, puede verse en el blog especiesdeespacios2020.wordpress.com.

Todos los proyectos artísticos giran el torno al cuerpo humano y al género, y el título genérico que los reúne, In-visible, juega con el significado opuesto entre el prefijo in en castellano y la preposición in (en) en inglés. Las piezas abarcan géneros como la escultura, el diseño o la performance, y ofrecen diferentes puntos de vista sobre la identidad de género y sobre la complejidad del cuerpo y de la naturaleza humana, tratando de llevar al espectador más allá de los tópicos y las ideas preconcebidas para ser capaz de formularse preguntas cuyas respuestas no necesariamente entran en los espacios binarios y unívocos del sí y el no. 

Las cinco mujeres artistas que participan en la muestra coinciden en que la colectiva “habla de la identidad de género y plantea varias preguntas inevitables sobre la legitimidad de las desigualdades que existen entre los cuerpos. El objetivo de esta muestra es agitar los espíritus, sacar al espectador de lo que ya conoce proponiéndole belleza, equilibrio y materialidad del cuerpo que se observan en cada una de las obras”. 

Cinco propuestas

La estudiante Aglaë Duchemin explora el tema a través de la performance y la videoproyección en Líneas. Con la cancelación de la exposición física ésta no pudo tener lugar, aunque en el blog a través del cual se exponen los proyectos se encuentra la memoria creativa y los diferentes esquemas. Desde hace tiempo la identidad de género es uno de los temas que más interesa a Duchemin, y el estudio del cuerpo humano como un objeto único o la manifestación única de un mismo concepto general, en la que cada persona es una copia o instancia. “El cuerpo es el nido de todos los estereotipos que existen desde hace miles de años sobre los géneros y mi proyecto cuestiona su esencialidad en la vida humana”. La performance consiste en una videoproyección con las imagenes de un hombre desnudo, proyectándose sobre el cuerpo desnudo de la artista, que realiza movimientos primitivos del ser humano como comer, sentarse o rascarse. La mezcla de imágenes y movimiento apela a la hibridación de ambos cuerpos y la pérdida de una identidad particular de género. 

María Seral también aborda su trabajo desde un punto de vista en el que el cuerpo humano es el lienza, en su proyecto Tu tabú no me censura, desde un punto de vista de los tabús culturales que, en determinados grupos sociales y épocas, afectan desigualmente a hombres y mujeres. Seral se pregunta por qué determinados aspectos estéticos como el vello o la belleza física interactúan de forma distinta según el género. El proyecto consta de una serie de imágenes fotográficas sobreimpresionadas, de gran formato, en el que sobre un cuerpo femenino se trazan líneas y objetos con la intención de llamar la atención sobre el espectador, invitándole a reflexionar sobre lo artificial que resulta normalizar esas diferencias. 

Jessica Perea Hurtado construye un relato similar con Bellas huellas, en el que también redunda sobre la belleza femenina como ideal inspirado por la publicidad y las necesidades sociales de aceptación. Su obra parte del axioma de que las mujeres están sometidas a una excesiva presión estética sobre cánones de belleza que la autora define como irreales, que hace que determinados signos o marcas se perciban como imperfecciones respecto a un modelo ideal. 

La muestra se plantea dividida en dos secciones; en la primera cinco fotografías de cinco cuerpos femeninos diferentes muestran estrías en la piel. En la segunda, una performance es protagonizada por esas cinco mujeres, en las que las presuntas imperfecciones están coloreadas a modo de tatuajes para darles una naturaleza nueva y, también de acuerdo con esos cánones sociales, más estéticamente aceptables. 

Encarna Ferrer Gómez, por su parte, presenta la instalación Entre-tejidos, compuesta por una serie de esculturas de telas, almidón y escayola. Representan varios fragmentos del cuerpo humano separados pero dispuestos en el espacio como con vocación de unirse y entrelazarse. Más que elementos sólidos y contundentes apelan a algo así como mudas de serpiente, moldeadas a partir de varios cuerpos diferentes cuyo nexo en común es la propia artista, y representan la fragilidad y lo cambiante del cuerpo humano, pero también la huella que el alma, que Ferrer entiende modelada en tela, dejan en las personas. No en vano lleva quince años en la carrera profesional del sector textil como diseñadora y patronista.  “Me interesa la huella, la impronta, la esencia de las personas. Pero no de una manera cualquiera, sino reflejando también la fragilidad y lo traslúcido de la piel”, explica la estudiante. 

En la última pieza que compone la colectiva In-visibles, titulada Rascando tabúes, Laura Prados trata de generar desconcierto y curiosidad en el espectador, a través de una instalación de tela suspendida del techo por hilos que representa el órgano de placer sexual femenino. La pieza trata de que el espacio se envuelva por ese concepto, atípico, con la intención de “normalizar situaciones tan naturales como puedan ser la exploración propia del ser humano”, explica Prados. “Ya que, tratándose del género femenino, esta circunstancia tan natural se enmascara por negatividades, tabús y prejuicios”.