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Javier Sierra: “La danza macabra del Castillo de Alcañiz podría inspirarme una novela” Javier Sierra: “La danza macabra del Castillo de Alcañiz podría inspirarme una novela”
Javier Sierra presentó ayer en Alcañiz su novela "El fuego invisible"

Javier Sierra: “La danza macabra del Castillo de Alcañiz podría inspirarme una novela”

El autor turolense presenta en el Teatro Municipal de Alcañiz "El fuego invisible", Premio Planeta 2017

El escritor y periodista Javier Sierra estará por primera vez en la Feria del Libro de Teruel, según adelantó a Diario de Teruel. El autor turolense presentó el miércoles en el Teatro Municipal de Alcañiz el último Premio Planeta, El fuego invisible, novela que estará promocionando durante prácticamente todo este año. En su intervención ante el público bajoaragonés, habló del origen aragonés del Santo Grial en la época de la fundación del Reino de Aragón.

-¿El origen del mito del Santo Grial es mucho menos antiguo de lo que la mayor parte de la gente piensa?

-El Grial no aparece mencionado en los Evangelios. Comienza a hablarse de él en el siglo XII, en cantares de gesta y textos de trovadores franceses, que probablemente lo tomarían de las hazañas que se cantaban en la zona aragonesa, al sur de los Pirineos.

-¿Por qué los misterios de la antigüedad siguen atrayendo tanto la curiosidad de la sociedad?

-Nuestra civilización vive una enorme carencia de trascendencia. Y el Santo Grial va más allá de lo que podemos tocar. Lo trascendente nos interesa a todos, y quizá esa es la explicación de que cualquier manifestación artística vinculada a lo trascendente tenga tan buena acogida. Supongo que es una vitamina que nos falta.

-¿Hay algo en el Bajo Aragón que pueda inspirarle una novela a Javier Sierra?

-Hay algo que pudo inspirármelo. Ocurrió cuando visité el Parador de Alcañiz y vi la  pintura de la danza macabra que hay en la iglesia del Castillo, una pintura medieval antigua, que es muy rara. En España casi no existen ejemplos como éste, puesto que son representaciones medievales mucho más habituales del centro de Europa, en las que esqueletos danzan con la burguesía, con el campesinado… Era una pintura moralizante medieval que venía a decir que la muerte no distinguía condición social. Por alguna razón alguien la pintó en la iglesia del Parador. Tengo ahí esa historia y puede ser que algún día surja algo en torno a ella.

-¿Y pueden hacerlo los tambores y bombos del Bajo Aragón ahora que se aproxima la Semana Santa?

-Lo que me evoca el tambor es algo más antiguo que la Semana Santa. La primera música de la Humanidad fue la percusión, y eso lo sabemos por los hallazgos encontrados en cuevas prehistóricas. Teruel es una zona poblada desde la antigüedad. Tenemos evidencias y restos muy antiguos. Si el toque del tambor se ha impregnado tanto en nuestra sociedad es porque existen esos vestigios desde época antigua.

-¿Cómo va el Planeta 2017?

-Llevamos ocho ediciones impresas. En España tenemos más o menos unos 350.000 libros vendidos y en Sudamérica también está yendo muy bien. 

-Y sigue de promoción.

-Voy a estar prácticamente todo el año de promoción. Lo más inmediato que tengo ahora son las Ferias del libro que empiezan en pocas semanas, y a finales de abril iré a Sudamérica. También puedo anunciar que este año estaré en la Feria del Libro de Teruel, y será mi primera vez, porque en las dos ediciones anteriores no pude estar por problemas de agenda.

-¿Un Premio Planeta ayuda a vender?

-Ayuda a dar visibilidad a tu obra. En mi caso, las ventas de mis libros siempre habían sido muy buenas y el Planeta lo ha subrayado. También ayuda a que muchos lectores pierdan el miedo a acercarse a tu obra. El Premio Planeta tiene una tradición de más de seis décadas y lo han merecido autores importantes de las letras en español. Me ha ayudado, por ejemplo, a generar una corriente de simpatía hacia mi obra.

-Con o sin Planeta, sus libros no dejan de leerse, incluso del primero se siguen vendiendo ejemplares. ¿Con qué hechizo les envuelve?

-La clave está en contar una buena historia, y una buena historia se convierte en algo internacional. Justo este martes se cumplieron 12 años del lanzamiento de La cena secreta en Estados Unidos, que fue el libro que me lanzó internacionalmente. Por cierto, uno de los libros más vendidos en América.

-¿Alguna espina clavada?

-Claro que la hay. Mis obras se publican en 43 países, pero todavía no he sido traducido al árabe. Es una lengua que se me resiste. 

-Ha hablado mucho de los enigmas del pasado. ¿Le inspiran también los del presente?

-Sin duda. De hecho, algunos de mis libros abordan esos temas del presente. Mi primer libro, Roswell, secreto de Estado, tiene que ver con el fenómeno ovni, con un misterio que surge en los años 40, en Estados Unidos, cuando se supone que un platillo volante se estrelló en el desierto. Sabemos que algo hubo, pero los militares no han desclasificado los documentos y no conocemos la razón verdadera de aquel suceso. También he escrito de misterios contemporáneos, de la influencia de las sociedades secretas en la política, sobre sectas... Son misterios que no me son ajenos. Los misterios de la antigüedad repercuten en el presente y siguen generando situaciones interesantes en nuestros días.

-¿Cómo está el panorama literario actual?

-Estamos viviendo una edad de oro de la novela y, especialmente, de la novela histórica. Desde que en los años 80 se publicaron El nombre de la rosa o El ocho ha surgido una generación de autores españoles que empezaron a preocuparse por la historia y a su vez por novelarla, y ahora vivimos un auge de ese fenómeno. 

-Después de El fuego invisible, ¿se va a dar un respiro?

-Ahora mismo estoy viajando, estoy en la fase de promoción del Planeta. Es un premio exigente, y hay que estar en muchos foros con lectores y escritores, y esa actividad me va a ocupar todo un año, hasta el fallo del Premio Planeta 2018, en diciembre. Es muy grato, porque el Planeta sólo se gana una vez en la vida y hay que aprovecharlo.