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Jorge Molist presenta su octavo libro. © Asís Ayerbe

Jorge Molist, escritor: “Creo que las emociones, las pasiones, hacen a los personajes reales y creíbles”

El autor catalán firma ‘La reina sola’, una magnífica novela histórica sobre Constanza de Sicilia y Aragón

Jorge Molist es todo un amante de la lectura y de la escritura, que tuvo que esperar un montón de años para que la vida le permitiera dedicarse a escribir. “Me encanta la Historia y me gusta transmitir mi entusiasmo en una literatura capaz de apasionar y enganchar al lector”. Ahora vuelve con otra gran aventura sobre el honor, la ambición, el amor y la guerra, La reina sola (Editorial Planeta), “protagonizada por una reina que tuvo el valor de enfrentarse a los tres mayores poderes del siglo XIII, un joven almirante que asombró al mundo con sus heroicas victorias y un rey audaz”.

-Octava novela ya, enhorabuena.

-Pues sí, muchas gracias. Es un sueño hecho realidad. Quería ser escritor a los catorce años, pero mi padre me lo quitó de la cabeza diciéndome que en España los escritores se morían de hambre. Y como había suspendido una reválida importante en septiembre, me dijo que la familia no podía mantener a un estudiante que no estudiaba y me puso a trabajar de aprendiz en una imprenta. “Para que conozcas el mundo de los libros desde abajo”, afirmó. Solo que allí solo imprimían envases de cartón para medicinas. Fue una experiencia dura pero muy aleccionadora. Tardé más de treinta años para volver a retomar la escritura. 

-Recuerde, por favor, el ‘spark’ de Sir Steven Runciman para su novela.

-Pues el historiador ingles Runciman es el origen de todo. Estaba leyendo su ensayo sobre las vísperas sicilianas cuando me di cuenta de que leía la historia de mis antepasados. De Aragón y de España. En el mismo libro decía que el famosísimo y admirado Ricardo Corazón de León fue un mal rey. En cambio, elogia a nuestro Pedro de Aragón y Constanza. Me puse a investigar y descubrí hechos fascinantes. Decidí dedicarles unos años de mi vida para contar su historia. 

-Estamos ante una historia de aventuras reales: Constanza de Sicilia cambió el destino de España.

-La Historia puede ser tan fascinante o más que la ficción. Yo he descubierto en los hechos, casi olvidados, que protagonizaron nuestros antepasados un relato tan apasionante como Juego de Tronos, solo que real y nuestro. El 90% de los personajes de la novela existieron con sus nombres y apellidos, y el otro 10% también solo que al ser gente del pueblo no aparecen en las crónicas. Pero dejaron suficientes testimonios de su presencia como para recrearlos, muy en especial  los almogávares.

-¿Es el formato de ficción un arma poderosa para el conocimiento y el amor por la Historia?

-Como digo, en este caso la ficción es mínima. Es Historia hecha novela. Sin embargo, una vez conocida la historia, intuir cuales fueron los pensamientos, emociones y pasiones de los personajes es labor del escritor porque eso nunca aparece en las crónicas. ¿A eso se le puede llamar ficción? Sí y no. Sí porque es imaginado y no porque está basado en hechos y personajes reales. Ya se sabe eso de que por sus hechos los conoceréis. La Historia aparece como las grandes piedras de una construcción, esa ficción a la que me refiero es el cemento que lo une todo, que le da cuerpo y crea un edificio armonioso. 

-Jorge, ¿qué gritaban esos almogávares en el Mediterráneo?

-Gritaban: “¡Aragón! ¡Au! ¡Au! ¡Desperta ferro!”. Oírlo helaba la sangre en las venas. Los almogávares fueron uno de los elementos claves para la expansión de la Corona de Aragón por el Mediterráneo. Hoy nos asombra saber que Atenas, la capital de la Grecia actual, fue durante cien años española. Obra de los almogávares que fundaron en el otro extremo del Mediterráneo los ducados de Atenas y Neopatria. 

-Porque Constanza y Pedro abrieron las puertas de este Mediterráneo, del mundo del siglo XIII, a la par que el flujo del poder en la zona.

-Constanza de Sicilia y Aragón, junto a su esposo Pedro III de Aragón y otros extraordinarios personajes como el almirante Roger de Lauria o los almogávares fueron capaces de superar la asfixia a la que sometía Francia a la Corona de Aragón y salir al mar. En efecto, ellos nos abrieron las puertas del Mediterráneo donde Aragón tuvo todo un imperio, desde media Italia y Malta, gran parte de Grecia y del norte de África, que después heredaron España y el Imperio español.

-Palermo, por ejemplo, está repleto de huellas del reino español.

-No solo Palermo, sino que toda Sicilia, también Malta, el sur de Italia y muchos otros lugares del Mediterráneo. La joya de la catedral de Palermo es la corona-tiara de Constanza de Aragón y toda la ciudad está llena de escudos de nuestro imperio. Incluso hay un impresionante arco de triunfo que conmemora la conquista española de Túnez. También el llamado gótico catalán es un estilo arquitectónico que aparece en numerosas iglesias y palacios, como por ejemplo la entrada principal de la catedral de Palermo. Incluso la extendida devoción a la Virgen de la Merced, que proviene de la Corona de Aragón es otra de las huellas de nuestro paso por allí.

-La batalla de Malta de 1283, la del Golfo de Nápoles, la Cruzada contra la Corona de Aragón… En su libro asistimos a una gran lección de Historia.

-Sí, aunque no quiero que se vea como un rollo histórico. Todo lo contrario. Quiero que el lector sienta que los personajes están vivos, que le emocionen, que los ame o que los odie. Que se enganche a la lectura sin poderla dejar y a final que diga: “He disfrutado a tope, y mira por donde he aprendido un montón de cosas que no me habían explicado sobre mi historia que me hacen sentir orgulloso de mis antepasados”. Me esfuerzo en especial en ello. Pretendo que la lectura sea fluida y que el lector entienda cada frase a la primera. A mí me fastidia mucho en una novela cuando un personaje repite aparición y no me acuerdo de quién era lo que me obliga a volver para atrás. Por eso siempre pongo pistas para que eso no le ocurra a mi lector. 

-En ‘La reina sola’ asistimos a relatos universales repletos de intensas y grandes emociones.

-Sí, es una novela de emociones. Creo que las emociones, las pasiones hacen a los personajes reales y creíbles. El amor, el odio, la traición, el miedo, la venganza pueblan la novela. Para mí las emociones son el elemento clave para que el relato llegue al lector, porque por encima de los hechos estamos los seres humanos, que sentimos, los protagonistas. 

-Y en momentos, su libro adquiere cuerpo de novela psicológica.

-Es muy importante meterse en el cuerpo de los protagonistas y entender sus sentimientos y por qué actúan de cierta forma. Los personajes de Constanza, Macalda, Suria, Pedro III y Roger de Lauria están tratados al detalle. Siempre en base de la mentalidad y las creencias de la época.

-Para una obra de personajes también corales.

-Por descontado. Una heroica aventura de estas dimensiones precisa de muchos protagonistas. Como en verdad ocurrió. Tenemos a gentes del pueblo como los almogávares, a reyes, papas obispos, almirantes y a nobles ambiciosos. 

-Fiel a la intriga y a sus sorpresas que tanto le gusta escribir, leemos con suspense su novela donde Aragón es también protagonista. Pedro III de Aragón la corona y la deja después en soledad, ante las dificultades.

-Pedro deja sola a Constanza en una situación muy apurada. Pero es un hombre de honor, un caballero de la época y acude a un duelo en territorio enemigo a pesar de que todos le advierten de que es una trampa. Carlos de Anjou, su enemigo para frenarle en Italia, le dice que le ha atacado a traición, lo cual no es cierto, y le desafía. Y en efecto, Pedro cruza Aragón, Navarra y parte de Francia. Allí encontrará la traición. Y después se tiene que quedar en España porque el Papa predica una cruzada contra Aragón. Una enorme cruzada que atravesará los Pirineos, arrasándolo todo, con unas fuerzas diez veces superiores a las de Pedro.

-Importante para su novela Jerónimo Zurita y sus Anales de la Corona de Aragón.

-Jerónimo nos cuenta esta historia y ha sido una de las fuentes más importantes de documentación. Aunque él vivió en el siglo XVI tiene muy buena información sobre lo ocurrido en el XIII.

-Una novela a dos voces la suya: la reina Constanza y la narración omnisciente. ¿Por qué esa decisión? 

-Porque la historia viene contada desde dentro de una mujer en una situación muy difícil, desde el sentimiento. Y porque ella no lo puede contar todo, está también lo que ven sus enemigos y las aventuras del propio Pedro. De esta forma tengo dos enfoques uno personal y otro general.

-¿Es ‘La reina sola’ una historia sobre el abandono y el coraje?

-Sí, es una historia de una mujer superando una situación crítica. Pero no es solo eso, es mucho más. Describo el mundo de la Edad Media donde se precisaba coraje para sobrevivir sin ser esclavizado. Los almogávares son un ejemplo de ese coraje, prefieren jugarse la vida antes de ser siervos esclavizados por los nobles.

-Adjetive las ‘cuestiones de poder’ para esos tiempos.

-Había dos tipos de poder básicos en la Edad Media. El de las armas y el espiritual. El primero lo ostentaban los guerreros y el segundo los clérigos. Los argumentos en esa época acostumbraban a basarse en la fuerza de las armas. La vida humana valía poco y era muy corta. La vida era bastante miserable y presencia de la muerte, constante. Es por eso por lo que el consuelo de la religión y la esperanza de una vida eterna mejor eran fundamentales para las gentes. Aquí entra el poder de los clérigos. La enseña del Papa era dos llaves cruzadas. Las llaves del cielo. Y quien no obedecía a los clérigos de alto rango era excomulgado. La excomunión era un castigo terrible porque expulsaba al excomulgado de la comunidad cristiana. Y con ello no podía entrar en el cielo. Si era un rey todos los juramentos de fidelidad de sus nobles quedaban anulados, cualquiera le podía matar con el beneplácito de la Iglesia. Y su cuerpo no podía ser enterrado en Tierra Santa. El poder de la excomunión era tremendo. 

-Y más duro aún si la que debe enfrentarse es una mujer como Constanza, de la inseguridad al poderío, como vemos en su estupenda novela.

-Constanza debe de enfrentarse a varios poderes. El primero es el de la conjura, la seducción y la traición protagonizados por Macalda de Scaletta, un personaje real y sorprendente. El poder militar personificado por unos ejércitos muy superiores al suyo. Y el espiritual en forma de la maldición lanzada por el Papa, en forma de excomunión, sobre ella, su familia y toda la isla de Sicilia. 

-Se nota y brilla su admiración por Constanza y todo su valor.

-Sin duda Constanza es admirable. Pero también lo es su esposo Pedro III de Aragón, el rey más audaz y atrevido que hemos tenido en la historia de España. Y el personaje de Roger de Luria, el almirante más esplendoroso de todo nuestro pasado. Jamás fue derrotado en el mar. Ganó seis grandes batallas navales y conquistó innumerables territorios. La novela tiene muchos personajes extraordinarios e irrepetibles. 

-Y como usted bien sugiere, la Historia no se detiene. La novela termina con la coronación de Jaime como rey de Sicilia.

-Las dificultades que afrontaron Pedro y Constanza fueron inmensas. Los tres mayores poderes de su siglo estaban empeñados en recuperar Sicilia, costara lo que costara. La coronación de Jaime como rey de Sicilia indicaba la firme voluntad de que Sicilia siguiera siendo aragonesa a pesar de todas las presiones y amenazas. 

-¿Un mensaje de su novela para los tiempos actuales que nos toca vivir como simples mortales?

-Uno sería un adagio muy antiguo: Que la fortuna favorece a los audaces. Pero otro, más importante, es el que hay que perseverar a pesar de las dificultades.