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El escultor y forjador en hierro José Antonio Córdoba Llamazares trabajando en su taller

José Antonio Córdoba lleva sus ‘Verbos’ metálicos hasta la sala de Bellas Artes

El leonés afincado en Teruel expone dieciséis de sus obras en forja de hierro

El hierro transmite la sensación de dureza, rigidez y frialdad pero tras su paso por la forja es el contenedor perfecto para el calor orgánico que provoca la vida. Así lo entiende José Antonio Córdoba Llamazares, escultor de origen leonés afincado en Teruel que protagoniza Verbos, una exposición que será inaugurada esta tarde (19.00 horas) en la sala del Edificio de Bellas Artes de Teruel. La muestra está comisariada por las estudiantes de Bellas Artes Encarna Ferrer, Clara Gerona y Mari Carmen Jiménez y se encuadra dentro de las actividades académicas del grado. De ahí que la inauguración tenga lugar más tarde de las 18 horas, horas limite para las actividades no esenciales mientras dure el nivel de Alerta 3 agravado en la pandemia. 

La muestra recoge 16 piezas escultóricas en forja realizadas por José Antonio Córdoba y seleccionadas por las tres comisarias. La acción y el movimiento de la vida cotidiana es el hilo conductor de las piezas, que se articula a través de su título. A partir fundamentalmente del hierro, Córdoba da forma y sustrato material a la sensación que le provocan acciones como perseverar, pelear, amar, concluir, interpretar, llorar, y otras menos cotidianas o comunes como orear, secuenciar o ilustrar-se, la única composición reflexiva que se muestra, y cuya naturaleza se basa en un brazo sosteniendo un libro abierto. 

Entre las dieciséis piezas destaca, por ser una excepción, Levitar. Es la única que presenta materiales diferentes al hierro, en este caso madera, principalmente, así como matices de color, y donde la línea recta, muy poco habitual en el trabajo de Córdoba Llamazares, hace acto de presencia: “En esta pieza planteaba un juego entre madera y hierro, simplemente por cambiar de dinámica, abrir nuevos caminos y no estar siempre martilleando. Uso materiales como hojalata, gomas elásticas... me baso en el constructivismo en hay abundantes líneas rectas”, explica.

Y es que las formas curvas y orgánicas, los pliegues suaves o las espirales definen la forma de trabajar de este artista. “Lo orgánico forma parte de mi vida porque lo que yo intento mostrar son fragmentos de vida, de sentimiento, y esto siempre es orgánico”, explica Córdoba. “La propia composición de la célula está formada por curvas y más curvas. Lo recto es más frío y está menos relacionado con la vida. Pero ojo, no por eso es menos bello”. 

José Antonio Córdoba Llamazares está afincado desde hace años en Teruel, aunque no se prodiga demasiado en salas de exposiciones, y menos aún en solitario. “Es prácticamente la primera vez que expongo en solitario... me gusta exponer con otras personas, quizá se trata de perderle un poco el miedo a hacer las cosas solo, pero reconozco que para eso soy poco maduro y me da mucho pudor ir buscando sitios para exponer”, reconoce el artista. 

Así, Córdoba Llamazares expuso en septiembre de 2016 Tresartres junto a la ilustradora Elena Castillo y el ceramista Eloy Moreno, en San Pedro; junto a Clemente Alarcos en el Museo del Azafrán de Monreal en agosto de 2017; junto a otro forjador, José Azul, recientemente; o en Mujeres Libres (1936-39). Precursoras de un nuevo mundo, muestra organizada por CNT en noviembre de 2018 sobre la asociación feminista fundada por Amparo Poch, Lucía Sánchez y Mercedes Comaposada, en la que Córdoba expuso un par de piezas.  

En esta ocasión la iniciativa de exponer surgió de las estudiantes de 4º de Bellas Artes que comisarían la muestra, Encarna Ferrer, Clara Gerona y Mari Carmen Jiménez. “Era una oportunidad espléndida y nos hemos entregado con una pasión espléndida. No quiero menospreciar otras exposiciones en las que he estado, pero creo que esta es la más completa y profesional en la que participo”. 

De hecho Córdoba destaca lo acertado de la selección que han hecho de sus piezas para montar la muestra. “Hay que elegirlas teniendo en cuenta el espacio disponible, desde luego, pero su criterio ha sido aplicar la madurez y el concepto de la pieza en términos de bellas artes, porque no todas mis obras entran dentro de esos baremos”. Después de hacer la selección, algunas de las obras han sido retituladas para mostrar “belleza, sacrificio, amor, muerte, vida” pero, sobre todo, “para generar pensamiento, reflexión. Creo que ese es el fin último de lo que hago”. 

Córdoba Llamazares fantasea con poder estar en la cabeza del espectador que se para frente a su obra. “Estoy seguro de que cualquier saca conclusiones mejores que las mías cuando ve una pieza que he creado yo”. De hecho Córdoba entiende la pieza artística como un disparador de reflexión pero también como un contenedor: “Estoy convencido de que cada pieza recoge algo de cada persona que la mira, que de algún modo se va llenando con esos fragmentos de reflexión que inspira. Y cuando una persona consigue hablar el mismo lenguaje que la pieza es cuando se enamora y desea llevársela a casa”. 

José Antonio Córdoba Llamazares afirma que, aunque vende piezas, no vive del arte ni necesita vender, “sino que creo piezas por pura diversión”. En ese sentido, “el dinero no forma parte de esta historia, y suele costarme bastante trabajo desprenderme de una pieza”.

En esa pulsión creativa para Córdoba, aunque admite que ha hecho piezas de encargo, la libertad es fundamental. “Hacer algo por encargo te condiciona mucho, y no ser libre cuando tratas de hacer esto te limita. En ese sentido hacer algo siguiendo una serie de normas que te dicta el cliente, o plantearte hacer una serie de obras que puedas vender por 200 euros significa prostituirte, de algún modo. Creo que el acto creativo debería ser completamente libre”. 

Y el leonés afincado en Teruel lo que busca con el ejercicio de esa libertad es “expresar belleza”. “Nunca me ha gusta tratar de provocar al espectador mediante el horror o la sorpresa, sino que aspiro a que su pupila se dilate por una sensación de belleza”.  Y el azar o el capricho, en ocasiones, forma parte de esa misma libertad, ya que Córdoba entiende el acto artístico como una mezcla entre voluntad, técnica y azar. “Por supuesto que creo en el azar a la hora de crea. Cuando empiezo un proyecto no me planteo qué es lo que voy a hacer como si fuera algo sagrado. Más bien lo que hago es jugar con el material, someterle a ciertas pruebas para intentar convertir algo etéreo, como un pensamiento, en algo real, material. Eso me parece maravilloso, me parece que esté llevando a cabo el milagro de la vida”. En ese proceso no siempre la mano humana es la que manda. “El primer paso para mi es partir de un dibujo, pero después nunca soy fiel al dibujo ni el dibujo fiel a lo que hago. En cada momento del proceso de creación prevalece la última decisión, y esta puede depender de muchas cosas”. “El arte no es construir una casa que necesita de unos planos, el arte es libertad, y la libertad necesita de espontaneidad”. 

Es de destacar además que, a pesar del reducido número de esculturas que pueden verse, Verbos cumple cierta función retrospectiva en el caso de la obra de Córdoba Llamazares, ya que  hay piezas realizadas hace más de cinco años junto a otras relativamente recientes. Junto a una evolución técnica se percibe otra conceptual que tiene que ver con “perder el miedo a utilizar otros materiales y lenguajes para perseguir el fin que quiero expresar”, y así, al trabajo de fragua, se le van añadiendo sopletes, esméril, radiales, tintes u óxidos. “Tiendo a usar todo lo que está en mi mano... me gusta experimentar”.