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Josetxo Cerdán, director de la Filmoteca Española: Buñuel despreciaba el cine popular, pero le dio muy buenos resultados en México Josetxo Cerdán, director de la Filmoteca Española: Buñuel despreciaba el cine popular, pero le dio muy buenos resultados en México
Josetxo Cerdán. Beatriz Velasco

Josetxo Cerdán, director de la Filmoteca Española: Buñuel despreciaba el cine popular, pero le dio muy buenos resultados en México

¡Centinela! ¡Alerta!, una rareza del cine de 1935, recién restaurada por el CBC, se ha proyectado en Calanda

Josetxo Cerdán es director de la Filmoteca Española desde 2018. Visitó el sábado el Centro Buñuel Calanda, donde junto a su director, Jordi Xifra, presentó la película ¡Centinela! ¡Alerta!, recién restaurada por el CBC y los Laboratorios Subtilly. La película, dirigida por Jean Gremillón y Luis Buñuel, es una de las rarezas de la filmografía del calandino realizadas para Filmófono entre 1934 y 1937.
-¿Cómo surgió el proyecto de restaurar esta película?
-Nosotros le habíamos planteado al CBC que este tipo de trabajos de restauración es muy interesante por la huella que deja. Este año cuando la pandemia impidió hacer el Festival de Cine de Calanda, surgió la ocasión de destinar el presupuesto a restaurar ¡Centinela! ¡Alerta!, y Jordi (Xifra) decidió ir adelante. 
-¿Qué particularidades tiene esta cinta en concreto?
-Forma parte del proyecto de cine popular que hizo Filmófono, detrás del que estaba Ricardo Urgoiti, amigo de juventud de Buñuel y un tipo muy emprendedor, que tenía muy claro lo que tenía que ser el entretenimiento popular. Colaboró con el propio Buñuel para crear en los primeros años 30 el Cine Club Español  y puso en marcha la maquinaria radiofónica que después sería la SER. Para hacer este tipo de películas de divertimento popular, pensó en que Buñuel, que conocía los sistemas de producción franceses, más modernos que los españoles, se pusiera al frente de la dirección de producción, supervisando los rodajes de otros directores poco experimentados, como Gremillón, y que fuera él quien llevara la batuta en la sombra. 
-¿En la sombra?
-Buñuel en ese momento es el gran cineasta vanguardista y radical, y de ningún modo quiere que su nombre se asocie a este tipo de películas populares de entretenimiento, que el despreciaba públicamente, aunque luego los años y los grandes resultados que le dio en México demostraron que no despreciaba tanto. 
-¿Se reconoce el sello del calandino en esas producciones de Filmófono, aunque fuera como director de producción?
-Hay muchas cosas que tienen que ver con su humor característico. Y un caso muy claro es Don Quintín el Amargao, que rueda con Filmófono y Luis Marquina en 1935, y después vuelve a rodar en México en 1951 con el mismo texto de Arniches. Esta querencia y esta nostalgia que siente es muy interesante. Y aunque en estas películas de Filmófono nunca podremos decir que tal o cual escena es completamente característica de Buñuel, las cuatro que hizo están recorridas por un sentido de lo melodramático y de la ironía en el que se le reconoce, y que vemos reproducido en sus obras mayores. 
-De las cuatro películas en las que Buñuel colaboró con Urgoiti antes de la Guerra Civil, ¿por qué se ha restaurado ‘¡Centinela! ¡Alerta!’?
-Como el proyecto estuvo un poco sobrevenido por la pandemia y no teníamos demasiado tiempo, decidimos empezar por esta porque planteaba menos dificultades técnicas, al contar con más copias físicas para digitalizar. Me gustaría pensar que el año que viene podríamos hacer una segunda hasta completar las cuatro, pero no puedo comprometer nada, porque es el CBC quien ha realizado el proyecto. 
-Llama mucho la atención que esta película, popular y de entretenimiento, se estrenara en plena Guerra Civil...
-Esta se acabó de rodar justo al empezar la guerra. Fue habitual que se estrenarán películas. En Barcelona los sindicatos anarquistas tomaron los estudios y produjeron una serie de películas tradicionales que acaban con una especie de canto a la revolución, pero no eran de propaganda. Y por la parte de los sublevados también hubo una serie de directores, como Florian Rey, que marcharon a Italia y Alemania a rodar películas de entretenimiento, que también contenían consignas propias del régimen. 
-También llama la atención que en ‘¡Centinela!¡Alerta!’ participara un actor como Angelillo, que hubo de exiliarse tras la guerra, igual que Buñuel o Urgoiti, por su significación republicana, al mismo tiempo que José Luis Sáenz de Heredia, que después fue uno de los grandes cineastas del franquismo...
-Llama la atención porque ahora vemos las cosas en blanco y negro, pero las amistades y la política en esos años se mezclaban de forma no siempre lógica. El propio Sáenz de Heredia contó que Buñuel le salvó la vida cuando estuvo en una Checa al inicio de la guerra, por esa amistad en los años de Filmófono. Y Sáenz siempre se lo agradeció públicamente, incluso en los años más duros del franquismo. 
-¿Por qué es importante restaurar este tipo de películas?
-En 1945 ardieron los laboratorios de Cinematiraje Riera y se perdió muchísimo material original, entre él las películas de Filmófono. Tras la guerra pasaron a un segundo plano y cuando empezó a recuperarse ese cine, en los años 70, hubo que recurrir a copias en México o Argentina de baja calidad. Sabemos que nunca conseguiremos copias de calidad, pero al menos se pueden escanear y digitalizar esos materiales quitando parte de los defectos que tiene. Es un primer paso. Ojalá en el futuro podamos sacarlas en material de celuloide que asegurarán su conservación. 
-¿Se conserva mejor el celuloide que el digital?
-Parece una paradoja pero así es. Lo digital da mucha incertidumbre en cuanto a su durabilidad, porque nunca sabes cuanto se degrada un archivo en un disco duro. Antes o después los archivos fílmicos hay que llevarlos a formatos físicos en poliéster, que se controlan y se revisan sin tanta incertidumbre y se conservan mejor, pero es un proceso caro. En Hollywood hace tiempo que se hace; la restauración digital es un salto cualitativo estupendo, pero el celuloide se conserva mucho mejor.