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Juan Bolea, escritor y director del FAN: “La novela negra actual revisita, de vez en cuando, a los grandes clásicos” Juan Bolea, escritor y director del FAN: “La novela negra actual revisita, de vez en cuando, a los grandes clásicos”
Juan Bolea, durante la conferencia que dio esta semana en el Espacio Escénico de Andorra. J. A. A.

Juan Bolea, escritor y director del FAN: “La novela negra actual revisita, de vez en cuando, a los grandes clásicos”

El director del Festival Aragón Negro hace balance en la recta final del programa de actos

Juan Bolea es novelista, programador cultural y director del Festival Aragón Negro (FAN), que desde mediados de agosto se está celebrando en 22 localidades aragonesas. Este año Andorra, localidad que visitó la pasada semana para ofrecer una conferencia sobre la historia del género negro en la literatura, se estrenaba en la nómina de las seis turolenses en la cita, aunque la pandemia ha obligado a aplazar la programación entre tres de ellas, Teruel, Alcañiz y Calamocha. 

-En la charla de Andorra habló sobre los orígenes de la novela negra. ¿Hasta  qué punto es necesario revisitarlos aunque solo sea de vez en cuando?

-Las raíces míticas se ensanchan con el tiempo, y para nosotros soy muy importantes grandes referentes como Edgar Alan Poe, Sherlock Holmes, Agatha Christie... son grandes nombres de la novela policíaca y de vez en cuando siempre volvemos a su estudio. Son los grandes, los que abrieron un camino que permanece sin demasiados cambios, en realidad. Todo evoluciona pero los clásicos de la novela negra y los contemporáneos compartimos el deseo de llegar a todos los lectores. Ellos lo consiguieron a través de tramas sofisticadas e inteligentes, no carentes de ingenio y de arte. No hay que ver la novela negra como una historia de buenos y malos, sino una reflexión sobre la lucha entre el bien y el mal, que siempre ha sido un tema de gran trascendencia. 

-Pero algunos de esos clásicos que ha mencionado ha tenido épocas en las que ha sido denostados como escritores de segunda...

-Sí, el caso más claro es el de Ágatha Christie. Una parte de la crítica y algunos autores la despreció, pero yo discrepo profundamente, ya que tenía talento literario y una gran habilidad para construir temas. Christie firmó más de cien novelas, muchas de ellas obras maestras, y venció 3.000 millones de ejemplares... el público nunca se equivoca. 

-El FAN 2021 habla de crímenes reales y está contando con charlas e intervenciones de forenses y biólogos... ¿El escritor de ficción negra es en general respetuoso con la ciencia forense?

-Normalmente somos muy respetuosos con la aplicación científica en el laboratorio biológico. Suponen un gran avance en la investigación y muchos casos se resuelven gracias a la tecnología punta. Sería torpe soslayar eso. Otra cosa es que la tecnología haga innecesaria la capacidad deductiva de un policía. El detective en la novela debe seguir teniendo mucho margen para trabajar con la deducción, con la experiencia, y contribuir decisivamente a resolver el misterio gracias a su ingenio. Yo desde luego sigo creyendo en el policía de a pié. 

-Pero quien escribe ficción respeta la realidad, o se saca de la manga informes forenses inverosímiles?

-En general se respeta, pero hay cierta cintura, porque una historia de ficción no es un ensayo, un documento o un informe, sino una novela para divertirse. Cuando yo escribo siempre pienso mucho en el placer del lector, en procurarle sorpresas y atraerles a la zona oscura del ser humano y la razón. Ese es el juego, casi divino, de ser capaz de desentrañar con nuestra lógica los secretos de la naturaleza y los de la propia naturaleza humana... La violencia, el crimen, los sentimientos humanos son un laboratorio gigantesco.

-Este año el lema del FAN habla específicamente de los crímenes reales... ¿ese género, el ‘true crime’, está desbancando a la ficción clásica policíaca, o ambos conservan un nicho propio?

-Ambos géneros se llevan muy bien. Hay grandes especialistas en true crime como Manu Marlasca o Fernando Rueda, que manejan una gran cantidad de datos de forma muy precisa, y son muy honestos y rigurosos con su tratamiento. El novelista como yo es más laxo en el tratamiento de todos esos datos, porque prefiere llenar de color y de reacciones humanas su texto. A menudo el criminal extraído de la realidad te defrauda, no tiene ningún interés novelable porque es un tipo tosco que aporta poco. El cambio cuando un novelista consigue dibujar un buen villano de ficción es extraordinario, un enemigo formidable para el protagonista y para el lector. Mal que nos pese, en la vida real el bien y el mal se diluyen, pero al final todo el mundo sabe distinguir uno de otro. Y la novela negra nos recuerda que, después de todo, hay unas fuerzas de orden y unas normas, y no podemos tomarnos la justicia por nuestra mano. 

-¿Qué balance hace de lo que llevamos de FAN? El año más complicado y más valiente...

-Está siendo difícil y muy duro, pero estamos logrando sacar adelante muchas actividades y sigue adelante, de forma natural, con buenos contenidos y buena participación. Creo que las charlas y los encuentros con los autores están teniendo lugar con gente muy acreditada y de alto nivel, y nos están enseñando mucho de literatura y del mundo criminal.

-Por desgracia Teruel capital, Alcañiz y Calamocha se cayeron de la programación por culpa de la Covid...

-Aquí nos hemos dejado guiar por el criterio de cada Ayuntamiento, y hemos acatado todas las decisiones.

-¿Podrán retomarse esas actividades aunque sea más allá de la celebración del FAN?

-Creo que en su mayor parte sí.  Al final son actividades divertidas e interesantes en cualquier fin de semana, y existe el compromiso por parte de los escritores y de los participantes. Así que espero que durante los próximos meses se recuperen muchas de las actividades previstas. 

-’La noche azul’ es el título de su nueva novela, con la que llega al FAN 2021. Tercera entrega de la serie sobre el detective Florián Falomir, que como usted dice, es uno de esos viejos policías de a pie...

-Tiene un poco de todo. Ha sido espía en el CNI, tiene formación militar, experiencia... Cuando abre su agencia de detectives en Zaragoza ya tiene muchos contactos, y no reniega de la tecnología, aunque tampoco del instinto, porque él ha bebido de la tradición de los grandes sabuesos. Es un hombre observador, que se enfrenta al delito con la mente limpia, sin apriorismos, para obtener deducciones que le permitan establecer líneas de investigación y cotejarlas con las de la policía y con lo que dice la ciencia. Y al mismo tiempo tiene esa forma de trabajar inductiva, en la que tiene cierta intuición que habitualmente no se desvía demasiado de la verdad. 

-¿Qué se puede contar de ‘La noche azul’ sin destriparla?

-Pues que es un caso criminal en una mansión de un director de cine español, en el Mediterráneo. Falomir es invitado a pasar unos días porque están pasando cosas raras, desaparecen objetos. Falomir tiene la impresión de que hay algo más grave latente y se pone manos a la obra en una investigación que le permite meterse de lleno en el mundo del cine. 

-El título ’La noche azul’ es una referencia a la cinematográfica noche americana?

-Es un juego entre ese recurso cinematográfico y la peculiar luz azul que tiene la noche en el mar Mediterráneo.