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Juan Luis Sebastián Martín; otra moda es posible Juan Luis Sebastián Martín; otra moda es posible
Belén Sebastián luce el modelo diseñado por Juan Luis Sebastián inspirado por la mujer que ha llegado a su madurez; segura, experimentada y que puede permitirse vestir colores intensos. Estudio Alza

Juan Luis Sebastián Martín; otra moda es posible

El diseñador turolense basa su colección en el respeto a la mujer y el comercio local

Por definición el mundo de la moda es uno de los que mejor define y caracteriza los usos y gustos de una sociedad, pero al mismo tiempo estos esclavizan a aquella. Sin embargo el diseño no siempre tiene que discurrir por la estrecha senda de los estereotipos, o al menos eso es lo que opina Juan Luis Sebastián Martín. Este joven turolense estudia diseño de moda en la Escola d'Art i Superior de Disseny (EASD) de Valencia, y como proyecto de fin de grado está trabajando en Caprico, su propia marca de ropa cuya primera colección, BeBrave, es toda una declaración de intenciones. Dos son sus líneas principales y las dos son novedosas y hasta cierto punto revolucionarias en un mundo que, paradojicamente, considera especialmente inmovilista: se dirige a la mujer en un sentido amplio, sin enfocarse en una talla o una edad determinada, y apuesta por el comercio de cercanía y la conexión emocional real entre las personas.

“Me inspiro en la mujer, pero en una mujer que se rebela contra los estereotipos de la sociedad que siguen perpetuándose en el mundo de la moda”, explica Sebastián. “Una mujer que puede tener cualquier edad, que evoluciona durante todas sus fases y que alcanza la plenitud en su madurez... y que no necesariamente tiene que utilizar la talla 38”.

Pese a que nuestra sociedad tiende a dar la impresión de que evoluciona en cuanto a extender los cánones de belleza más allá de cuerpos extremadamente jóvenes y extremadamente delgados, la moda real sigue explotando comercialmente esos patrones segregacionistas e irreales. “Las marcas siguen sacando sus modelos para tallas 38 y siguen enfocándose en un público joven, como si una mujer mayor tuviera que renunciar a ser bella o no pudiera expresarse a través de la moda”, asegura Juan Luis Sebastián, que lleva años analizando el quehacer de los diseñadores concluyendo que la ausencia de cambios reales y el apego a los estereotipos antiguos sigue siendo la nota dominante. Como diseñador de moda, prefiere “practicar los valores con los que me han educado” y ayudar a construir una imagen de lo femenino “trabajando la autoestima, la comodidad con una misma, ayudando a que la mujer viva su fuerza femenina que la convierte en grande y auténtica” a medida de cumple años.

El diseñador turolense prepara a Marta Gómez, una de las modelos, antes de la sesión de fotos en el Hotel La Marquesa. Alza

Be Brave consta por el momento de tres diseños, que muestra la evolución de la mujer a través de sus diferentes fases. “Un primer diseño nos recuerda a la infancia, con unos estampados que recuerdan al colegio o a los babys, que de alguna forma sugieren esa inocencia de los inicios, y también cierto miedo a lo que nos reserva el futuro”.

El segundo diseño muestra colores algo más atrevidos y brillantes, sin salirse de una gama de rosas más o menos discreta, y apela a la juventud, “un momento en el que la personalidad está formándose y la mujer se reafirma en mayor medida, aunque todavía persisten los miedos, las inseguridades y el temor a lo que los demás pueden opinar de nosotros”.

El tercer diseño marca la madurez de la mujer con un traje chaqueta naranja, mucho más alegre y llamativo que los otros dos, sin estridencias pero marcando perfectamente un territorio propio en lo estético. “Cuando la mujer alcanza la madurez pierde los miedos a mostrarse tal cual es, y puede brillar más”.

En el propio catálogo fotográfico se aprecia “como las dos fases iniciales se apoyan entre ellas y siguen la referencia de la madurez, que es cuando se alcanza el cénit”. Ese concepto se refuerza por la elección de los colores, más discretos en la infancia o la juventud, “cuando la personalidad de la mujer está todavía forjándose”. Y en cuanto a los tejidos, Juan Luis Sebastián ha priorizado materiales cómodos y adaptables como el paño, el punto, crepe, popelín o vichy, con confección y patronajes sencillos -en este ámbito otra turolense, Laura Foj, colaboró con Juan Luis Sebastián-, con costuras simples que pongan la ropa al servicio de la mujer y no a la inversa.

Apoyo del comercio local

La concepción del diseño y de la moda del turolense va más allá de la mera producción industrial de ropa, por lo que ha querido que otro de los sellos distintivos de Caprico sea el apoyo al comercio local de cercanía. No se trata de negar el futuro ni de ir contracorriente por deporte, pero el joven asegura que “no hay quien entienda que pudiendo comprar unos pendientes en una tienda te los compres por internet”.

Berta Torres, Marta Gómez, Juan Luis Sebastián y Belén Sebastián (de izda. a dcha.), lucen los modelos de la colección. Alza

Más allá de que el comercio minorista sigue representando un importante porcentaje del PIB español y una fuente de ingresos para numerosas familias, Sebastián afirma que “las tiendas y comercios animan la vida cotidiana y dan ambiente y personalidad a las calles. Las convierten en zonas transitadas y con vitalidad”.

Para ello Sebastián se ha apoyado asimismo en varios establecimientos tradicionales turolenses a la hora de dar forma a su colección y diseñar lo referente a la comunicación y divulgación, contando con peluquerías, joyerías, fotógrafos, maquilladoras o modelos de Teruel. “Como estudio en Valencia en principio lo lógico era hacerlo todo allí, pero yo les pedí que me dejaran contar con comercios y profesionales de Teruel, porque me apetecía que formaran parte del proyecto y porque tiene todo el sentido, ya que una de las líneas que quiero seguir es precisamente apoyar al pequeño comercio”.

Así, los complementos que lucen sus diseños están realizados por Carla Bullón, creadora de la firma Divino Carma y que confeccionó una colección de joyería esclusiva para la colección. El peinado de las tres modelos corrió a cargo de Rosa Alfanjarín, propietaria de dos centros de peluquería en Teruel, que trabajó codo con codo con el diseñador para prolongar el concepto de cada prenda en el peinado de las modelos. El trabajo de maquillaje también resultó clave para completar la imagen de cada diseño de la colección, y para ello contó con Ana Muñoz, del establecimiento Aquafisio. Las profesionales encargadas de realizar el portfolio fotográfico de la colección también son turolenses; Paula Pérez y Silvia Barragán, propietarias de Estudio Alza. Por último, la sesión fotográfica para confeccionar el catálogo tuvo lugar en el Hotel La Marquesa de Teruel, particularmente en su terraza.

Sesión de peluquería previa a las fotografías del catálogo de BeBrave. Alza

Juan Luis Sebastián Martín trabajó con ellas para dotar a cada diseño y al catálogo que los contiene de la unidad necesaria, y se mostró satisfecho y agradecido por los resultados obtenidos “y por las facilidades que han mostrado al ayudarme. Quizá en otra ciudad más grande o con otro tipo de persona o establecimiento hubiera sido mucho más difícil”.

Moda para ellas y de ellas

El proyecto del turolense se enfoca a la mujer por lo que no ha querido olvidarse de sus necesidades. Para ello antes de nada se basó en una entrevista con tres mujeres de diferentes edades, Berta Torres, Marta Gómez y su propia madre, Belén Sebastián, que además han sido quienes finalmente han lucido la ropa como modelos.

“Normalmente el diseñador se dirige a un target muy concreto, pero yo quería dirigirme a públicos de diferentes edades”, explica el turolense, “así que antes de hacer los diseños entrevisté a estas mujeres, y les pregunté cosas como qué aficiones tenían, cómo se manejaban en redes sociales, si solían encontrar en las tiendas de ropa lo que buscaban o tenían que conformarse con lo que encontraban, si se veían reflejadas por la imagen que dan las marcas o si estaban satisfechas con lo que les ofrecían...”.

En base a las conclusiones extraídas, entre otras que molesta “la disparidad de tallas que existen entre diferentes marcas” y que “no siempre las mujeres encuentran lo que buscan”, el turolense creó los diseños, los confeccionó e ideó la campaña de comunicación, la memoria y el catálogo de la colección. Y en el futuro no renuncia a que Caprico llegue a ser una realidad. “En principio este es un proyecto universitario destinado al final del grado, pero desde luego que en el futuro me encantaría poder darle forma real y crear mi propia firma de moda”.