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Guillermo Chapa, realizador turolense

La Academia de Cine selecciona para sus residencias ‘Operación Viridiana’, el proyecto de Guillermo Chapa

Desarrollará una serie de TV sobre la producción de la mítica cinta de Buñuel

El cineasta turolense Guillermo Chapa estará entre los diez hombres y diez mujeres que participarán durante el próximo curso en las Residencias Artísticas de la Academia Española de Cine. 931 proyectos optaron al programa becado gracias al cual los jóvenes creadores podrán desarrollar sus proyectos en tres campos, largometrajes (12), documental (4) y series de televisión (4).

El proyecto seleccionado de Guillermo Chapa pertenece a este último apartado, el de serie de ficción para televisión, y tiene a uno de los grandes genios de la cinematografía española y turolense como referente, Luis Buñuel. Con el título Operación: Viridiana, la serie de Chapa narrará el proceso de la coproducción hispanomexicana Viridiana (1961), una de las grandes películas de Luis Buñuel, primera que rodó en España después de regresar del exilio por la guerra civil y que generó una de las historias sobre cine más apasionantes de la historia, por su carrera contra la censura, por convertirse en la única cinta española que ha ganado la Palma de Oro de Cannes y por protagonizar una polémica que la hizo estar prohibida en España hasta 1977, pese a que fue el propio régimen franquista quien la produjo. “La película da mucho de sí, lo mismo que su contexto histórico –una España exhausta por la autarquía tratando de abrirse al exterior para sobrevivir– o el propio proceso de producción. Ha hecho correr ríos de tinta y aún así no está todo dicho, y lo peor de todo: nadie ha hecho una película o serie al respecto”, argumenta Guillermo Chapa. Existe el precedente de Regreso a Viridiana (2011) de Pedro González Bermúdez, que ganó el Goya en 2012 al Mejor Corto Documental, aunque Chapa asegura que la ficción y la serie de TV pueden darle mucho más alcance a la historia. 

Buena oportunidad

Durante su residencia artística, el turolense se centrará en el proceso de documentación y en escribir la serie, para después “intentar producirla en otra fase”. El cineasta valoró muy positivamente del proyecto de Residencias Artísticas de la Academia de Cine, en el que colabora el Ayuntamiento de Madrid, el hecho de que “apoyan el proceso de escritura. Hay muy pocos sitios en España donde lo hagan”. 

Junto a Guillermo Chapa completan la nómina de seleccionados para disfrutar la residencia artística Pilar Palomero (La maternal), autora del largometraje Las Niñas que este fin de semana logró la Biznaga de Oro al Mejor Largometraje Español en el Festival de Málaga, además de la Biznaga de Plata a la mejor fotografía, Jiajie Yu Yan (San Dai Shi Guang),  Tina Olivares (Celestina 2020), Lola Mayo (Libertad, igualdad, fraternidad), Gabriel Azorín Belda (Anoche conquisté Tebas), César Esteban Alenda (Waka Waka), Teresa Bellón Sánchez de la Blanca (Cariño, me he follado a Bunbury), Jorge Cantos (Los vagabundos), Marta Matute García (Yo no moriré de amor), Ion de Sosa (Balearic), Léster Álvarez Meno (El viaje de Salazar), Irene Moray (La belleza), Edgar Burgos (La bola de cristal), Eduardo Fuembuena Loscertales (Lejos de aquí. La verdadera historia de Eloy de la Iglesia y José Manzano), Iker Azkoitia (Los vigilantes del sueño), Celia de Molina Díaz (No es universal), Maite Vitoria Daeneris (La memoria de los árboles), Bárbara Mateos García (Y sin embargo, te quiero) y Patricia Pérez Fernández (La extranjera).

Los veinte cineastas (el número se ha elevado en cinco desde la primera edición del pasado año) disfrutarán de la residencia artística de septiembre a junio de 2021en la sede de la Academia Española de Cine, que ofrecerá una aportación económica mensual a los creadores, apoyo en los gastos de traslados para los residentes que residan fuera de Madrid, asesoramiento a través de mentores, espacio físico de trabajo y la participación en las actividades habituales de la Academia. 

Historia de unos héroes

Chapa planteará Operación Viridiana como “la historia de unos héroes”, desde “los productores hasta el último técnico de rodaje, que se encontraron con innumerables dificultades pero creyeron que merecía la pena arriesgarse en pos del arte y la libertad”. Según Chapa la historia es un cóctel de jugosos elementos: “un director de cine de prestigio que vuelve a su país, productores comunistas, toreros, curas, políticos franquistas, guardias civiles, censores, periodistas, técnicos y estrellas de cine, mendigos... y una película tachada de blasfema”.

La película, una de las grandes joyas del cine español, fue protagonizada por Silvia Pinal, Paco Rabal y Fernando Rey, y entre otras cosas destaca por el interminable número de metáforas y dobles sentidos que introdujo Buñuel para, con permiso de las autoridades franquistas, presentar al mundo una película blasfema, donde se ataca al catolicismo, su moral y una de las tres virtudes teologales, la caridad, y donde se habla de sexualidad en términos inadmisibles para la España de los 60, incluyendo la evidente sugerencia de un trío sexual en la última escena. 

Todas las cargas de profundidad que metió Buñuel en la película pasaron la férrea censura –que cortó muchas otras–, y el hecho de que procediera de la España ultracatólica causó sensación en Cannes, ganando la Palma de Oro el 18 de mayo de 1961, ex aequo con Una larga ausencia de Henri Colpi. 

En un primer momento la prensa española elogia la película y define el premio como un gol marcado por la furia española. Incluso se dice que, además de los censores, el propio Franco había visto la película en dos ocasiones sin comprender los motivos que hacían de Viridiana una película que atacaba los supuestos morales en los que se asentaba el régimen. Pero dos días después, el 21 de mayo, el Vaticano publica a través de su diario oficial un artículo en el que condena la película por ser “una serie incalificable de elementos blasfemos y eróticos, y una visión atea que solo logra asquear”. 

En ese momento el director general de Cinematografía, José Manuel Muñoz Fontán, que había recogido el premio en nombre de Buñuel, fue cesado por hacerlo por el ministro de Información y Turismo, Arias Salgado, y el gobierno español destruyó todas las copias de Viridiana, la prohibió y la eliminó de su historia cinematográfica, hasta que fue rehabilitada en 1977. El régimen emprendió una investigación para depurar responsabilidades y trató de desvincularse de la película, al mismo tiempo que emprendía una campaña para evitar la proyección de la película en los festivales de cine del extranjero, dándole aún más publicidad.

La historia que quiere recrear el turolense a través de la pequeña pantalla cuenta con suspense, elementos de thriller, reuniones clandestinas, mucho glamour y una dosis impagable de historia contemporánea de España. Para Chapa, la serie de TV es un formato ideal para contarla porque “es un formato que permite ahondar con gran nivel de detalle en las vidas de los héroes que hicieron posible ganar una Palma de Oro y de los villanos que intentaron evitarlo a toda costa. Con tiempo para empaparse del Madrid de los años sesenta, así cómo del complicado proceso que requiere realizar una obra de arte”. Los personajes y su profundidad, precisamente, es uno de los aspectos en los que Chapa quiere insistir más. 

“Poder dedicarte a la creación al 100% es una oportunidad magnífica”

El director turolense afincado en Madrid lleva varios años trabajando como ayudante de dirección en largometrajes y series de televisión, aunque durante los próximos meses se tomará lo más parecido que puede tener un cineasta a un año sabático. “Aunque me gusta mi trabajo como ayudante de dirección estos meses mi prioridad es generar mis proyectos y dirigir, así que durante estos meses voy a dedicarme en cuerpo y alma a los proyectos personales, como Operación Viridiana y avanzar en un nuevo cortometraje que tenía idea de rodar el año que viene”. 

De aquí a junio, cuando concluya la residencia artística, el objetivo de Chapa es tener el esquema general de los seis episodios en los que se dividiría la serie y escribir el episodio piloto. “Sería muy ambicioso querer tener escrita toda la serie con diálogos en este tiempo”, explica el turolense. “Aunque llevo varios años investigando quiero prolongar el proceso de documentación. Estoy un poco obsesionado con los personajes, para que sean coherentes y sólidos, así que me entrevistaré con personajes y familiares de los que vivieron esto en primera persona”.  

Después vendrá el momento de buscar alguien que quiera hacer realidad la serie, quizá el paso más complejo para el cineasta, pero de cara al cual Chapa es optimista. “Ese paso siempre es difícil, ahora no lo va a ser más. Quizá al revés, esta posibilidad me dará cierta visibilidad que antes no tenía de cara a enfrentarte a plataformas de TV y productores, porque durante la residencia se realizarán encuentros con la industria, y quizá tenga un poco más fácil que se me abra alguna puerta. Desde luego eso no te garantiza nada, pero no lo tengo más difícil que antes”. 

En cualquier caso Chapa se considera afortunado por haber sido uno de los 20 seleccionado de una residencia que no abunda en España, y que supone una excepcional oportunidad para los jóvenes creadores. “En este mundo, sobre todo cuando estás empezando, normalmente tus proyectos no generan retribuciones económicas hasta que no los vendes. El proceso de creación requiere mucho tiempo y esfuerzo, y normalmente los tienes que llevar el paralelo con el trabajo que te permite pagar las facturas. En este sentido la residencia te retribuye de forma que te da la oportunidad de dedicarte al 100% a ese trabajo, por lo que representa una oportunidad extraordinaria”.