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La actriz turolense Blanca Sánchez Hernández, actuará desde hoy al domingo en el Teatro del Mercado y del 12 al 15 de noviembre en el Principal Mas Mastral

La actriz turolense Blanca Sánchez debuta este jueves con Le Plató D’Teatro en el Teatro del Mercado

Actuará en el Principal de Zaragoza el próximo mes con ‘La margarita de Federico’

La actriz turolense Blanca Sánchez Hernández estrena este jueves La noche y las estrellas en el Teatro del Mercado de Zaragoza, una obra de Rafael Campos que fue concebida antes de la pandemia –de hecho se suspendió en su día, en abril–, y que sin embargo ahora, con la que está cayendo, es más imprescindible que nunca. 

Con el montaje sobre cuatro mujeres fuertes y el de La margarita de Federico, con Blanca Resano y Pilar Gascón, nada menos que en el Teatro Principal de Zaragoza el 12 de noviembre, este iba a ser el gran año de Blanca Sánchez, tras unos comienzos difíciles en el teatro. Ella asegura que todavía puede serlo, aunque sea con aforos de entre el 50% y el 25%. “Para lo que ha servido esta pandemia es para estar segura de que mi felicidad pasa por dedicarme al teatro”, explica la turolense. “Porque el mundo está triste, las calles están tristes, la gente está triste... y yo voy por ahí pensando en todas las cosas que tengo que hacer para tener listos mis personajes, y llevo siempre la sonrisa en la boca”. 

La noche y las estrellas podrá verse desde hoy hasta el domingo en el Teatro del Mercado de Zaragoza. Es una comedia de Rafael Campos, director de la Escuela de Teatro de Zaragoza en la que estudió Blanca Sánchez, tras completar el bachiller artístico en la Escuela de Arte de Teruel, quién llamó a cuatro mujeres vinculadas con ese centro, Marisa Noya, Carmen Marín, Claudia Siba y la propia Blanca para estrenarla. Es el proyecto fundacional de Le Plató D’Teatro, una compañía que ya tiene en el horizonte proyectos futuros. 

La obra reconstruye el momento en el que cuatro mujeres salen a fumar un cigarrillo y tomar el aire a un rincón apartado del bullicio de la boda en la que están. El silencio, el Dom Perignon y la noche estrellada contribuye a que “se cree ese microambiente en el que parece que no pasa nada, cuando está sucediendo todo”, explica la turolense. Las cuatro mujeres comienzan a conversar de cosas triviales, de sus pequeños problemas, “y poco a poco se van quitando los corsés y hablan de todo lo que les preocupa, de todo lo que está marcando su vida, pero que nunca verbalizan”. 

La obra, en clave de comedia, trata de ser una radiografía de cada uno de nosotros. Según Blanca Sánchez, “queremos que, viendo esta obra, la gente comprenda que es importante verbalizar nuestros problemas. El ritmo de vida actual hace que nunca hablemos de estas cosas, casi ni las pensemos. Un personaje de la obra dice en un momento dado que ‘a todos nos duele la vida alguna vez’ y es cierto. Cuatro mujeres fuertes nos enseñan a que, de vez en cuando, hay que ser valiente y decir que estoy mal, que me preocupa la vida y que estoy asustada”. 

¿Puede haber un momento más indicado para estrenar esta obra? Hace ocho meses que la pandemia ocupa el centro de nuestra vida y muchos de nosotros no hemos dicho en voz alta qué nos preocupa realmente, si enfermar, sufrir dolor, morir, ver como muere un familiar, perder amigos, perder el control sobre nuestras rutinas, perder el trabajo... Muchos ni siquiera hemos tenido tiempo para pensarlo detenidamente. “Por eso ahora la obra puede hacer mucho por la gente, que está más sensible a estos temas... aunque con la que tenemos encima, con divertir un rato a la gente que venga al teatro, que es un lugar completamente seguro, nos conformamos”. 

Blanca Sánchez interpreta a Lu, una joven homosexual con mal de amores que no ve la luz al final del túnel, y cuyas preocupaciones son el punto de partida de la fugaz relación que unirá a esas cuatro mujeres tan diferentes. 

Para la turolense ha sido un reto ponerse en su piel porque no puede ser más diferente a ella: “Para empezar Lu esta frustrada porque sus padres no aceptan su condición sexual, y además está tan enamorada de su pareja, que no la corresponde, que está dispuesta a suplicar por ella. Yo nunca he sido así y creía que era imposible serlo”. Los esquemas mentales de Lu entran en contradicción con los de Blanca, lo que le ha ocasionado un gran trabajo de documentación e investigación y también la oportunidad de aprender y de experimentar un crecimiento. “Yo no puedo ser un personaje verosímil si no me creo que lo que digo, así que he tenido que empatizar con este tipo de persona, a la que antes no respetaba, porque en el fondo no cree en la libertad dentro del amor, que necesita poseer y ser poseida... Antes de afrontar este papel no tenía ni idea que se pudiera ser así”. 

Un buen año

Para Clara Sánchez, de 25 años, este es un año clave en su carrera como actriz. Tras estudiar tres años en la Escuela Municipal de Teatro de Zaragoza llevaba casi dos trabajando haciendo teatro de calle, ferias medievales, cantando –ella debutó como vocalista en Burearte junto a su padre, Jesús Sánchez–, “pero me estaba costando encontrar trabajo en montajes de teatro de sala”. 

La oportunidad llegó a finales de 2019, con un texto de Sylvia Plath con la compañía SuTeatro, sobre la maternidad, que hizo que poco después la llamara Rafael Campos para estrenar La noche y las estrellas, programada para abril y pospuesta después para esta penúltima semana de octubre; y también Blanca Resano, para interpretar a una sobrina nieta de Margarita Xirgu en La margarita de Federico, un ambicioso montaje, con dramaturgia de Susana Martínez, que podrá verse del 12 al 15 de noviembre con un gran elenco encabezado por Pilar Gascón, Amor Pérez o Silvia García, con la voz en off de Antón Castro, las bailarinas Elia Lozano y Gema Morado y el violín en directo de Noelia García. 

“En el Principal solo he actuado en los finales de curso de la Escuela, pero esto es diferente”, asegura la actriz turolense. “Además en mi escena estaré sola, en ese teatro y frente al público... aunque sea un 25% del aforo”. 

Pero Blanca Sánchez está on fire y no está por la labor de que la pandemia también eclipse el año de su debut profesional en el Principal. “Esto es tan terrible y hay tanta incertidumbre que, o buscas la manera de hacerlo, o es insoportable. Yo he trabajado conmigo misma y he decidido ir solucionando los problemas que se me vayan presentando a corto plazo, sin pensar mucho en qué pasará mañana o el mes que viene”. “Ya estaba bastante mal esta profesión”, subraya, “como para que encima haya venido esto. Pero a mí me ha servido para no tener dudas, si es que tenía alguna, de que el teatro es lo que me hace ser feliz”.