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Imagen del farallón donde se sitúa el Santuario Celtíbero de la Montaña Escrita de Peñalba (al fondo), tomada por uno de los miembros de la asociación

La asociación del Santuario Celtíbero de Peñalba estrena nueva página web

La II edición del Festival Lugnastar o unas jornadas culturales son algunos de sus proyectos

La Asociación Cultural del Santuario Celtíbero de la Montaña Escrita de Peñalba acaba de poner en marcha una página web, santuarioceltiberovillastar.es, a través de la cual hacer públicas las novedades con respecto al futuro proyecto expositivo del emplazamiento, y que supone uno más de los pasos que está dando desde su creación, en verano de 2019.
La señalización de los tres kilómetros de farallón montañosos y de algunas de las inscripciones celtíberas en caracteres latinos más importantes, la protección de los restos que se conservan, la futura puesta en marcha de un Centro de Interpretación y de unas jornadas sobre cultura celtíbera, así como la continuidad del Festival Lugnastar, cuando la covid-19 lo permita, son algunos de los objetivos que la asociación maneja para el futuro.
La web de la Montaña Escrita no solo está dirigida a la difusión de información para el público en general sobre el santuario celtíbero, sino también “para los propios miembros de la asociación”, explica su presidente, Jesús Martín. “De esta forma tenemos una vía de comunicación más fácil y directo. En un principio optamos por utilizar Facebook, pero no todo el mundo tiene un perfil abierto, así que creemos que una web es más eficaz para todo el mundo”. 
A través de seis subpáginas, la web aporta información pertinente sobre la historia y los propósitos de la asociación cultural –proteger, preservar y difundir este legado–; sobre la importancia patrimonial del santuario de Peñalba, describiendo su historia y aportando abundante bibliografía y referencias de prensa acerca de Peñalba o de la cultura celtíbera; noticias relacionadas con el desarrollo del proyecto; con el Festival de Música Celta de Villastar Lugnastar, que en agosto de 2020 celebró su primera edición; y una pestaña dirigida a los miembros de la asociación y artículos de merchandising. 
La web también incluye una galería fotográfica con imágenes del santuario, de las primeras investigaciones de Juan Cabré en la primera década del siglo XX o del Museo de Arqueología (MAC) de Barcelona, donde se encuentran algunas de las piezas que Cabré encontró en el farallón montañoso, entre ellas la denominada Gran Inscripción (s. I a.C. - I d. C.), considerada una de las inscripciones más antiguas escritas en caracteres latinos y lengua celtíbera, que podría hacer referencia a una antigua peregrinación al lugar, con referencias al dios pancéltico Lug, y en la que el músico e investigador Carlos Núñez, que visitó el lugar en diciembre de 2018, encuentra rimas y patrones  que indican que “ese texto pudo haberse concebido para ser cantado”. 
La web es uno de los frentes divulgativos que tiene abiertos la Asociación de la Montaña Escrita de Peñalba, mientras la Comisión de Patrimonio aprueba el Plan Director diseñado por el arqueólogo turolense Javier Ibáñez, que refleja todas las actuaciones que se llevarán a cabo en este entorno, declarado Bien de Interés Cultural en 2002. “El Plan ha superado las consultas previas, se han realizado unas pequeñas correcciones y quizá en la próxima reunión de la comisión se apruebe”, explica Martín. 
A principios del mes pasado un taller de empleo sirvió para acondicionar los accesos a la Montaña Escrita y acondicionar un local municipal que en el futuro servirá como Centro de Interpretación. “Peñalba no es una ermita o un castillo, no es un lugar puntual sino una montaña –de unos tres kilómetros de longitud, llenos de inscripciones celtíberas, inscripciones latinas y rastros de actividad humana como lugar sagrado–. Así que el visitante tiene que tener un guía que lo acompañe, abundante información sobre cómo visitarlo y en qué fijarse. De lo contrario te puede defraudar”, asegura Jesús Marín. Por eso, cuando las condiciones sanitarias a las que obliga la pandemia permitan “que nos expandamos publicitariamente, tenerlo todo en marcha de cara a los visitantes, el objetivo es poner en marcha ese Centro de Interpretación”, que podría contar entre otras cosas con réplicas de las piezas que en su día fueron vendidas al MAC de Barcelona. La gestión del centro es algo que se detallará cuando llegue el momento, en función de lo que se quiera y se pueda hacer. 
A medio plazo otro de los objetivos de la asociación es señalizar la Montaña Escrita y protegerla. La preservación es una de las cosas que más preocupa a Jesús Martín. No parece el lugar indicado para que los vándalos acudan de motu proprio a dejar su huella, pero el presidente de la asociación afirma que, como en ocasiones sucede con el arte rupestre, cada vez que visita el lugar observa nuevos destrozos que no siempre son intencionados. “Hay inscripciones y elementos que no se ven a simple vista, pero que los especialistas saben que están ahí. A veces la gente raya o escribe sobre una pared pensando que no hay nada, y en realidad se está cargando algún resto”. 
Además la asociación está en conversaciones con la Universidad de Zaragoza para poner en marcha un proyecto de investigación europeo, que todavía está por presentar. “Hay un grupo de trabajo muy interesado en investigar porque consideran que Peñalba es muy importante e interesante”, en parte porque sus grafías pusieron de manifiesto que la cultura celtíbera desarrolló y dejó muestras de un lenguaje propio, que tras la romanización de la Península Ibérica tradujo a los caracteres latinos, pero sin perder su lengua.
Y la actividad divulgadora de la Montaña Escrita de Peñalba estaría coja sin unas jornadas periódicas sobre cultura e historia celtíbera. Carlos Núñez, el estudioso español de culturas celtas con más proyección internacional que existe, ya calificó en su día Peñalba como “un tesoro que hay proteger, divulgar y, por qué no, también explotar”. Al respecto de organizar charlas o jornadas se está “a expensas de lo que ocurra a medio plazo con la pandemia”, asegura Martín. “Hoy por hoy no nos atrevemos a hacer nada con carácter presencial”. 
En este capítulo hay que tener en cuenta el Festival de Música Celta Lugnastar de Villastar, cuyo germen nació precisamente tras la visita de Carlos Núñez a finales de 2018 y que se materializó el pasado mes de agosto gracias al Ayuntamiento de Villastar y las bandas Lugh, Esfuria Tronadas, Gaitéricos y Leukoners. 
La pandemia obligó a que esa primera edición del festival tuviera lugar en medio de estrictas medidas de seguridad, y de momento mantiene en el aire la segunda. “El festival es en agosto pero a estas alturas ya habíamos hablado con Lugh, y ahora mismo estamos a la espera. Nos hubiera gustado acompañarlo de conferencias, pero ahora mismo no sabemos qué se podrá hacer este verano”, explica Jesús Martín. En cualquier caso la idea de la asociación es dar continuidad a Lugnastar aunque sea de forma simbólica, “para evitar que se pierda”.