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La pintura es el medio y el referente: del arte geométrico al op-art de Lucy Alva Latashew La pintura es el medio y el referente: del arte geométrico al op-art de Lucy Alva Latashew
Una de las piezas que forman parte de la exposición

La pintura es el medio y el referente: del arte geométrico al op-art de Lucy Alva Latashew

La artista argentina expone 'Evocación' en el Espacio Luvitien de Teruel hasta el 9 de marzo
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El arte geométrico y concreto de la pintora argentina afincada en Barcelona Lucy Alva Latashew recala por primera vez en Teruel con la exposición que puede visitarse en el Espacio Luvitien. Evocación es el título de una muestra de obra gráfica comisariada por el colectivo FlipArte, formada por dos series diferentes de pinturas en las que la artista ofrece su particular visión del color, la línea recta y la arista como generadores de tensión y de relato. Un relato en el que la abstracción escala hasta su máxima expresión, donde la forma y el color se alejan por completo de cualquier referente o simbolismo que aluda a la realidad. La pintura es el lenguaje al mismo tiempo que el referente.

Por un lado Evocación muestra siete trabajos realizados en tintas acrílicas sobre papel, pintados con aerógrafo. Estas composiciones entran dentro de la abstracción de raíces constructivas, “obras que a través de la línea, el  plano y el color buscan nuevos espacios de luz a través de la geometría”, según explica la propia autora.

La segunda parte de la muestra está constituida por una veintena de piezas de formato más pequeño, que su autora denomina obras “de pensamiento rápido”, ejecutadas en acrílico sobre papel. Son “composiciones hechas sin especulación o meditación previa, directamente sobre el papel con planos y color, en las que, por lo tanto, cabe la improvisación y casi cualquier cosa”, subraya Lucy Alva Latashew.

Concretismo

La argentina se define como una artista del concretismo, arte abstracto basado en la geometría  que ensalza el valor de la línea y el color por encima de cualquier relación de la pintura con la realidad, y el op-art, una evolución del geometrismo que lo lleva al extremo para provocar determinadas ilusiones ópticas, convirtiendo el arte en una experiencia visual con valor estético y psicológico en sí misma.

Según  Latashew, el arte por el que se ha sentido interesada siempre “es aquel carente de toda referencia que no se la dé su propia entidad; los elementos plásticos en el caso de la expresión plástica”. “El op-art, por su parte, busca  la acentuación de ciertos efectos ópticos inestables, desde movimientos aparentes hasta ambigüedades e ilusiones espaciales. En los últimos años he comenzado a trabajar en ese ámbito gracias a los actuales medios digitales, pero ambos conceptos pueden cohabitar, no interfieren entre sí”.

Aunque la muestra que puede verse en Teruel está creada con aerógrafo, la pintora suele combinar y alternar técnicas. “El aerógrafo posibilita la creación de superficies completamente planas, tersas y la superposición de planos traslucidos”, explica la artista. “Con el pincel también puedo arribar a superficies pulidas, no obstante siempre dejara una huella”.

Sin embargo una peculiaridad de las piezas de Latashew con respecto a buena parte -no todo- del arte concreto y geométrico es que ella combina las tintas planas y los colores básicos con transparencias, planos translúcidos o degradados. “La sutileza de los planos translúcidos y las gradientes me posibilitan generar espacios a través del color y la luz”, justifica la argentina, para quien su lenguaje expresivo está supeditado precisamente a “una continua reflexión sobre el color y la percepción de espacios sensibles”.

Pintura

Lucy Alva Latashew se introdujo en la pintura a los siete años en su Gualeguaychu (Argentina) natal de manos de la profesora Kuruka, una de las primeras graduadas en la Academia Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires a mediados del siglo pasado, una mujer que rompió con los estereotipos sociales de género de la época. Entre sus otros referentes pictóricos, Latashew menciona la corriente constructivista o autores como “Albers, Mondrian, Moholy-Nagy, Max Bill, Vasarely o Bridget Riley”, aunque asegura que “el cine y la música también me aportan combustible”.

De hecho hay algo de musical en la pintura geométrica, y desde luego en las piezas de Latashew. Entre esas dos artes existe “un lenguaje común en cuanto a elementos constructivos, en mi caso plásticos, como ritmo, tensión, planos, líneas, tonos y armonías... es el sonido de las formas del que habla Kandinsky”.

Su evolución hacia el op-art -del cual no hay muestras en la exposición del Espacio Luvitien, pero pueden verse algunas muy interesantes en su blog personal, lucyalvalatashew.wordpress.com - responde a una relectura del arte desde el punto de vista de la percepción del espectador. “Me interesa el movimiento virtual producido en nuestro cerebro, creado por la pintura y que, de hecho, es la pintura misma como ilusión”, afirma. “Me interesa experimentar lo que el ojo puede ver. El ritmo y la tensión de las diferentes variaciones a partir de una composición de base geométrica”.

Esa evolución hacia el op-art ha estado acompañado por nuevas técnicas que desde hace una década han incorporado el ordenador y el diseño asistido por computadora. “Me es indispensable para plantear composiciones que luego llevo a la tela”, subraya la autora, para quien sin embargo esa herramienta no es suficiente para finalizar una obra, en la que el color y la luz necesita de ese proceso visceral que pasa por fabricar cada tono como si de un orfebre o alquímico se tratara. “El paso al mundo manual me concede el meterme en la mezcla de pigmentos. El color pigmento tiene esa magia del revolver hasta encontrar el color buscado, distinto de las mezclas luz”.