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La turolense Paloma Lorente participa en un ambicioso proyecto arqueológico navarro La turolense Paloma Lorente participa en un ambicioso proyecto arqueológico navarro
Paloma Lorente Sebastián, en plena tarea

La turolense Paloma Lorente participa en un ambicioso proyecto arqueológico navarro

Santa Criz de Eslava es un enclave que aportará valiosa información

La arqueóloga y antropóloga turolense Paloma Lorente Sebastián forma parte del equipo interdisciplinar que, coordinado por la arqueóloga Txaro Mateo y el profesor de Historia Antigua de la Universidad de Navarra, Javier Andreu, están investigando, analizando y catalogando el material extraído entre 1997 y 2014 del yacimiento romano de Santa Criz de Eslava (Navarra), uno de los más monumentales y valiosos del norte peninsular. 
Enclavada en lo que pudo ser el territorio de los antiguos vascones, Santa Criz de Eslava es uno de los enclaves que más información científica puede aportar sobre esa etnia histórica, antes y después de la llegada de Roma. La ciudad se desarrolló en el siglo I a.C. a partir del castro vascón original, hasta comienzos del siglo III d. C. en el que se produjo un progresivo despoblamiento del lugar. Fue descubierta en 1997 y objeto de excavación hasta 2014, si bien la mayor parte de sus resultados han permanecido inéditos. En 2017 el Ayuntamiento de Eslava, en colaboración con el ente de desarrollo local Cederna Garalur, la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Navarra y el Gobierno de Navarra se inició un proyecto de dinamización con visitas guiadas –con previa cita a través de santacrizdeeslava @gmail.com– y la instalación de una exposición arqueológica que visitan anualmente más de 2.000 personas. “Además”, explica Javier Andreu, “de la mano del Diploma de Arqueología de la Universidad de navarra y con apoyo del Parlamento de Navarra y la Dirección General de Cultura del Gobierno Foral se ha constituido un equipo de arqueólogos, epigrafistas, numismáticos o historiadores que se están ocupando de reordenar el material de las excavaciones antiguas y dinamizar la investigación sobre el lugar, convirtiéndolo además en recurso de desarrollo turístico para la Comarca de Sangüesa”.
El trabajo de la turolense Paloma Lorente consiste en analizar el material obtenido en los tres recintos funerarios de la necrópolis de Santa Criz de Eslava, una de las pocas romanas conservadas in situ y visitables del Valle del Ebro. “Mi labor consiste en inventariar todo el material y realizar un trabajo de síntesis entre los resultados que estoy obteniendo y los de otros investigadores en campos como la pintura parietal, la numismática o la escultura”, además de reinterpretar toda la documentación que se realizó en las excavaciones que empezaron hace más de veinte años, diarios de trabajo y fotografías, “desde un punto de vista más contemporáneo, ya que en todos estos años las técnicas se han modernizado mucho”. 
Especializada en antropología funeraria, Paloma Lorente está analizando restos humanos de unas 30 personas incineradas, además de siete contenedores con restos metálicos, cerámicos, y algunos restos de vidrio hallados. La investigadora se especializó en Pompeya en la investigación de restos humanos incinerados, que define como “un gran puzle que te obliga a aplicar los conocimientos en anatomía humana teniendo en cuenta que con la cremación el hueso se deforma y se fragmenta en pequeñas piezas, lo que obliga a un trabajo mental de recomposición intenso”. 
Por increíble que parezca los huesos humanos de personas que fueron incineradas hace 2.000 años pueden aportar gran información, en función de su estado de conservación, “no solo de asuntos biológicos como el sexo, la edad o ciertas patologías, sino también sobre gestos y rituales funerarios y de cremación”. 
Lorente destaca del yacimiento que “no es común encontrar necrópolis con estratos tan bien conservados como en Santa Criz, a pesar de los trabajos agrícolas”, y que se trata de una ciudad “con edificios monumentales que conservan basamentos y elementos decorativos como fulvinos en buen estado”. “Además”, añade, “la reinterpretación de la documentación antigua nos va a dar muchísima información para hacer otras excavaciones futuras”. 
Por su parte Javier Andreu destaca que “Santa Criz ha aportado el mejor repertorio de estatuaria romana del norte peninsular, y uno de los mayores del espacio comprendido entre el Ebro y el Pirineo Occidental en cuanto a inscripciones romanas”. A través del perfil de facebook SantaCrizdeEslava puede consultarse abundante información sobre el yacimiento y la posibilidad de visitarlo.  

Desde Mora de Rubielos
Aunque la turolense está prácticamente recién llegada de Berlín, donde la pandemia le impidió completar una investigación con el Instituto Winckelmann, trabaja sobre los restos de Santa Criz desde Mora de Rubielos, donde actualmente reside. “Por culpa de la Covid el aforo del Museo y del Depósito donde tendría que estar estudiando los materiales estaba reducido a cuatro personas, y era imposible estar allí físicamente”, explica. “Así que gracias a un acuerdo entre el Ayuntamiento de Eslava y el de Mora de Rubielos logramos recoger el material allí, traerlo hasta Mora y estudiarlo en un local municipal que me ha cedido el Ayuntamiento”. 
Las ocho cajas de material arqueológico se trajeron a Teruel el 9 de noviembre; a finales de este mes Paloma Lorente debería tener listo el inventario, y a principios de enero deberá entregar el estudio completo con las conclusiones. “A partir de entonces intentaremos conseguir financiación para volver a excavar el yacimiento, y en cualquier caso Javier Andreu y Txaro Mateo ya me han propuestos otros proyectos de investigación de necrópolis”, uno de ellos en Tafalla, como explica la turolense.
La turolense Paloma Lorente Sebastián, formada entre la Universidad de Zaragoza, la Université Paris 1 Panthéon-Sorbonne y la Humboldt-Universität zu Berlin,  estudió Historia del Arte y realizó un Máster en Arqueología en París, especializándose en el Sur de Italia. Después se especializó en Antropología Funeraria en Burdeos, y trabajó en Martres-de-Veyre, una de las necrópolis galo-romanas más importantes de Francia. También ha participado en las prospecciones de Pietragalla, en el sur de Italia, y en la excavación de la necrópolis de Porta Nocera, en Pompeya, con el equipo francés liderado por Henri Duday y William van Andriga, dos de las principales referencias en el estudio del yacimiento napolitano.