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La visita de Alfonso XIII a Teruel, un fiasco La visita de Alfonso XIII a Teruel, un fiasco
Postales de Hauser y Menet con motivo de la coronación de Alfonso XIII

La visita de Alfonso XIII a Teruel, un fiasco

Alfonso XIII en tarjeta postal

Alfonso XIII fue rey desde su nacimiento en 1886, aunque su madre María Cristina de Habsburgo ejerció la regencia hasta el día 17 de mayo de 1902 que cumplió 16 años y fue coronado, asumiendo la jefatura del Estado. Durante su reinado visitó prácticamente todas las provincias españolas. A Teruel se desplazó en octubre de 1904.

En esa época se popularizó la edición de tarjetas postales, sobre todo por la casa Hauser y Menet, que en el año que inicia el reinado, tenía una producción mensual de 500.000 tarjetas, tanto por su uso como medio de comunicación por correo como por ser objeto de coleccionismo. En 1900, introdujo en su Serie General las seis primeras postales de la Monarquía, y en años sucesivos iba sacando al mercado nuevas postales sobre este tema, lo que indica que había una demanda importante de tarjetas de la Monarquía Española. En 1902, con motivo de la coronación de Alfonso XIII, editó dos series similares de 10 tarjetas con fotografías del rey en distintos años, desde 1886 (fecha de nacimiento) hasta 1902 (fecha de coronación). La diferencia entre ambas series, únicamente es que en una el texto “Colección conmemorativa al 17 de mayo de 1902” aparece en el anverso, y en la otra en el reverso.

Portada de la Gaceta del día siguiente a la coronación de Alfonso XII y postal con foto y sello del rey en la denominada serie periódicos de 1902 de Hauser y Menet

Fernando Debas fue el fotógrafo preferido por la Familia Real desde 1875, hizo retratos de todos sus miembros y se le puede atribuir la autoría de las fotografías de las postales comentadas. Posteriormente la casa “J. Castellanos sucesor de Fernando Debas” editó una tarjeta postal en 1903 que contenía 12 fotografías del rey hasta la edad de 16 años.

La Editorial Calleja, editó en 1902 una serie de 100 postales de reyes impresas a todo color, se iniciaba como nº 1 con la de Alfonso XIII y la nº 100 al rey visigodo Ataulfo. La casa “Madrid Postal”, también editó numerosa tarjetas del Palacio Real y de Alfonso XIII.

Me ha parecido interesante dar una pequeña muestra de la importancia documental gráfica que a lo largo de la historia han tenido las tarjetas postales, y lo enlazo con la venida a Teruel de Alfonso XIII, de la que también existe una tarjeta postal, que compré en Madrid en el año 2014, quizá la única imagen del monarca en su visita a esta ciudad aunque existen, como veremos, tres más del evento publicadas en el diario ABC. Está realizada por el gran aficionado a la fotografía Narciso Alloza Vallejo, que vino a Teruel en 1889 y trabajó como sobrestante de obras públicas y a partir de 1904 ayudante de obras públicas. Al margen de su actividad laboral, estuvo involucrado en la Sociedad Económica Turolense de cuya Junta de Gobierno formó parte desde 1890, integrado en la Sección de Instrucción y Bellas Artes como secretario, y de la que era presidente Salvador Gisbert y vicepresidente Miguel Vallés. A partir de 1912 fue bibliotecario de dicha sociedad.

Existen varias postales, dirigidas a su primo Antonio Luciano Edo, abogado y notario en Albarracín, circuladas y selladas en Teruel entre 1904 y 1905. En una de ellas, en la que aparecen de pie los esqueletos de los Amantes escribe: Querido primo Antonio: Te aguardé para el 3 pero ceo que iré yo a esa antes de verte por aquí. El día que llegó S.M. hice una placa de las de 18x24 y no pude hacer otras porque mi máquina de trípode en días de tanta gente no era apropósito, y por tener malo el revelador, conocido cuando no había remedio, la fracasé quería darte una sorpresa y no pude un abrazo y cariñosos recuerdos de todos" N. Alloza.

Alfonso XIII fotografías de Fernando Debas

Se refiere a la llegada de Alfonso XIII a Teruel, el día 4 de octubre de 1904. En realidad quizá no se trate de una postal editada, sino de un revelado en papel fotográfico y por tanto única. Puede observarse en el reverso que está tachado “Tarjeta postal” y escrito a pluma “Impreso”, aunque algunas de las que realizó sí que se editaron como postales.

La excursión a Teruel

La primera noticia de esta visita apareció en el periódico “La Época” del 22 de septiembre de 1904 en estos términos

Aprovechando la estancia de S. M. el Rey en Ricla, cuartel general en las próximas maniobras militares, se ha decidido que D. Alfonso visite la ciudad de Teruel, una de las capitales españolas que todavía no conoce. El Rey irá a Ricla en tren, y en éste comerá y pernoctará el tiempo que duren las maniobras. La excursión a Teruel será probablemente el 6 de Octubre, regresando desde aquella capital a Madrid. Hoy se ha comunicado por el Gobierno, a las autoridades de Teruel, la noticia y órdenes relativas al viaje Regio.

Efectivamente, Antonio Maura, presidente del Consejo de Ministros, dirigió un telegrama al Gobernador de Teruel, anunciando que llegaría el día 6 de octubre, quien para el día 24 de septiembre convocó una reunión a la que asistieron representantes de corporaciones, dependencias civiles y militares de del Estado y entidades particulares como la Sociedad Económica, Cámara de Comercio, Cabildo, Casinos, Banca y otras, con el fin de acordar los festejos a celebrar.

Tarjetas modernistas antes y después de ser coronado, la que contiene una imagen del Palacio se editó por la casa “Madrid Postal”

El Ayuntamiento realizaría arcos en distintos puntos de la ciudad. La Diputación se encargaba de organizar una recepción de alcaldes de la Provincia y de obsequiar al monarca con un “refresco”. El Cabildo planteó realizar una exposición de tapices, ornamentos sagrados y joyas religiosas. Se pretendía también hacer una exposición de productos mineros, agrícolas y visitar alguna fábrica de Teruel y estaba prevista la entrega de un álbum con fotografías de la Ciudad y Provincia.

En cualquier caso se dudaba de la posibilidad de realizar alguna de las cosas previstas por la escasez de tiempo hasta el día 6 y más aún cuando se anunció que se adelantaba al día 5 la llegada y para colmo el día 2, mediante telegramas, se comunicaba a las autoridades que llagaría en tren el día 4 a las 3,35 de la tarde y que estaría poco tiempo en Teruel. Hasta en eso había discrepancias pues Maura había telegrafiado al Ministro de la Guerra, General Linares “que el monarca puede prorrogar un día la estancia en la capital de los Amantes”. La incertidumbre era total, incluso la salida de Teruel era dudoso si partiría hacia Valencia y Andalucía o hacia Madrid.

Las autoridades turolenses estaban estupefactas con las noticias de los sucesivos adelantos y del escaso tiempo que iba a estar en Teruel, por la dificultad de terminar los preparativos. La ciudad hizo lo que pudo. El día 2 aún se estaban realizando los arcos, y posiblemente alguno ni se terminó. Habían sido diseñados por el ingeniero Juan José Santa Cruz. Uno se emplazaba en el inicio de la calle de San Francisco, otro en la plaza en el inicio del Tozal y quizá el más interesante se hizo en el óvalo al iniciar la actual calle Nueva que era de diseño modernista y con tribunas para que unas jóvenes lanzaran flores al monarca.

Postal de la casa “J. Castellanos sucesor de Fernando Debas”

Se había previsto otro en la calle de Valencia costeado por el cuerpo facultativo de Minas, la compañía de Sierra Menera y otras entidades mineras de la provincia. Constaba de dos pirámides de 14 metros de altura y en una el escudo del cuerpo de Minas y en la otra el de Teruel. A los 8 metros se unirían con un arco en medio del cual se vería el escudo de Armas de España y la dedicatoria de los mineros de la provincia y del cuerpo facultativo de minas y con adornos de banderas nacionales. Desconocemos si se llegó a realizar. Se engalanaron las fachadas del Círculo de Recreo y el Instituto, ambas situadas próximas al Ayuntamiento.

El cabildo se ocupó de iluminar el interior de la Catedral para el Tedeum y realizó la exposición propuesta de objetos existentes en su sacristía. Hay constancia de que el organista Antonio Canet, comisionado por el Cabildo, fue a contratar voces para reforzar la Capilla de Música.

La intendencia era otro aspecto a tener en cuenta. Estaba previsto contratar distintos servicios con empresas de Valencia. Una representación de la Diputación y el Ayuntamiento se desplazó para contratar con el León de Oro un lunch para 100 personas con que se iba a obsequiar al monarca, incluyendo reposteros y camareros e incluso mesas y sillas. Otra comisión se encargaba de la contratación de flores para tirar al monarca y de 30 coches, con sus caballos, arreos, cocheros y lacayos.

Postal nº 1 de la serie de Calleja, 1902

El contratista que suministraba alimento al ganado de la Guardia Civil de Teruel tuvo que preparar 2.500 raciones de cebada y paja para los caballos que montan la escolta que ha de traer el rey. Posiblemente con la inseguridad de fechas algunas de estas contrataciones no llegaron a realizarse.

Con motivo de la visita, la Compañía del Ferrocarril Central de Aragón estableció precios especiales desde Valencia a Teruel.

A las nueve cuarenta y cinco de la mañana salió el tren desde Ricla, procedente de las maniobras militares a las que había asistido, en dirección a Teruel. Venía Alfonso XIII con el Príncipe de Asturias y el denominado “Cuarto militar” que dentro de la Casa Real dirige el órgano que constituye la representación de honor de la institución militar al servicio del Rey. Era jefe del Cuarto el Teniente General Camilo García de Polavieja y del Castillo, Marqués de Polavieja, nombrado en noviembre de 1903. Se calculaba que el tren llegaría a Teruel sobre las dos de la tarde y que estaría en la ciudad tres horas.

El tren llegó a las 3 a la estación. La banda de cornetas y música tocó la marcha real y la tropa presentó armas, se dispararon cohetes y sonaron campanas de las iglesias. Descendió el rey, el alcalde Federico Andrés le dio la bienvenida, saludó a las autoridades y se puso en marcha la comitiva precedida por una sección de caballería de la Guardia civil.

Anverso y reverso de la postal fotográfica de la visita del rey a Teruel
el 10 de mayo de 1904. Fot. Narciso Alloza

El recorrido fue: Calle de San Francisco, Óvalo, calle de la Democracia (Nueva), plaza del Mercado, calle Amantes y plaza de la Constitución hasta la Catedral. Delante del coche regio en el que iban el Rey, el Príncipe de Asturias y el Alcalde marchaba grupos de labradores montando briosas y bien enjaezadas cabalgaduras. Los labradores vestían los trajes típicos de la tierra, y una pareja simbolizaba a los amantes de Teruel.

La organización de la escolta debió ser un auténtico problema. El Imparcial, cuando todavía no se sabía el cambio de fechas de la visita, decía que para escoltar al Rey, saldrían de Valencia hacia Teruel 50 soldados del Regimiento de Caballería de Alcántara que desde 1902 estaba asentado en esa ciudad. No sabemos si llegaron a venir o retrasaron el viaje, lo cierto es que el día 3, a las seis de la tarde apareció un segundo escuadrón del mismo Regimiento y que llegaron totalmente calados por la lluvia. Y ese mismo día, en el tren mixto de la noche, soldados de refuerzo para la guarnición de Teruel y banda de músicos del regimiento. A pesar de ese despliegue, al que hay que añadir el “zaguanete de alabarderos” (que llamó mucho la atención), según se lee en el Diario de Teruel del día 5, “la carrera no pudo cubriese por la escasez de fuerzas, y ésta tuvo que dividirse para dar los piquetes de honor” y añade que “El carruaje que ocupaba el Rey, tirado por cuatro hermosas mulas, era precioso y procedía de las Reales caballerizas”. Desde las tribunas de los arcos y los balcones le arrojaban flores y palomas.

Una pareja simbolizaba a los amantes de Teruel. La comitiva pasando por el arco de triunfo situado en el inicio de la calle nueva. Entrada o salida a la Catedral de Teruel. ABC página 8 del 6 de octubre de 1904

En la fotografía se observa que el rey está en el coche acompañado del infante Carlos de Borbón y Borbón esposo de María de las Mercedes Princesa de Asturias que a propuesta del Consejo de Ministros, un Real Decreto dispuso que como príncipe consorte disfrutara de los mismos “honores, preeminencias y consideraciones” que le correspondían a su esposa. Precisamente el 14 de mayo de 1902, día anterior a la coronación de Alfonso XIII, la Gaceta publicaba por otro Real Decreto, por el que la reina regente María Cristina, ascendía a General de Brigada al Príncipe de Asturias. Era habitual que acompañara a Alfonso XIII en sus viajes, había nacido en 1870 por lo que tenía 13 años más que el monarca. Doce días después de volver de Teruel a Madrid, murió su esposa tras dar a luz a su hija Isabel Alfonsa.

La presencia en Teruel del Príncipe de Asturias consorte, no sentó bien a turolenses que habían participado activamente en la defensa de la ciudad en julio y agosto de 1874 frente a los carlistas, pues era hijo de Alfonso de Borbón, conde de Caserta, que había sido comandante jefe en la tercera guerra carlista. Como decía la prensa “Comprendemos que esos veteranos se extrañaban con razón”.

El rey durante el recorrido por la ciudad de Teruel. Narciso Alloza.

Por otra parte se observan dos personajes montados a caballo, el de la izquierda se trata de Emilio March García Capitán General de Aragón y el de la derecha podría ser Rodrigo Álvarez de Toledo caballerizo Mayor del rey entre 1903 y 1912, pues en la crónica del viaje se dice que “A un lado y otro del coche regio iban el capitán general de Aragón y un caballerizo”.

Llegado a la Catedral, fue recibido por el Obispo Juan Comes y el Cabildo, entrando bajo palio. Se cantó el Tedeum, visitó la exposición de ornamentos sagrados y joyas situada en la sacristía bajo las explicaciones del canónigo Antonio Buj, que posteriormente fue Dean.

Visitó el Ayuntamiento, el Instituto, los Arcos y el cuartel de Carmelitas, cuya reforma estaba prácticamente terminada en octubre de 1903, para alojar al tercer batallón de montaña. El periódico Diario de Valencia escribía: “inaugurará el cuartel, que es una obra magnífica”, aunque desconocemos si se inauguró e incluso si llegó a visitarlo.

Imagen de la Princesa y el Príncipe de Asturias con sus dos hijos

Finalmente fue a la Diputación. A los alcaldes que acudieron a tiempo la Diputación les había preparado una comida, que según se lamentaron algunos fue raquítica y escasa. Después recibieron al rey y le obsequiaron con un refresco tras el que la comitiva se dirigió a la estación, saliendo el tren sobre las 6,30.

Al anochecer el tren regio llegó a Monreal, allí esperaba el tren mixto que venía hacia Teruel y que conducía a muchos alcaldes de la zona con objeto de cumplimentar al Rey. El alcalde de Barrachina, Jaime Royo, se aproximó a la ventanilla del rey y le dirigió estas palabras “Señor, el alcalde de Barrachina con 40 alcaldes más de esta comarca tiene el alto honor de saludar aquí a S.M. ya que no le ha sido posible hacerlo en Teruel por lo precipitado del viaje”. El monarca le contestó que lamentaba más que nadie el haber tenido que precipitar el viaje por “ser urgente” su presencia en Madrid. Le pidió que le presentara a todos los alcaldes, los recibió y le entregaron una solicitud de todos los pueblos damnificados por las tormentas del verano último que el rey prometió recomendarla al gobierno para lo tuviera en cuenta.

Alfonso XIII de cazador, postal escrita en julio de 1904

Como vemos, estuvo en Teruel tres horas y media escasas y se volvió a Madrid. La urgencia de su presencia en Madrid, nos la desvela el diario La Correspondencia de España “Su majestad almorzó el día 5 temprano y sin descansar de su viaje Teruel a Madrid, salió a las doce y media de caza para el Pardo, con el conde de San Román, el doctor Ledesma y los ayudantes de Guardia”. Baltasar de Losada, conde de San Román fue nombrado primer montero del rey en 1903, al que acompañaba en todas las cacerías, y Manuel Ledesma y Robledo era médico de Cámara de S. M. Alfonso XIII. El monarca era un gran aficionado a la caza, aspecto del que existen numerosas postales, Hauser y Menet plasmó esta circunstancia en la postal nº 1.020 de su serie general.

Como decía la noticia de “La Época” trascrita anteriormente, a Teruel vino de excursión. Podíamos decir que esta visita-excursión fue un fiasco, palabra que la Real Academia de la Lengua define como “Desengaño o resultado adverso en una cosa que se esperaba sucediese bien”.

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