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Laura Rubio y GP Ediciones preparan el lanzamiento de Zilia Quebrantahuesos II Laura Rubio y GP Ediciones preparan el lanzamiento de Zilia Quebrantahuesos II
La dibujante e ilustradora Laura Rubio, en su estudio de Teruel

Laura Rubio y GP Ediciones preparan el lanzamiento de Zilia Quebrantahuesos II

Es la secuela del cómic con el que se dio a conocer la ilustradora afincada en Teruel

La firma aragonesa GP Ediciones está a punto de lanzar Zilia II, la segunda parte de la ópera prima de la dibujante Laura Rubio, que recrea las aventuras fantásticas de una heroína en un mundo de ambientación medieval inspirado en algunos de los mitos del Altoaragón. 
La heroína pertenece al clan de los Baterou, que se dedica a garantizar la seguridad de los más débiles recurriendo a las armas si es necesario. Si en el primero de los cómics, que apareció en 2015, Zilia realizaba su viaje iniciático buscando su lugar en el mundo, ahora tendrá que demostrar que acertó en su elección y que está preparada para realizar su tarea. Rubio, que además de dibujante es la guionista del cómic, explica que “en el primer libro Zilia debía afrontar una aventura externa, que tenía que ver con un dragón, y una interna, en cuanto a entrar en la Orden de los Baterou. Ahora ocurre lo mismo, su reto externo tiene que ver con un invierno que nunca termina, y el interno descubrir cuál es su misión dentro del mundo que ocupa”. 
La obra continúa así la saga de un personaje que supuso el descubrimiento en Teruel, por parte de GP Ediciones, de una de las grandes promesas del cómic nacional. Desde entonces Rubio ha escrito y dibujado dos libros más, ha realizado numerosos carteles y diseños públicos y ha ganado el Premio a la Mejor Obra Aragonesa en el Salón del Cómic de Zaragoza en 2017, con Queronea, entre otras distinciones.
Pese a que la temática, la ambientación fantástica o el propio dibujo, inspirado en el estilo manga japonés, puede hacer presuponer que Zilia se dirige a un público joven, en realidad no es así exactamente, ya que la autora opina que el público del género gráfico no suele clasificarse por su edad. “Intento no pensar mucho en el tipo de lector, aunque no es lo mismo Zilia que Queronea, desde luego. Pero yo trato de no dirigirlo a nadie en concreto, simplemente de hacer un cómic que me deje satisfecha, que sienta que he hecho un buen trabajo, a la altura de lo mejor que puedo hacer en cada momento”. 
El mundo en el que Laura Rubio sitúa a su heroína tira de los clásicos de ambientación medieval fantástica, con presencia de criaturas fantásticas, inspiración directa en el imaginario oscense y elementos extraídos de la historia de Aragón, desde el Rey Sancho Ramírez hasta el Castillo de Loarre y Jaca, que aparece en los dos números de la saga. “El mundo que se desarrollara en este segundo cómic es el mismo que el primero, pero me gustaría destacar que no está absolutamente definido o pormenorizado. No me gusta dar las cosas demasiado mascadas y dejo bastante a la imaginación el lore –conjunto de datos, historias y personajes que forman el trasfondo de una ambientación–, exacto del mundo”.
En este cómic adquieren especial relevancia “las leyendas oscenses sobre gigantes”, según la dibujante. 

Evolución
Técnicamente Zilia II es muy parecido a su predecesor. “Lo que hago es hacer dibujo y entintado tradicional, con rotring sobre papel. Después escaneo y le doy color digital con tableta”. Rubio opina que la tableta es una estupenda herramienta para ensayar con diferentes colores y texturas, pero encuentra que la fase de dibujo es más natural notando el raspado del lápiz o el rotring sobre el papel. Esa técnica mixta le ha dado muy buenos resultados, aunque no es la única que ha utilizado. En Queronea (GP Ediciones, 2017), su segunda obra en la que cambiaba completamente de registro con respecto a Zilia, usó tinta y pincel, “porque aquella obra pedía otras cosas, pedía trazos menos concretos, más difusos y manchas más grandes”. 
Es divertido comprobar que el dibujo de Zilia II no supone un salto cualitativo enorme con respecto a Zilia I, que es un aspecto en el que cualquier dibujante se hubiera afanado, quizá más preocupado en exhibir su crecimiento profesional en 6 años que en contar una historia. Pero Laura Rubio ya ha demostró con ese libro, con Queronea, con Historia Ilustrada de la Comunidad de Albarracín y con numerosa cartelería que ha realizado en estos años que es una ilustradora suficientemente versátil y madura. Durante una exposición de obras suyas en el Centro Buñuel Calanda, en junio de 2018, la artista explicaba que “no hay que obsesionarse en buscar un estilo propio” si no quiere uno pecar de artificioso. 
El caso es que la evolución del dibujo entre Zilia I y Zilia II es muy subyacente, quizá apunta incluso hacia la simplificación de algunos elementos. “Desde luego el trazo no ha evolucionado de una forma consciente”, asegura Rubio. “Es decir, no me he sentado a pensar: ‘¿A ver, cómo dibujo a Zilia’? ¿Imito el primer cómic para que se vea continuidad, o le doy una vuelta y la cambio por completo?’”.
Posiblemente cualquiera de las dos opciones hubiera terminado en desastre. Así que Rubio se limitó a que “el dibujo fluyera”. “Cuando dibujé Zilia tenía 19 años, estaba en plena formación y estoy segura de que mi forma de hacer las cosas ha cambiado mucho, sin ni siquiera darme cuenta. Pero por eso mismo no me planteé cómo tenía que hacerla ahora, sino que simplemente empecé a dibujarla”. Obviamente, el estilo de Zilia II se acerca más a la obra que Rubio realiza en la actualidad que a la de la estudiante de Bellas Artes, “pero creo que sí, que se reconoce la mano de 19 años que estaba detrás de Zilia I”.
El hecho de que Laura Rubio comenzara la saga “como un trabajo de formación” ha determinado que haya tardado tanto tiempo en darle continuidad, algo en lo que el editor de GP Ediciones, Daniel Viñuales, ha tenido mucho que ver. “No. No le tengo manía a Zilia ni mucho menos”, protesta Laura Rubio. “Es un personaje al que adoro y en el que me veo completamente reflejada, por los cambios que tuvieron lugar en mi vida cuando se publicó el primer libro. Representa a cualquier joven que empieza una carrera nueva, que cambia de ciudad, o que se enfrenta a algo que puede ser mejor pero que le genera dudas y miedos”. Sin embargo entre el primer Zilia y este han pasado seis años “en los que quería tener muchas experiencias diferentes en el mundo del cómic, hacer otras cosas, estilos diferentes, cosas más reflexivas, meditadas e incluso más oscuras...”.
En el trabajo de desarrollo de esta nueva obra, que en realidad está terminada hace ya algún tiempo pero la pandemia se ha encargado de retrasar el lanzamiento, la ilustradora asegura que lo que más dificultad le ha llevado es el guión. “No tenía nada claro cómo dar continuidad al personaje. Era tan joven cuando lo inventé que las cosas han cambiado mucho desde entonces, y lo que en ese momento te parecían buenas ideas, luego ves que no eran tan buenas”. Además Rubio insiste en que Zilia no nació para tener continuidad ni formar una saga. “Ni siquiera pensaba que sería publicado, porque estaba planteado como un proyecto de formación durante la carrera”.
En total Laura Rubio ha invertido un año, desde Navidad de 2019, si bien no ha estado únicamente trabajando en ese proyecto. “Por salud mental y resultados siempre he pensado que es mejor no empezar un proyecto hasta no tener el otro terminado. Así es como suelo hacer con mi obra personal, pero profesionalmente es imposible que te vayan llegando encargos y proyectos que se vayan solapando y tengas que alternar”. 
Ahora el libro está pendiente de sus últimas correcciones, de cerrar la portada y llevarse a imprenta. Si nada se tuerce la salida del libro podría ser en abril, para el Día del Libro. 
Y en cuanto al futuro de la heroína del clan mítico de los Baterou, de momento está en el aire: “Después de haber retomado el personaje y ver el cariño que algunas personas le tienen dan ganas de continuarlo, la verdad”, afirma Laura Rubio. “Pero si alguna vez lo hago será después de pensar seriamente un proyecto. Siempre tienes ideas que te rondan la cabeza, pero pasarlas a la práctica y que tengan solidez lleva un trabajo y un tiempo de ensayo error que solo comienza cuando has decidido poner en marcha el proyecto”, afirma Laura Rubio.