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López Asensio publica el mayor estudio genealógico sobre Sefarad hasta el momento López Asensio publica el mayor estudio genealógico sobre Sefarad hasta el momento
Una de las páginas de la ‘Torá’ decorada que salieron de la imprenta judía que existió en Híjar hace 500 años, impulsada por Elizer Alantansi

López Asensio publica el mayor estudio genealógico sobre Sefarad hasta el momento

El trabajo recoge los apellidos de las 67 juderías aragonesas, entre ellas las 6 turolenses

Álvaro López Asensio es un profesor, teólogo e historiado nacido en Paracuellos de Jiloca. Es uno de los investigadores aragoneses más acreditados en historia del pueblo judío, y ha publicado infinidad de artículos científicos y más de una docena de libros, la mayor parte de ellos relacionados con el mundo hebreo en Calatayud o Zaragoza.

En su último trabajo, sin embargo, el objeto de estudio se ha extendido a las 67 juderías que existieron en Aragón durante los siglos del XII al XV, incluidas las seis turolenses. Se trata de Genealogía de los Judíos en Aragón  (Certeza) y aunque solo abarca las tres provincias que hoy forman la Comunidad Autónoma, pasa por ser el tratado genealógico más extenso y sistemático de Sefarad y Europa que se ha editado hasta ahora.

La genealogía estudia la historia de los ascendentes de una familia, y en su última publicación López Asensio, enumera y describe los 1.133 apellidos o linajes diferentes que existieron en Aragón, así como las variantes que de ellos se hicieron, su origen etimológico (prerromano, griego, hispano-romano, visigodo, hispano-árabe y romance), la clasificación según su significado, la datación de los mismos por orden cronológico y la judería concreta donde aparecen miembros de cada linaje. Entre la totalidad de juderías que existieron en el actual Aragón, 67, se encuentran las que hubo en Teruel, Albarracín, Montalbán, Híjar, Huesa del Común y Alcañiz.

En virtud de la Ley/2015 -impulsada por el ejecutivo de Mariano Rajoy- se estableció un procedimiento para que los descendientes de sefardíes (españoles de religión judía que fueron expulsados de España durante el siglo XV) suficientemente acreditados pudieran obtener la nacionalidad española sin renunciar a la suya.

El caso es que Álvaro López y otros especialistas en este ámbito comenzaron a recibir un aluvión de consultas sobre determinados apellidos y linajes, y sobre la existencia de documentación que acreditaran que dichos linajes procedían de las antiguas coronas de Aragón y Castilla, un requisito vital para que las solicitudes no fueran rechazadas. “Hay mucha gente que piensa, por pura tradición oral, que su apellido tiene procedencia judía sefardí”, explica el investigador. “Pero una cosa es que exista esa tradición oral, otra que sea verdad, y otra más que además exista constancia documental”.

Imagen del libro publicado por Certeza

Eso motivó a López a reunir su ingente archivo particular fruto de tres décadas de investigaciones, investigar en otros archivos en los que todavía no había buceado lo suficiente y sumar publicaciones de otros autores, como Miguel Ángel Motis, para publicar el compendio más exhaustivo de genealogía judía en en Aragón.

En total ha documentado la existencia de 7.319 cabezas de familia judíos, con un total de 1.133 apellidos diferentes en total, muchos de los cuales después se desdoblan en diferentes variaciones. En este sentido, hay que entender que esos 7.319 nombres no son el total de los judíos que existieron, sino los cabezas de familia, que eran quienes tenían a su cargo a esposa e hijos, y quienes firmaban los documentos.

De esos 7.319 la mayoría son hombres, ya que las mujeres rara vez aparecían en los papeles legales o contratos, aunque López sí que ha detectado 500 referencias femeninas, probablemente porque ya eran viudas cuando su nombre fue registrado.

La gran actividad comercial que impulsó el pueblo judío ha sido la mejor baza para el investigador, ya que además de archivos como el de Calatayud, Barcelona o la Corona de Aragón, “donde existe mucha información”, la mayor relación de nombres la encontró en los Protocolos Notariales de los Archivos de las principales ciudades aragonesas. “En esos protocolos se registraban las operaciones de compraventa y los contratos. Como los judíos eran muy activos comercialmente existen muchísimos contratos y muchísimas referencias documentales. Si todos esos datos se agrupan y se investigan dan para mucho, pero era necesario hacer ese trabajo”, afirma el investigador.

La provincia de Teruel

En lo que a las juderías turolenses se refiere, la más importante en cuanto a número de linajes fue la de Híjar, seguida por la de Teruel.

Existe un caso curioso con la judería de Huesa del Común, donde ha documentado 8 judíos -cabezas de familia, estadísticamente eso pudieron ser unas 50 personas- y cuatro apellidos diferentes, de los que Abembolat fue uno de los más importantes, durante el siglo XV. Lógicamente, era pequeña en número, porque la población de Huesa nunca alcanzó un gran número, “pero sorprende la gran cantidad de veces que aparecen en contratos de archivos de otras ciudades”, explica el investigador. “Esto indica que los judios de Huesa fueron tremendamente activos en su comarca, e incluso en Calatayud, Híjar o Huesca”. Normalmente el primogénito heredaba el negocio familiar, mientras que los segundos o terceros hijos eran enviados a otras ciudades próximas para establecer rutas comerciales e intercambios, como si fueran auténticas franquicias familiares. Y por lo que se deduce de la investigación de López, en eso fueron especialmente duchos los judíos de Huesa del Común. “En ese pueblo están los restos de una antigua sinagoga que es preciosa, porque la casa está derruida pero en una de sus paredes todavía se ven una especie de hornacina del siglo XIV con una estrella de David”, explica.

En Híjar, la judería más poderosa de la provincia de Teruel -además de la mejor documentada-, el libro recopila 246 cabezas de familia -en los siglos XIV y XV- y 88 apellidos diferentes. Los más frecuentes y numerosos, y por lo tanto las familias más influyentes, correspondieron a Abenfaya, Abenforna, Abalí, Almaterén, Baruch, Chinillo y Ximach. También es importante la referencia de Eliezer Alitiençi, escrito también Alitienci, Alitiensi o Alantansi. Fue un importante personaje que se trasladó de Huesca a Híjar en 1485 y que puso en marcha una de las imprentas judías más importantes que existieron en la península ibérica. Murió probablemente en 1490 en Lisboa, y en la actualidad el turolense José Ángel Guimerá está postproduciendo un documental sobre su historia.

Álvaro López Asensio es el autor del tratado sobre genealogía judía

Otra curiosidad relacionada con Híjar que comenta Álvaro López es que los Chinillo, una de sus familias más poderosas -y de los que también había numerosos en Calatayud-, se convirtieron al catolicismo a principios del siglo XV, y pasaron a llamarse Santángel. “Luis de Santángel” -del que no está muy claro si nació en Daroca o en Valencia- “fue secretario del canciller de Fernando el Católico, y básicamente quien pagó el viaje a América de Cristobal Colón”.

En Teruel capital la investigación de López Asensio arroja un total de 204 judíos y 95 apellidos, entre los siglos XIII y XV. Los linajes más frecuentes y numerosos son Abenrodrich, Abenforna, Abinafia, Najarí, Quatorze, Toledano, Del Rabí, Bitlán, Arrepol, Ardit, Axibil y Alazar.

En Albarracín se documental 140 cabezas de familia y 44 apellidos entre los siglos XIII y XV, siendo Çarruch el más frecuente, y en Montalbán un número idéntico al anterior pero en un menor plazo de tiempo, entre los siglos XIV y XV.

Otro caso peculiar lo constituye la judería que existió en Alcañiz, donde el investigador ha constatado 30 linajes y 24 apellidos. Es una cifra reducida, teniendo en cuenta la población que tenía la ciudad, “lo que se explica porque esa judería, igual que otras como Barbastro, Tamarite o Daroca -aunque esta última reapareció después- desaparecieron en 1414, tras la Disputa de Tortosa, en lugar de seguir existiendo hasta 1492”, cuando se firmó el edicto de expulsión de los judíos. Esta Disputa de Tortosa fue un proceso llevado a cabo entre 1412 y 1414 en el que el Papa Luna convocó a los rabinos judíos más importantes para que estos admitieran los errores de su religión y reconocieran que Jesús fue el Mesías anunciado en el Antiguo Testamento, una de las principales disensiones entre ambas religiones. En muchos casos no tuvo éxito, pero en otros sí -como en Alcañiz y en otros lugares de la Corona de Aragón-, lo que motivó que comunidades enteras se convirtieran en masa al cristianismo.

Además de los listados documentados de los apellidos y sus variaciones, Genealogía de los Judíos en Aragón  se tratan otros aspectos, como el origen de los apellidos. “En muchos casos, al igual que en la tradición cristiana, cuando un hijo segundón de una familia emigraba a otro pueblo empezaba a conocérsele por el nombre del pueblo del que procedía, y ese apodo toponímico pasaba a ser su apellido”, explica López, que matiza que “había motes que tenían que ver con otros aspectos, como las cualidades de alguien, el oficio -Abenforno, como panadero que trabajaba en el horno-, el patronímico -Benjacob, hijo de Jacob-, y también hay algunos de tipo religioso, como Baruch, que tiene relación con el culto judío”. También hace notar el investigador que este tipo de motes que podían llegar a sustituir el apellido familiar solían ser más habituales entre las clases más bajas.

Además los apellidos están agrupados por parentesco familiar, para facilitar la elaboración de árboles genealógicos para investigadores o curiosos por su pasado familiar.

Autor de más de una docena de libros y uno de los mayores expertos en judaísmo

Álvaro López Asensio es licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca, amplió estudios en Jerusalén donde se dedicó especialmente en Historia del pueblo de Israel, arqueología y tradición rabínica y talmúdica, hasta convertirse en uno de los principales especialistas en judeo-cristianismo y antropología bíblica. Lleva más de 30 años investigando la historia de los judíos de Aragón y Sefarad.

Ha recibido premios como el Bahyá Iben Paquda 2012 de Sefarad Aragón, el de la asociación Roze Kastel, Tarbuj Jerusalén o del Centro de Investigación y Difusión de la Cultura Sefardí.

Ha publicado catorce libros, entre ellos El derecho de los judíos de la Edad Media, La judería de Catalayud, Oficios de los judíos de Calatayud, La mujer judía, Judeoconversos e Inquisición en Calatayud, La judería de Zaragoza o La cocina de los judios de Sefarad en la Edad Media, entre otros.

Pese a lo mucho que él y otros especialistas han investigado y publicado, asegura que todavía quedan muchos estudios por hacerse. El investigador aragonés insiste en que “es un periodo muy bien recogido en los archivos, de los que puede extraerse información muy valiosa, especialmente ahora que están prácticamente todos los archivos digitalizados y accesibles desde tu casa. El problema”, matiza López, “es que hay pocos investigadores que estén atraídos por este tema. La mayor parte de los nuevos licenciados prefieren Historia Moderna y Contemporánea, entre otras cosas porque la documentación que estudian es más fácil, accesible y legible, y no tienen que dominar la paleografía como un medievalista”.

López comenzó investigando la judería de Calatayud, la más cercana a su Paracuellos natal y la mejor documentada de Aragón, y poco ha poco ha ido abriendo el abanico geográfico de sus estudios. En la actualidad prepara un libro sobre antijudaísmo en Sefarad.