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Los vecinos de cinco pueblos del Bajo Aragón crearán coplas joteras con temas locales Los vecinos de cinco pueblos del Bajo Aragón crearán coplas joteras con temas locales
Buisán, Satué, Peralta y Abril, en la sede comarcal del Bajo Aragón. Comarca del Bajo Aragón

Los vecinos de cinco pueblos del Bajo Aragón crearán coplas joteras con temas locales

Laura Satué y Jesús Buisán guiarán la composición de cuartetas, que se recogerán en un libreto

El Área de Cultura del Bajo Aragón ha lanzado para los próximos meses la propuesta Coplas y coplillas, que tiene como objetivo el fomento y la difusión del folclore aragonés mediante talleres itinerantes de creación de letras a partir de las conversaciones que surjan sobre la idiosincrasia de cada uno de los cinco primeros municipios seleccionados: Foz Calanda, Castelserás, Las Parras de Castellote, La Cerollera y La Ginebrosa. 
De mayo a noviembre, dos profesionales de la jota vinculados al Cachirulo Teresa Salvo de Alcañiz, el profesor de rondalla y guitarrista Jesús Buisán y la profesora de canto y copla escrita Laura Satué, viajarán durante cuatro sábados seguidos a cada localidad para que las gentes del lugar, sobre todo las de edad más avanzada, les proporcionen las pinceladas con las que conformar las nuevas jotas. Éstas servirán para promocionar lugares, historias, festividades, patrimonio, costumbres o personajes relevantes de estas localidades.
En primer lugar, los expertos realizarán una pequeña introducción relativa a la estrofa, el verso o la métrica, para pasar a escribir, en colaboración con los asistentes, las letras relacionadas con los asuntos propios de cada pueblo. Una vez terminada la cuarteta, se cantará para comprobar cómo suena en jota de estilo y en jota de ronda. 
Con la propuesta se pretende renovar las letras de las coplas que se cantan en el Bajo Aragón de una manera amena, divertida y con la participación de las gentes del lugar. 
“Este año comenzaremos la actividad en cinco municipios, pero la queremos realizar en la totalidad de las localidades de la Comarca”, explicó el presidente de la institución, Luis Peralta, quien añadió que se editará un librillo con todas las coplas que salgan de estos talleres.

Primero, los más pequeños
Satué explicó que el taller comenzará con los pueblos de menor población “por darles una actividad más”. Ya está confirmado el inicio en Foz Calanda el próximo sábado. Cada cursillo tendrá un mes de duración, a razón de cuatro sábados por pueblo, con dos horas por sesión para completar un total de ocho horas.
No hay límite de participantes, si bien la actividad será en un lugar amplio para que se cumpla la distancia de seguridad. “Solo tienen que estar sentados y contarme historias, paisajes, monumentos del pueblo, tradiciones o personajes con los que hacer las coplas. En una pizarra daré las explicaciones de cómo se hace una”, indicó la experta jotera, que animó especialmente a participar a la población de mayor edad “porque es la que más información tiene sobre el pueblo”, si bien están invitados, cómo no, todos los jóvenes que sientan la jota o simplemente tengan curiosidad por conocer más acerca de ella. 
Satué defendió la actividad como una manera de renovar el repertorio folclórico, pues “las letras que hay ahora quizá están muy oídas”. Por otra parte, “no todos los pueblos tienen su colección de jotas”, por lo que es una manera “de darles publicidad” de cara al exterior. Estas jotas serán utilizadas por los cantadores y cantadoras y llegarán a todos los rincones de Aragón cuando la consabida pandemia permita retomar los festivales.  
“En el momento en que hagamos una copla, mostraremos al público cómo queda cantada, tanto en estilo solista como en rondadera”, explicó Satué. De esta forma, los propios vecinos darán el visto bueno a la creación.

El segundo rima con el cuarto
La profesora de canto explicó que una copla consta de cuatro versos y tiene que rimar el segundo con el cuarto. La métrica oscila entre las siete y las ocho sílabas. Los versos se desdoblan en siete a la hora de cantar (segundo, primero, segundo, tercero, cuarto, cuatro, primero). 
En cuanto a los estilos, el solista “es más de exhibición, más lento”, mientras que la rondadera es más movida porque tiene que animar al baile. “Lo bueno es que la misma composición te sirve para una que para la otra”, concluyó la experta jotera, que imparte clases en ocho escuelas de jota de todo Aragón. 

El Cachirulo de Alcañiz quiere liderar la vuelta a los encuentros el 13 de junio

El Cachirulo Teresa Salvo de Alcañiz apuesta por retomar el 13 de junio las celebraciones de los aniversarios que paralizó la pandemia con un festejo con invitados al que se sumará una semana cultural desde el día 10 con todas las medidas de seguridad que permitan las nuevas restricciones tras el final del estado de alarma.
Así lo pretende el presidente del Cachirulo alcañizano, Jesús Buisán, que espera retomar en agosto el relevo de reinas. “Tenemos para cinco años”, subrayó el responsable, que apuesta por “mover” el mundo de la jota de una vez por todas porque el Covid le está pasando “muchísima factura”.
Buisán se mostró “con muchas ganas de hacer cosas para que esto no muera”. El último  encuentro de Cachirulos fue en marzo de 2020 en Nonaspe (Zaragoza) y de los 13 federados nadie ha vuelto a mover ficha. “Si empezamos nosotros, que tenemos las fechas, cada mes se podrían hacer un par de aniversarios este año”, dijo ilusionado. La semana cultural del Cachirulo bajoaragonés se extenderá del 10 al 13 de junio, con el colofón final de la celebración del aniversario. 
“Si tenemos capacidad para 250 personas en el salón y nos dejan llenar un tercio, lo haremos. Estamos a expensas de si podemos hacer la misma baturra, aunque no podamos hacer la comida, pero queremos volver”, enfatizó. 
“Algo hay que hacer como sea, por supuesto respetando todas las normas sanitarias, porque de lo contrario nos moriremos todos. La jota está en un momento delicado y pueden caer muchos grupos y escuelas de seguir así”, alertó el también presidente de la Federación de Cachirulos de Aragón.
El Teresa Salvo es uno de los más activos en este momento. “Tenemos la escuela de jota abierta desde octubre” pese a que “hay gente que tiene miedo” aún por la situación, pero “estamos 40 alumnos entre canto y rondalla” y se mantiene el grupo. No obstante, Buisán lamentó que “Teruel ha parado total”, aunque otras localidades de la provincia como Alcorisa o Alfambra aguantan el tirón “gracias a la gente mayor, que es la que va a aguantar la jota” porque “gente joven queda contada”, lamentó.
Laura Satué calibró sobre el 50% el porcentaje en el que ha disminuido la participación en escuelas de jota, pese a que las clases de canto se dan con pantallas de separación. “La gente tiene miedo, el mismo que nosotros de que lo vayan dejando. Si un bailador está más de un año parado, volver a emprender es muy difícil”. Todo ello en un contexto en el que “ya de por sí la jota va bajando”.