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FRISCH! proyecto berlinés de Fridolin aka Fred y Luis Miguélez. Foto © Luis Miguélez

Luis Miguélez, músico y compositor: “No me ha quedado otra opción que seguir mi instinto musical, ha surgido así”

El mítico artista repasa su amplia carrera y presenta su nuevo proyecto FRISCH!

Su primera carta de presentación fue la de ser el guitarrista rubio de Alaska y Dinarama. “Y luego, todo el camino, el que he recorrido y el que me queda por recorrer”. Cuando se gestaba Fangoria decidió emprender un brillante tour en solitario, con Fabio McNamara, Glamour to Kill, Glitter Klinik, etc. Hoy nos habla en exclusiva de todo ello, y de su nuevo proyecto berlinés, FRISCH! fresco elektropop que sigue las huellas del kraut rock a la vieja usanza, “algo más pop y más relajadito para todos los públicos”.

-¿Aló! ¿Se me escucha! De Teruel a Bembibre, pasando por Berlín. ¡Viva El Bierzo!

-Hello, hello! ¿Sí? ¿Se me escucha? ¿Se oye bien? Gil Carrasco se vino a Berlín. Así que de El Bierzo a Berlín no soy el primero, ya hay muchos por el camino que hicieron este recorrido antes. Y viva el rock n roll, viva El Bierzo y viva el orujo de El Bierzo que nos ha dado tanta vida. Yo ya me he quitado de todo, pero del chorizo y los pimientos… ¡El Bierzo, esa tierra! ¡Y Teruel tiene lo suyo! Cada sitio de España es muy bonito.

-¿España es ‘different’? Ese lema nos convirtió en potencia turística. Qué tiempos.

-Ese lema es el título de una canción del último disco que hice con Fabio, Fabio & Glitter Klinik, Bye Bye Supersonic: “España es different, fandangos in the space, flamenco by the way”. Cuando estás fuera de España, como en mi caso que llevo prácticamente veinte años viviendo en Alemania, pues la verdad es que cuando leo las noticias y veo muchas cosas, está claro que España es bastante different y, además, en muchas cosas. Quizá cuando estás allí a lo mejor no lo percibes o haces un chiste, pero por otro lado creo que también es bonito, es la diferencia que nos marca a los españoles: que en cualquier sitio que estamos, siempre montamos el escándalo (risas). Es lo que tenemos.

-Ahora pandemia y viajes cero. Luis, ¿se puede vivir de la música?

-Bonita y fantástica pregunta. Yo empecé tocando en orquestas de baile y ganaba dinero con la música. Luego empecé a aventurarme hacer mi propia música, llegué a Madrid y seguí evolucionando. Yo sí que he ganado dinero con la música. Desde hace años, el negocio de la música ha cambiado bastante. Es otra forma de vivir de ella o del show business. Es diferente. Todo ha cambiado y te tienes que actualizar a los nuevos medios, que a su vez, a través de crisis, han cambiado mucho la escena musical, donde el artista entra más en un punto como de promotor. Las discográficas han cerrado sus puertas bastante, porque ya no tienen los mismos catálogos en cantidad de artistas como había antes, porque ya no se venden discos físicos, es otro tipo de negocio. Ahora pueden vivir de la música tres o cuatro. Y malvivir, unos cuantos. Tienes que ser un artista de muy arriba, de un contrato grande y que tu música suene en la radio, para que realmente ganes dinero como autor o como intérprete. Yo voy recaudando dinero por canciones que he compuesto a lo largo de mi trayectoria, pero ahora mismo estamos en un momento cero, ni de viajes, ni de conciertos, ni de nada. Ahora es muy jodido vivir de la música.

-Usted es un imprescindible para entender nuestra cultura. ¿Desde qué capital ve mejor el escenario sonoro?

-Digamos que quizá soy imprescindible para cierto público. He hecho lo que me ha gustado hacer. Incluso teniendo oportunidades de hacer cosas más comerciales, o para todos los públicos, siempre me he tirado por el camino salvaje: he hecho un disco de drag queens cuando nadie apostaba por una drag queen, he dicho mariconadas cuando no se estaba muy abierto a bastantes cosas… Hay muchos artistas que me consideran como referente, pero hay otra parte de público que ni conoce a Luis Miguélez. Y las ciudades no te condicionan. A mí Berlín me ha servido para muchas cosas, pero también Madrid ha sido fundamental para mí. Y lo mismo actuar en las verbenas de pueblo cuando era adolescente. Cada etapa ha sido muy interesante.

-Porque, ¿cuántas veces se ha reinventado Luis Miguélez?

-(Risas) Creo que no me reinventado, que simplemente se ha cambiado la hoja de ruta dependiendo del momento. A mí me hubiese gustado tener un grupo y tirar hacia adelante, pero es que no me ha salido así. No me ha quedado otra opción que seguir mi instinto musical, ha surgido así. Con Fabio hicimos varios discos. El Rockstation no le interesaba en aquel momento y eso no me sentó bien pero a la larga es algo que agradezco, porque provocó que me viniese a Berlín, que me ha abierto muchos otros caminos. No ha quedado más remedio que reinventarse, es lo que nos queda, y ahora más todavía. No queda otra, como artista y como personas. 

-Defina ‘glam rock’. 

-Pues, muy fácil. Una guitarra con distorsión, mucho descaro, un poquito de pintalabios si tienes a mano y ser un poquito gamberra, ¿sabes? El decir gamberra ya en femenino ya muestra que tiene que haber un poquito de andrógino, de jugar con la sexualidad. Me da igual que seas gay, no gay, binario, machote… Desde New York Dolls a David Bowie, a Mötley Crüe, a muchos artistas que han jugado con el maquillaje. 

-Vivimos tiempos que necesitan del saber reírse y aportar talento con descaro, afirmo.

-Desde mi lado siempre ha habido una nota de humor, sí, ese punto gamberra que si lo haces con talento y con descaro te sale algo redondo. Para otros artistas, el rollo tristeza, el rollo así cantautor también tiene un toque de humor, intenso poético. Pero no sólo en estos tiempos. En todo momento, siempre hay que saber reírse, ya no solo con la música, sino con uno mismo lo primero. Y precisamente ahora, que dices cualquier cosa en redes sociales y te pueden crucificar, los artistas lo tenemos un poquito más difícil. Si cantamos ahora “Se buscan dos maricas muertas…”, a lo mejor hay gente que se lo toma bien, pero a lo mejor otra se lo toma como guau… Los artistas que venimos de los años 80 de una adolescencia más descarada, somos más abiertos. Es la cultura punk, desde los Sex Pistols. Sí, hay que saber reírse ahora, antes y mañana.

-Como en su intro de ‘Ni tú ni nadie’, usted es un caballero con guitarra abierto a muchos géneros y estilos. 

-Sí, realmente mis principio en las orquestas, a mí, que me considero más rockera, me abrieron la mente. Tocar en las verbenas te cura complejos. Soy abierto precisamente por eso. Sobre Ni tu ni nadie, estoy orgulloso de haber colaborado. Es la única canción del pop español, y no sé si internacional, que una guitarra sola empieza y ya se sabe qué canción es. Así diez segundos. No quiero decir que por esa guitarra la canción sea mejor o peor, porque es muy buena. Como anécdota, no se pensaba grabar en el disco y finalmente se hizo: le dimos la vuelta a la tortilla, metimos distorsión, metí esos guitarrazos más glam y ahí quedó.

-¡Todo hits! ¿Por qué sus canciones son un chute de energía, de fiesta, de trabajo bien hecho? ¿Cuál es el secreto?

-Las canciones que uso artísticamente tienen que tener esa energía porque mi guitarra es enérgica. No soy un guitarrista suave y tenemos que ser entertainments. ¿El secreto? Ser yo mismo. Ahora, por ejemplo, con el proyecto FRISCH! he cambiado, hemos hecho algo más pop y más relajadito para todos los públicos. El secreto es el Do it yourself, tirar palante con lo que tienes y la libertad de hacer lo que te da la gana, porque nunca he tenido a nadie detrás diciéndome haz esto, haz lo otro. 

-‘Gritando amor’ está en el top de muchas listas del pop español. ¿De qué temas suyos se siente hoy más orgulloso?

-Sí, es una canción auténtica que ha llegado muy directa a la gente. Está muy bien. En aquellos días, realmente estaba tocado por las flechas del amor. Entonces me salió así, plum, como un subidón. Y la verdad, estoy muy orgulloso de todos mis temas, no podría elegir. Todas son hijas dignas de sentirse orgulloso, pero destacaría quizá una, Lonely Julia, a dúo con Bianca Fox, que cada vez que la oigo me sigue poniendo los pelos de punta. Forma parte de mi primer disco en solitario, Luis Miguélez & The Glitters. Me la pidieron para un documental sobre una transexual de Letonia que se llamaba Julia. 

-Sus composiciones tienen traje de clásicas, como así las buscaba también Carlos Berlanga. Siendo frescas, se alejan de modas y conectan mucho con las fibras emocionales.

—Muchas gracias. Admiro a Carlos Berlanga, por supuesto. Creo que un artista no busca hacer nada de eso. A Carlos Berlanga también le salían de una manera. A mí lo que me pasa es que escucho cosas, incluso maquetas que hacía en los 80 con una caja de ritmos o cosas así y, de repente, las escucho y digo “pero esto es súper moderno”. Yo, con lo que he hecho con Fabio, o con Glamour to Kill, o con Glitter Klinik, nunca he pretendido ser moderno, ni he pretendido ser clásico. De lo que se trata es de comunicar algo. El sonido es el referente, y las modas van y vienen. Y lo que hacíamos en los años 80 se puede seguir haciendo ahora perfectamente, porque todo va y viene.

-Destaque lo mejor de su etapa en Alaska y Dinarama.

-Toda esa etapa es para destacar. Fueron siete años muy intensos de actuaciones, televisiones, etc. No borro nada. Fue un momento brillante del grupo, y muy bonito para todos, tanto para Alaska, como para Carlos, como para Nacho. Ellos lo vivían de una manera y nosotros de otra, brillante desde el principio hasta el final.

-Otra de sus grandes biblias es ‘Rockstation’ con Fabio McNamara.

-Esa es la biblia de lo que ahora es la mamarracha. Nosotros hemos sido mamarrachas toda la vida. Entonces claro, ¿quién iba a escribir la biblia de la música del mamarracheo? Pues las más mamarrachas de todas: Fabio McNamara y Luis Miguélez. Y ahí ya, que me quiten lo bailao. Porque cuando estábamos haciendo Ultraceñidas, “se buscan dos maricas muertas”, estábamos hablando de nosotras, que salíamos de un afterhour y hacía mucho frío, y estábamos en un bar de Chueca tomando una copa de sol y sombra, y riéndonos de la vida. Nosotros ya llevábamos unos discos hechos, y algunos intentos de entrar en una discográfica, pero es que nos rechazaban todas. Se apartaban de nosotras como si fuésemos apestadas. Pero, de repente, con el Rockstation, pues dimos un campanazo. Y ahí quedó. Muy dignas (risas).

-Ya en Berlín, con Glamour to Kill realizó preciosos temas, incluido uno solidario y visionario con la oveja Dolly, ‘Clone Fashion’.

-Fue romper con todo el pasado y llegar a una ciudad nueva, sin conocer nada, y empezar a buscarte la vida con un grupo y con unas maquetas, sin conexión con ninguna movida. Para mí eso fue lo más bonito. Sobre Clone Fashion, increíblemente Antonio y yo habíamos compuesto esa canción en 1994, cuando se creó la oveja Dolly. Estaba viendo las noticias y vi que se había hecho un clon de una oveja. Esa tarde se hizo de un tirón. En España, el tema se publicó en 2004, con Subterfuge, o sea, cuando murió Dolly. Es increíble, porque fueron como diez años. 

Y cuando empezamos a actuar Glamour to Kill en Berlín, siendo una canción sin estribillo, la gente aguantaba cinco minutos bailando y Antonio diciendo cosas en español. Era muy curioso. 

La gente al final se nos acercaba y nos decía: ¡Clone Fashion! ¡Clone Fashion! Era como que se quedaba mucho. Con Glamour to Kill, el disco que más me gusta es el último que hicimos, Creatures Without Soul, que grabamos en 2010, que está un poquito fuera de todo y, realmente, es mi favorito.

-El añorado Bonezzi me hablaba maravillas de usted. Me confesaba que le encantaban los Glitter Klinik, como a mí. 

-Con Bernardo siempre tuve una relación muy cariñosa y especial. Me recuerda cosas muy bonitas. Es un artista que se le echa mucho de menos. Se fue muy pronto. Y sí, Glitter Klinik tuvo su momento, la verdad. Mira, FRISCH! creo que es la herencia de Glitter Klinik, pero más pop alemán (risas).

-Como en su canción, ¿‘ser pop’ es una opción de vida?

-Claro, fíjate Andy Warhol. El pop es un abanico de colores muy amplio. Puedes tirarte por un lado, puedes meter guitarras distorsión, puedes poner maquillaje y de todo. Es una opción en la vida, claro, como ser rumbera, o como ser reguetonera, como el perreo. Esa canción, Tú eres pop, se la regalé a Jesús Ordovás porque íbamos a una entrevista y era como agradecimiento a su apoyo. Eran los últimos programas de Diario pop, y realmente es una canción como fundamental para muchos de mis seguidores.

-Ahora nos sorprende elektropop con FRISCH! y sus videos performance desde el confinamiento berlinés, homenaje al sonido retro synthwave vintage robótico y olé.

-Con este confinamiento se va alargando la cosa y, en octubre, cansado de todo y sin perspectiva, le dije a Fridolin aka Fred, mi marido después de dieciséis años, que me metiese unas voces en una canción en alemán con efecto sonido de robot. Surgió así. Fue la primera que sacamos. Se titula Sauerkraut, y habla de que soy un ordenador, de que tengo muchos datos, tengo conexiones, data, etc. pero en realidad lo que más me gusta es el sauerkraut, el chucrut. Fue divertido. Luego tenía otra idea, y a la ahora de grabar sonaba muy bien y no hacía falta poner efecto de robot. Fridolin se empezó a sentir a gusto, y a partir de ahí nos planteamos el vídeo y, poco a poco, después de tres meses, hoy acabamos de publicar la canción número 10, todas con su rollo, y tenemos otras que a lo mejor terminaremos. Es un proyecto fresco, como indica su nombre en alemán: FRISCH! Y aparte, el buen guitarrista es también el que sabe cuándo tiene que callarse la boca y dejar de tocar la guitarra. Entonces considero que en este grupo no hace falta guitarras, por eso me siento muy a gusto también, porque es una experiencia nueva, una forma de reinventarse. Es elektropop, kraut rock como los grupos experimentales de los años 70 en Alemania de donde salió Kraftwerk y muchos otros grupos, con un espectro muy grande de sonidos, un poco cerca del dadaísmo.

-¿Y algo más que tenga usted guardado en la cartera o en la chistera, con lo que nos vaya a sorprender?

-El conejo, ¿no? ¡Que salte el conejo ya! Mi vida es una hoja de ruta que va por un camino. Mi vida es como ‘Alicia en el País de las Maravillas’. La intuición es lo que te hace tirar por un lado o por otro y, también, sentirte a gusto, como ahora hago con FRISCH! En estos momentos de pandemia es lo que hay, pero nunca se sabe. Lo más importante es seguir haciendo canciones con FRISCH! Y mucha salud, amor y dinero, todo lo que podamos, como cantaba la canción. Soy muy clásica en ese sentido. El que tenga estas tres cosas, que le dé gracias a quien quiera pero, por lo menos, tiene algo.