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Manuel Rivas: Manuel Rivas:
El parque de la Fuente de Cella acogió desde el jueves el III Salón Profesional del Libro Endei Norte, que se clausuró el sábado. M.A.

Manuel Rivas: "Una novela y su adaptación al cine son obras totalmente separadas"

Cella clausura el sábado la tercera edición del Salón Profesional del Libro Endei Norte

El cine y la literatura son dos lenguajes completamente diferentes con registros diferentes  y mecanismos diferentes. Tanto que, por más que una se inspire en el otro, o que aquel -más frecuentemente- lo haga en esta, una novela y su adaptación al audiovisual son dos productos artísticos tan distintos que casi no soportan las comparaciones.

Esa fue una de las principales conclusiones a las que se llegó durante la ponencia central del sábado, última jornada del III Salón Profesional del Libro Endei Norte que desde el jueves se ha celebrado en Cella. En ella comparecieron tres primeros espadas de la narrativa contemporánea española y debatieron sobre lo que significa adaptar una novela al cine y los entresijos de la narrativa de guiones audiovisuales.

José Ángel Mañas debutó en la literatura con un semifinalista del Premio Nadal como Historias del Kronen, obra que fue adaptada al cine y que es uno de los retratos más conocidos de lo que se ha dado en llamar la Generación X. Manuel Rivas es periodista y Premio Nacional de Narrativa por ¿Qué me quieres, amor?, el libro de relatos que contiene las tres historias que saltaron al celuloide con el título de La Lengua de las Mariposas. Ambos escritores tienen un Goya al Mejor Guión Adaptado, y ayer en el parque de la Fuente de Cella conversaron junto a Jordi Ledesma, uno de las referencias más importantes de la novela negra actual y coautor de algunos guiones para televisión.

Se dice que lo mejor que le puede pasar a un escritor y a su cuenta corriente es que le propongan hacer una peli con su libro. Pero en la casuística posterior hay de todo: escritores que han odiado las adaptaciones que se han hecho de sus textos al cine, como Ken Kesey con Alguien voló sobre el nido del cuco o PL Travers, autora de Mary Poppins, de quien dicen que lloró horrorizada durante el estreno; películas que han convertido al público en voraces lectores, como ocurre con Harry Potter de J. K. Rowling; largometrajes que se parecen poco o nada a los libros que adaptaron y que ambas, peli y novela, son consideradas extraordinarias como Apocalipsis Now y El corazón de las tinieblas; o autores como Stephen King que renegaron de alguna de sus adaptaciones (El resplandor) y consideraron que otras, como Carrie, mejoraban la historia original.

Una de cal y otra de arena

En el caso de José Ángel Mañas hay una de cal y otra de arena. Durante el encuentro sabatino explicó que cuando el productor Elías Querejeta le dijo que Montxo Armendáriz iba a dirigir una adaptación de Historias del Kronen le pareció “algo flipante, inimaginable”, pese a que la novela ya había triunfado por sí sola nada más ser publicada en 1995.

Mañas participó en la escritura del guion, “una buena experiencia en la que aprendí mucho, pero cuando llegó el rodaje cambió la historia”. Pronto surgieron diferencias entre el madrileño y el navarro, hasta el punto de terminar siendo “una experiencia más bien traumática”, según Mañas, hasta el punto de que ninguno de ellos subió a recoger el Goya al Mejor Guión Adaptado en la gala de 1996. El marrón fue para Juan Diego Boto que lo solventó con un “Montxo está en Pamplona y José Ángel no sé... pero en nombre de ellos muchísimas gracias”.
 

 Jordi Ledesma, José Ángel Mañas y Manuel Rivas, de derecha a izquierda, debatieron sobre la adaptación de novelas al cine. M. A.


Entre bromas, Mañas recordó que las diferencias comenzaron cuando preguntó a Armendáriz por qué había cambiado el DYC con Coca Cola que bebían los protagonistas en la novela, “una especie de leit motiv dentro de la obra” por vodka con limón. El director le dejó claro que la película era cosa suya cuando le contesto que “¿Qué te parecería si te dijera que cambiaras un adjetivo en una novela tuya?”.

Experiencia

Sin embargo la siguiente experiencia cinematográfica con una novela suya, Mensaka, fue mucho más satisfactoria, aunque Mañas, quizá escarmentado, decidió no participar en la escritura del guion cinematográfico -que también ganó el Goya en 1998-. “La adaptación que hizo Luis Marías me encantó, y la empatía que tuvo Salvador García con los actores hizo que los personajes fueran potentes y convincentes”, explicó ayer.

Manuel Rivas comentó su experiencia cuando José Luis Cuerda le propuso adaptar La lengua de las mariposas (1999), basada en tres cuentos del coruñes, La lengua de las mariposas, Un saxo en la niebla y Carmiña, recopilados en ¿Qué me quieres, amor?, que también ganó el Goya al Mejor Guion Adaptado escrito por Azcona, Cuerda y Rivas al alimón.

El gallego asumió desde un principio que “una película no es lo mismo que una novela, son dos obras separadas con autores diferentes”, por lo que no le molestaron cambios o reinterpretaciones. “Además yo entiendo que el cine es muy difícil, y hay que ser comprensivo. Hay cosas para las que yo solo necesito lápiz y papel, y el cineasta necesita muchos más recursos”. Para ilustrar esto, narró la escena de La lengua de las mariposas en las que se ven a muchos lepidópteros volando en el campo. En el primer intento pasó todo un día con un experto y numerosas mariposas traídas en furgoneta sin que consiguiera hacerlas volar, porque la temperatura para que lo hicieran no fuera la apropiada en todo el día, ante el enfado de José Luis Cuerda. “Yo con mi lápiz puedo hacer que una mariposa vuele de noche, si quiero, y sin problemas”, bromeó.
 

Libreros y editoriales abrieron puestos de venta de libros. M. A.


En este punto Mañas, Rivas y Jordi Ledesma, que además de novelas negras como Narcolepsia, El diablo en cada esquina o Lo que nos queda de muerte, ha colaborado con Denis Rovira coescribiendo y asesorando en algunos de sus guiones para cine y televisión, coincidieron en que cada vez es más absurdo comparar las novelas y sus adaptaciones al cine, “porque son dos productos completamente diferentes, con un lenguaje diferente y unas herramientas diferentes”, según Ledesma, que añadió que “cuando escribes un guion tienes que ser consciente de que no es una novela, y cuando escribes una novela no puedes hacerlo pensando en que se vaya a convertir en una película”.

Para Rivas “un guion es literatura, pero no es literatura convencional, no como una novela”, mientras que Mañas matizó que “los buenos diálogos son quizá el único punto de conexión que pueden tener una película y la novela en la que está inspirada. Pero ahí el cine tiene una ventaja que no tiene el novelista, que un buen actor puede hacer suyos esos diálogos y darles otra dimensión”.

III Salón del Libro de Cella

Aunque esa fue la mesa central de la mañana en Cella, durante la jornada de clausura del III Salón Profesional del Libro Endei Norte, no fue la única. Además hubo tiempo para que Manuel Rivas  hablara sobre El periodismo es un cuento, un libro que reúne a modo de relatos breves algunos de sus mejores reportajes escritos como periodista, y que recientemente ha sido ampliado y reeditado. Esos reportajes “están escritos para contar las cosas de otro modo muy diferente al actual, de forma lenta, reposada y reflexionada, al contrario de lo que dice ahora el principio de la Economía de la Atención, que consigue que no se profundice en nada”, explicó ayer.

Además también se debatió en el salón sobre las obras ilustradas, y sobre cuánto encarece una edición unas buenas ilustraciones, que sin embargo pueden ser decisivas a la hora de hacer que un libro sea redondo. Además hubo actividades infantiles  y algunas casetas en las que diferentes librerías, editores y autores vendieron al público sus últimas novedades.

En torno a las 19.30 horas se cerró este III Salón Endei Norte del sector profesional del libro, que con su celebración en Cella recaló por segunda vez consecutiva en Teruel. Han sido tres días intensos de actividad en la que escritores, editores, libreros, distribuidores, traductores, y otros actores del sector del libro en España han intercambiado experiencias, conocimientos y proyectos. Un salón especialmente dirigido a los profesionales del mundillo, que sin embargo también estuvo abierto al público general.

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