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Maquinaria medieval hecha en Teruel en las celebraciones de Marcilla y Logroño Maquinaria medieval hecha en Teruel en las celebraciones de Marcilla y Logroño
Onagro con ruedas en primer término, onagro sin ruedas en segundo y cañón de pólvora.en la exposición que hay en el castillo de Marcilla, en Navarra

Maquinaria medieval hecha en Teruel en las celebraciones de Marcilla y Logroño

Las piezas diseñadas y fabricadas por el experto en armamento Rubén Sáez viajan por España
Cruz Aguilar

 

La maquinaria de la colección Trebuchet Park es la protagonista en la exposición para conmemorar el sexto centenario de la construcción del Castillo de Marcilla, en Navarra y también en los actos con los que Logroño está conmemorando el V centenario de la defensa de la ciudad ante los franceses. Entre ambos lugares se reparten medio centenar de piezas medievales que, a tamaño real o a escala, ayudan a hacerse una idea de cómo eran las luchas entre los ejércitos del medievo y el renacimiento.

En el Castillo de Marcilla hay una veintena de piezas entre máquinas a tamaño real y maquetas. Se trata de maquinaria medieval coincidente con el periodo en el que se construyó la fortaleza en el siglo XV. Entre ellas están, según relata el responsable de Trebuchet Park, el historiador Rubén Sáez, “todas las tecnologías que se usaron en ese siglo para el asedio de plazas fuertes”, como era el caso del castillo navarro.
 

Maquina defensiva móvil para dejar caer placas de pinchos sobre los asaltantes

Se han colocado máquinas a tamaño real pero también otras a escala debido a su gran tamaño: “Hay una torre de asedio que tiene 2,5 metros pero es una maqueta porque su tamaño real supera los 12 metros”, comenta a modo de ejemplo Sáez. Además, hay arietes, escalas de asalto o grúas elevadoras, entre otras.

Buena parte de las piezas se han construido ex profeso para esta muestra porque requería maquinaria muy específica del siglo XV, entre ellas un cañón de tipo pasavolante con el que se cierra la exposición y que muestra el avance tecnológico “que cambió la forma de hacer la guerra”, dice el historiador.

La colección de la fortaleza de Marcilla se inauguró a finales de mayo y estará visitable hasta finales de año.

Hasta el Renacimiento

Por otro lado, en Logroño se han colocado un total de 31 piezas, de las que seis son a tamaño real, de maquinaria islámica, cristiana y renacentista porque la ciudad quería representar toda la evolución tecnológica militar en estas tres civilizaciones.

La muestra se ha realizado para conmemorar la defensa de la ciudad ante los franceses y en las celebraciones se incluye también una recreación histórica.

Rubén Sáez explica que hay todo tipo de máquinas, aunque detalla que las más curiosas son las renacentistas, muchas de ellas construidas a partir de prototipos diseñados “por los mejores ingenieros italianos y alemanes”. Aclara que se trata de prototipos porque se desconoce si se utilizaron en combate, aunque sí ha quedado constancia de ellas en grabados, planos y dibujos. Detalla que “sus mecanismos y capacidades son considerables y, aunque no haya evidencia de que se utilizaran, si se hubieran utilizado sin duda hubieran funcionado”.
 

Maquetas en Marcilla de diferentes ingenios para el asalto de plazas fuertes

El mito de Da Vinci

En este sentido comenta que aunque las máquinas que diseñó Leonardo Da Vinci siempre se ha dicho que no funcionaban bien, todas las que ha reproducido en en sus talleres lo habían perfectamente “y con capacidades superiores a otras máquinas de la época”, sentencia.

El experto comenta que hay mucha documentación sobre las máquinas renacentistas que va desde manuscritos “con descripciones magníficas” a “ilustraciones muy detalladas”. Además, recuerda que por sus manos han pasado ya más de 200 modelos diferentes de maquinaria bélica antigua y “hay mecanismos que aunque no se vean en el plano rápidamente se intuyen”, comenta.

La muestra, que está en dos salas de exposiciones de la Casa de las Ciencias de Logroño, se inauguró a principios del pasado mes de junio y permanecerá hasta finales de septiembre.

Sáez argumenta que ambas muestras “están teniendo un gran éxito de público” en las semanas que ya llevan instaladas.
 

En Logroño hay una maqueta de la máquina de asedio más grande de la historia

Cañones

La mayor parte de las máquinas de guerra que componen la colección Trebuchet Park son de madera y hierro, pero también se incluyen cañones, que supusieron una revolución en la forma de hacer la guerra en la Edad Media.

El primer cañón documentado a través de un grabado en Europa es de 1326 y aparece en el manuscrito Walter de Milemete, explica el historiador y experto en reproducciones bélicas medievales, Rubén Sáez,. En España empiezan a usarse hacia la primera mitad de ese siglo y resultan fundamentales en la guerra de los dos Pedros, durante el asedio al Puerto de Barcelona, donde Pedro IV defendió la plaza con cañones que atravesaban los barcos castellanos de lado a lado, narra Sáez.

Aunque a partir de mediados del siglo XIV comienzan a utilizarse, siguen conviviendo con las máquinas de guerra anteriores que, según comenta el historiador, eran mucho más precisas. Explica que los cañones, “al tener el ánima, que es la parte interior del cañón, lisa, se desviaban mucho”, ya que las bolas salían dando tumbos, de lado, y su efectividad solo se lograba si se atacaban objetivos de gran tamaño, como murallas, pero no eran útiles como arma anti persona.

Pero además Rubén Sáez va un poco más allá y señala la peligrosidad que entrañaban puesto que muchos de ellos explotaban. “La pólvora no estaba bien granulada, muchas veces no se colocaba la cantidad que correspondía ni se dejaba el cañón el tiempo suficiente para que se enfriara”, relata el historiador.

Los cañones estaban hechos con láminas de hierro longitudinales colocadas formando un círculo y cerradas con flejes de hierro, por lo que resultaban mortíferos si estallaban.
 

Pieza de artillería de pólvora de pequeño calibre que se expone en el castillo de Marcilla, en Navarra

Profesión de alto riesgo

“Eran tan peligrosos para el enemigo como para el que disparaba y prueba de ello es que Jacobo II de Escocia murió junto a todo su estado mayor al reventarles un cañón”, especifica el experto. Las bajas entre los artilleros de pólvora medievales eran considerables, dice Rubén Sáez

Para la fabricación de los cañones utiliza la misma técnica medieval y los hace, igual que antaño, en una forja, aunque aclara que no están pensados para ser disparados ya que en España está prohibido incluso en arqueología experimental.

Los cañones cambiaron la forma de hacer la guerra en la Edad Media