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Imagen de la exposición ‘Lo que esconde el Granero’ inaugurada el jueves en Andorra. Rosa Pérez

Mar Fanlo muestra los misterios que encierra su granero en Andorra

La exposición fotográfica se inauguró este jueves con motivo del Festival Aragón Negro

Autores como el turolense Jon Lauko, Jerónimo Tristante o Enrique Llamas nos enseñaron que no solo se mata en las ciudades y que el género negro, tradicionalmente asociado a los suburbios superpoblados, tiene un espléndido caldo de cultivo en las ambientaciones rurales. Country noir, término atribuido a Daniel Woodrell, se ha dado en llamar este subgénero, que no solo vive como pez en el agua en los bosques aislados de Estados Unidos, sino también en los pueblos españoles y aragoneses. 

Mar Fanlo lo ha encontrado en los graneros, algunos de ellos abandonados, de la localidad zaragozana de Pina, donde nació. Allí inició en 2015 un proyecto fotográfico que todavía no ha terminado, y que el escritor José Manuel González bautizó como Lo que esconde el granero. A caballo entre lo negro, lo oculto y lo misterioso discurre  una exposición de fotografías de Mar Fanlo, a las que González pone texto, que itinera por aquellas localidades que participan en el Festival Aragón Negro. El año pasado pudo verse en Mirambel y en esta octava edición del festival puede verse en la Casa de Cultura de Andorra, donde fue inaugurada este jueves y permanecerá hasta el 19 de febrero. 

Las 26 fotografías expuestas representan una selección de todas las que Mar Fanlo ha tomado en una docena de graneros por Pina. “El proyecto salió a resultas de una actividad propuesta por la Escuela de Fotografía de Zaragoza”, explica Fanlo. “Teníamos que realizar una serie que hablara sobre nosotras mismas, y me metí en el granero de casa de mis abuelos, donde he jugado de niña. Lo fotografié y me enganchó muchísimo, hasta el punto de hablar con conocidos para que me dejaran entrar en sus graneros para fotografiarlos”. 

Fanlo busca planos detalle y rincones que retraten la esencia de cada espacio. No busca el bodegón, al menos en este proyecto, “porque fotografío aquello que veo, no me gusta preparar las imágenes o colocar los objetos. De hecho no muevo nada de lo que veo”. Fanlo, responsable de calidad en una fábrica y fotógrafa aficionada desde hace veinte años, se encontró con que las primeras familias que le cedieron su granero para fotografías limpiaron y ordenador el espacio antes de entrar, quitándole todo el interés. “Lo hicieron con la mejor intención pero lo que yo busco, precisamente, es el estado sin intervenir. Los objetos, el desorden, el polvo si lo hay... en los dos primeros graneros pagué la novatada, pero después ya les advertía que, por favor, no lo tocaran”. 

La exposición en Andorra consta de 26 fotografías por una cuestión de espacio, aunque la serie completa está formada por muchas  más, “y de hecho no está terminada porque, cuando tengo un rato, sigo yendo a algún granero a hacer fotos”. Las dos imágenes que siempre están presentes en Lo que esconde el granero, que de algún modo constituyen el nucleo central del proyecto, “son dos fotos muy especiales para mí. Una es una foto de mi padre cuando era niño que encontré en el granero de mis abuelos, y que fotografié sobre un sillón, y otra en la que se ven las muletas que utilizaba mi abuelo”. 

José Manuel González, que escribe un texto corto en cada una de las imágenes, fue quien le vio la vis negra al proyecto, “porque en un principio este tipo de espacios no me inspiraba misterio, sino más bien nostalgia, sentimiento de pérdida o pena, porque muchos de estos espacios están abandonados, y posiblemente jamás se restaurarán y terminarán siendo derruidos”. 

Sin embargo González, veterinario de profesión y escritor de género negro de vocación, ganador en 2019 del premio García Pavón con Viaje a la locura y que ha visitado en varias ocasiones la Feria del Libro de Teruel, encontró este vínculo con el género negro. “Me explicó que esas imágenes le sugerían misterio, secretos ocultos, y desde entonces, hará como cinco años, la exposición itinera durante el Festival Aragón Negro”. La propia autora reconoce que ha modificado en parte su visión fotográfica cuando visita una de esas plantas altas de las casas antiguas de pueblo. “Me gusta subir a un granero con ese objetivo, el de ser capaz de encontrar imágenes que sugieran ese misterio. La verdad es que si un fotógrafo no se plantea proyectos o retos puede llegar a aburrirse de fotografiar siempre lo mismo”. 

En lo formal, ni Mar Fanlo se decanta por ningún tipo de técnica en exclusiva ni Lo que esconde el granero deja entrever tics estéticos en la fotógrafa. “Quizá predominen los planos detalle, pero hay de todo. Y tampoco puede decirse que todas las imágenes sean en blanco y negro, porque también hay en color”. 

Las primeras imágenes quizá tendían a estar más contrastadas, en parte porque la luz natural del sol es la preferida de Fanlo, pero con el tiempo la autora ha encontrado cierto equilibrio. “Al final es aplicar el sentido para recoger lo que te sugiere aquello que estás viendo. Aunque utilices el color, nunca te vas a encontrar un rojo saturado en un granero, donde seguramente hay polvo”. 

Y en cuanto a la edición de las imágenes, Mar Fanlo asegura que está entre quienes consideran que “estar en contra del progreso es una tontería, porque todo lo que dices a ese respecto terminas comiéndotelo con patatas”. “Manipulación la ha habido siempre. Antiguamente se hacían fotomontajes, y se contrastaba un positivo con máscaras construidas con cartulina. Hoy en día tenemos Photoshop, que es rápido, potente y limpio, y no veo razón para no usarlo como herramienta”. Aunque Mar Fanlo no cultiva el fotomontaje, es una técnica que considera “totalmente legítima, si una dice que lo está haciendo”. 

Cartel del FAN 21

Además de la exposición Lo que esconde el granero, que lleva varios años exhibiéndose en las diferentes localidades que han acogido el Festival Aragón Negro, Mar Fanlo es también autora de la fotografía que en esta octava edición ilustra el cartel. Representa un tipo “malote y duro”, fumando y limpiándose las uñas con una navaja. La fotografía, “para la que me sirvió de modelo mi marido, que ni es malote ni fuma, pero me ayudó muchísimo”, tiene su historia. Y es que Mar Fanlo, cuando realizaba prácticas de farmacia hace más de veinte años tuvo una experiencia con un tipo de dudosa calaña que trataba de conseguir un medicamento muy específico con una receta falsa. Ante la primera negativa de Fanlo, el tipo no dijo nada, simplemente sacó una gran navaja y comenzó a limpiarse las uñas. “Evidentemente yo le di su medicamento para que se marchara, y esa imagen se me quedó grabada”. Mira por donde ahora es el cartel del FAN 2021.