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Apertura de la sala de exposiciones de la Casa de la Villa en Mas de las Matas, donde puede verse la exposición en homenaje a Antonio María Almazán. GEMA

Mas de las Matas homenajea al pintor Antonio María Almazán dando a conocer su fondo

El Grupo de Estudios Masinos muestra 30 de las 100 obras que el de Obón donó en 1998

El Museo de Mas de las Matas acoge hasta el 20 de septiembre la exposición Pintura: oficio y pasión, primera que se realiza en homenaje al pintor turolense Antonio María Almazán (Odón, 1932-Zaragoza, 2020), una de las referencias aragonesas del arte figurativo contemporáneo, fallecido el pasado 9 de abril. El artista nació en Odón y, aunque residió en Zaragoza y Barcelona durante toda su vida, realizó frecuentes donaciones de obra suya, entre ellas más de 100 que forman este fondo del Museo del Mas. 

La exposición se abrió el pasado jueves evitando un acto protocolario para mantener las medidas de seguridad frente a la pandemia, pero allí acudieron el hijo del pintor, Jorge Almazán, y su familia, y Andrés Añón, presidente del Grupo de Estudios Masinos (GEMA), que gestiona el fondo y el museo, además de otros vecinos de la localidad en grupos de no más de diez personas.  

Estará abierta hasta el 20 de septiembre, en horario de miércoles a domingo de 10 a 13.15 horas y de 16 a 18 horas, aunque podría prorrogarse un mes más si fuera necesario. 

Una treintena de obras

La muestra instalada en la sala de exposiciones de la Casa de Cultura de Mas de las Matas comprende una treintena de las 102 obras que Almazán donó al fondo a finales de la década de los 90. Se trata en su mayor parte de dibujos en muy variadas técnicas, carboncillo, lápiz, tinta, ceras, acuarela o pastel; además de nueve acuarelas y cuatro óleos, tres de ellos de gran formato, correspondientes a cuatro autorretratos; el que pintó en 1989 inspirándose en sí mismo durante el servicio militar, con el título Un recluta del 54 de Ceuta, y otros tres que pintó en 1952, en 1958 y en 1992.

De todas las obras del fondo la más antigua corresponde a 1944, un rácimo de uvas que dibujó a lápiz con solo doce años y en el que ya demuestra sus aptitudes para el dibujo, mientras que la más reciente  es de 1999.

Aunque la mayor parte del fondo turolense está compuesto por dibujo y Almazán cultivó sobre todo el óleo, la exposición tiene gran pertinencia porque, según Jorge Almazán, permite hacerse “una idea muy completa de la evolución estética que siguió mi padre a lo largo de toda su trayectoria. Ofrece una visión conjunta muy interesante, especialmente de sus primeras etapas, hasta el año 2000”.

Además para Antonio María Almazán el dibujo no tuvo esa carga en ocasiones peyorativa que se le da con respecto a la pintura. “Él dibujaba muy bien, amaba dibujar y siempre dijo que un buen óleo solo es la guinda que se le pone a buen dibujo”, asegura su hijo, que leyó la semblanza de su padre durante la apertura de la exposición este jueves. 

De hecho muchos de los dibujos que posee el Museo de Mas de las Matas son obras completamente terminadas, en muy variadas técnicas, algunas de ellas incluso protegidas con barniz. También existen en este fondo algunos ensayos y trabajos de campo tomados a vuelapluma por el pintor, reveladores en cuanto que nos hablan sobre cómo trabajaba Almazán y que proceso seguía desde que decidía capturar una vista hasta que estaba el cuadro terminado. 

Archivos

Gran parte de esos dibujos y bocetos del pintor se conservaron gracias a la casi obsesión que Almazán tenía por la trascendencia de la obra. Era meticuloso guardando trabajos, reseñas en prensa, catálogos y toda la información que caía en sus manos, y esa virtud –que no la habilidad con los pinceles, según él mismo admite– la heredó Jorge Almazán, su hijo, quien se ha propuesto mantener vivo el prolijo legado artístico de su padre. Así, antoniomariaalmazán.blogspot.com recoge un enorme archivo con las obras, las exposiciones, los premios y las reseñas periodísticas que su padre cosechó a lo largo de cerca de 80 años dedicados al arte, y en el perfil de Youtube Boticario72 conserva algunos documentos audiovisuales como entrevistas que concedió a la radio durante su vida o la pieza compuesta por la pianista Begoña Andiano, con motivo de su fallecimiento. Gracias a este archivo puede consultarse información sobre las 47 exposiciones y 110 colectivas que ha ofrecido, las 43 distinciones que ha recibido, entre ellas su ingreso en 2006 como Académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Luis de Zaragoza, y la obra que tiene expuesta en 34 museos e instituciones de toda España, entre ellas el Gobierno de Aragón, las Diputaciones de Huesca y Zaragoza o el Ayuntamiento de la capital del Ebro. 

El Museo de Mas de las Matas que gestiona el GEMA también tiene catalogadas y con información abierta al público las obras que componen su Fondo Almazán, accesible a través de internet en www.elmasino.com/museo/artesplasticas/almazan/index.htm.

Figuración, retrato y luz

Hay tres elementos que conviene saber sobre Antonio María Almazán para analizar su obra. El primero de ellos es su fuerte compromiso con el arte figurativo, en un momento, el último tercio del siglo XX, en el que las vanguardias y el arte abstracto ganaba terreno al figurativismo, en algunos sentidos agotado, entre el público y la crítica. Él siempre fue un firme defensor del arte figurativo, y de hecho en 1986 fundó la Asociación de Artistas Figurativos Aragoneses (ADAFA) para aglutinar a todos los artistas de esa corriente. Almazán fue su primer presidente y presidente honorífico hasta su muerte, y en 2018 ADAFA recibió el premio Zaragozano Ejemplar de manos del Ayuntamiento de Zaragoza.

Dentro de esa corriente figurativa en la que Almazán cultivó prácticamente todos los géneros, del bodegón al paisaje al natural, uno de los que más le atrajo durante toda su vida fue el retrato. Esa es la segunda característica que definió a Almazán; aunque no puede considerarse un retratista especializado, la fisionomía humana fue uno de los temas que le apasionaron más profundamente, desde el retrato convencional –él mismo se pintó un gran número de autorretratos– hasta los desnudos, los sedentes o los dormidos. Almazán era un apasionado de la figura humana y solía dibujar y pintar con asiduidad a familiares, amigos e incluso personas desconocidas con las que se cruzaba durante sus paseos. Y demostró una especial habilidad para captar y sintetizar en unos pocos arañazos de lápiz los rasgos psicológicos más importantes y significativos de sus retratados.

El tercero de los elementos característicos del pintor nacido en Odón fue que junto al dibujo, uno de sus grandes empeños técnicos tuvo que ver con la captación de la luz, algo que no siempre es fácil con el óleo, la técnica que más empleó en sus lienzos. 

Durante muchos años, en Zaragoza y Barcelona, simultaneó la actividad pictórica con la restauración de retablos o lienzos. De hecho el único trabajo que realizó en su Odón natal fue la restauración de una pintura de la Ermita de las Mercedes. En realidad el pintor solo pasó los primeros meses de vida en Odón, ya que después marchó con su familia a Zaragoza. “Sin embargo él estaba convencido de que el lugar donde uno nace tiene su importancia”, explica Jorge Almazán, “y siempre llevó a gala haber nacido en Odón. Siempre lo hacía notar en las fichas y en los catálogos, en lugar de decir que había nacido en una gran ciudad como hacían otros, pensando que así tendrían más prestigio”. 

Aunque su hijo explica que el pintor siempre llevó a Teruel en el corazón, la relación más estrecha en lo pictórico la tuvo con Mas de las Matas, localidad a cuyo grupo de estudios locales, el GEMA, donó las más de cine obras del fondo. Como explica su hijo, “supo por un artículo de prensa que el Grupo de Estudios Masinos estaba intentando relanzar su actividad cultural, así que él se puso en contacto con ellos y realizó la donación de obras. Desde entonces su relación con el GEMA ha sido muy buena”.

Mañas y Perdiguer

La localidad de Mas de las Matas acoge otras dos exposiciones de arte durante este verano organizadas por el Ayuntamiento, además de la que homenajea al recientemente fallecido Antonio María Almazán. 

La primera de ellas es la muestra fotográfica Con la cámara a cuestas, de Miguel Perdiguer, que repasa los 86 años de trayectoria de este inagotable artista nacido en Santolea en 1918. Tras haberse visto en Calaceite podrá visitarse en el edificio La Alfarda de Mas de las Matas hasta el 10 de octubre. 

Además, la Casa Feliú de Mas de las Matas acogerá Fotografía, una muestra de Carlos Mañas que durará hasta final de agosto.