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Noemí López Latorre es de Monreal y ganó el segundo premio del Miguel Artigas

Noemí López Latorre, ganadora del segundo premio de relato Miguel Artigas: “El relato es la historia de la noche que pasó en el río mi abuelo y todo lo que pensó”

“No suelo escribir, pero hacerlo me sirvió para desconectar del día a día de críos, casa y oposición”
Cruz Aguilar

Noemí López Latorre es profesora de inglés interina y ganadora del segundo premio del XX Certamen de Literatura Miguel Artigas promovido por el Ayuntamiento de Monreal del Campo y el Centro de Estudios del Jiloca y cuyo primer premio fue a manos de la gaditana Nélida Leal. Es la primera vez, en sus 20 años de trayectoria, que un artista local se alza con el certamen y, además, en este caso con un relato basado en un hecho ocurrido en el municipio. 

-¿Desde cuándo escribe?

-La verdad es que no suelo escribir, por trabajo de vez en cuando me toca, pero normalmente no escribo, lo que pasa es que este año vi lo del concurso Miguel Artigas y se me ocurrió participar. A lo mejor es que como estaba estudiando la oposición y no me apetecía nada me busqué otra cosa más entretenida. Lo hice sin ninguna idea de ganar ni quedar finalista, de hecho no comenté nada en casa, el relato es sobre mi familia y cuento cosas de nosotros, así que cuando me dijeron que había quedado segunda se lo tuve que decir. 

-El relato, La noche en el río Viejo, narra la historia de su abuelo, ¿no es así?

-Sí. Mi abuelo, Octavio López, ha sido un hombre de los de antes, igual estaba en el monte que en la huerta o se iba a cazar. Hace unos años fue a pescar al río, se cayó y pasó la noche allí. Salió el solo, no quería decir nada a la familia, le ayudó un hombre como pudo a llegar a casa, cuando lo vio el médico no se lo podría creer, iba lleno de heridas. Es una historia muy recurrente, siempre nos cuenta cosas de esa noche, nos dice que vio la luna dar toda la vuelta en el cielo o que se acordó de toda la familia. A raíz de ese incidente le pongo en su boca, como si hiciera memoria, cosas de su vida de las que se va acordando y luego hago una reflexión sobre lo que supone asumir tus limitaciones con la edad, porque él no entendía que no podía hacer cosas como ir al huerto, en bici o a pescar. Como familiar se lo dices pensando en que es lo mejor para él pero tal vez él no piensa lo mismo, ha sido nuestra guerra con él en los últimos años.

-¿Qué le ha parecido el relato a él?

-Está ya mayor y, como yo no dije nada y él está en la residencia de Monreal del Campo, que prácticamente no nos hemos visto desde que empezó el Covid, no lo ha podido leer, pero le ha hecho mucha gracia que con la historia de que se cayó al río me hayan dado un premio a mí. Cuando se ha hecho oficial el personal de la residencia que es de aquí del pueblo le ha dado la enhorabuena y le han preguntado qué le pasó. Me da pena porque he visto a mis abuelos muy jóvenes y da pena ver que se hacen mayores. 

-¿Cuándo vaya a verlo se lo leerá?

-Pues es que ahora ya no podemos ir a verlo y en la visita que fui no tuve la oportunidad porque fue corta y estábamos acompañados. Los relatos ganadores se publican cada dos años, en años impares, hay una presentación más oficial y espero que él pueda estar, aunque intentaré leérselo antes. Si veo que en un tiempo no lo puedo ver se lo pasaré a algunas de las trabajadoras de la residencia y que se lo lean.

-Un premio que también es en parte suyo, ¿no es así?

-Sí, esta historia me resultó fácil de escribir porque es lo que él siempre nos ha contado con algún golpe literario. La verdad es que no me ha costado imaginarme lo que pasó porque él vuelve mucho a esa noche, a qué pensó y a que se quedó ahí. Es una historia muy presente en el pueblo y muy rocambolesca, porque con 80 años durmió toda la noche en el río en el mes octubre. Después estuvo fastidiado pero es un muy grande y muy fuerte. Es un premio mío pero suyo también porque su historia la sabe todo el mundo. Incluso pensé que mi familia se podría enfadar porque contaba cosas de ellos, pero se han puesto muy contentos todos.

-¿Cómo se cayó?

-Pescaba cangrejos y están a veces en las zonas que hay barro y no mucha agua. Se pegó un resbalón, cayó largo en el barro y las piernas no le acompañaban para levantarse. Pudo salir cuando subió el nivel del agua porque alguien abrió una tajadera para regar, empezó a flotar, se pudo dar la vuelta y agarrarse a la maleza, salió arrastrándose. Lo encontró un hombre que iba a trabajar en la huerta y se pegó un gran susto.

-¿Cuándo fue la caída?

-En octubre del año 2012 y es lo que empezó a marcar su decaimiento tanto físico como mental.

-¿Está orgullosa de ganar en su pueblo y con su propia historia?

-Es una historia tan personal que hasta me da un poco de vergüenza, no esperaba que fuera a transcender tanto. A los que la han leído les gusta. Para los que nos conocen resulta muy emocionante. Cuando te presentas a un concurso, y en este había más de 300 relatos, el jurado no sabe de quién es y yo no pensaba ni de casualidad que fuera a ganar. 

-¿Está escribiendo algo más?

-No, escribí el relato de verano para Diario de Teruel pero nada más. Tengo dos críos pequeños y escribirlo me sirvió un poco de escape tanto de la carga de críos, familia, oposición… Dejarte llevar por otras cosas que no son lo que haces todos los días. 

-Ahora tendrá que escribir la otra versión de la historia, la de la búsqueda por parte de los familiares de Octavio.

-No hubo búsqueda porque vivía con mi abuela, que tenía Alzheimer y la mujer no cayó en que no estaba. Él contaba con que la abuela avisaría, pero ella no avisó a nadie. Cuando nos enteramos fue porque subió a casa y se metió en la bañera con una fuerte hipotermia, al entrar en contacto con agua caliente no podía mover las piernas y mi abuela llamó a los vecinos, que me avisaron a mí. 

-¿En qué momento de la historia finaliza su relato?

-Cuando estaba el médico atendiéndole y mi abuelo le dijo a mi padre que fuera al río a coger los trastos de pescar cangrejos porque si no no podría volver.