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Pepa Bueno, durante el Salón del Libro que se celebró en Calamocha. M. A.

Pepa Bueno, periodista: “Si la sociedad decide que no quiere pagar un periodismo riguroso, que quiere otra cosa, estamos muertos”

La extremeña participó en el Salón del Libro de Calamocha y presentó su libro ‘Vidas arrebatadas’

Una de las ponentes destacadas que han participado este fin de semana en el II Salón Profesional del Libro Endei Norte de Calamocha ha sido la periodista Pepa Bueno. Vinculada a TVE a través de programas como Gente o Telediario 2 y a Cadena SER con Hoy por Hoy u Hora 25, espacio que dirige y presenta en la actualidad, la extremeña ofreció su visión de la responsabilidad que los medios de comunicación, en especial los generalistas, tienen en cuanto a la difusión y promoción de la cultura en general y la literatura en particular. También presentó el que ha sido su debut como escritora; Vidas arrebatadas. Los huérfanos de ETA (Planeta), en el que narra la dramática peripecia vital de Víctor y José María Pino Fernández, dos hermanos que perdieron a sus padres y a su hermana Silvia el 11 de diciembre de 1987, en el atentado terrorista de ETA contra la casa cuartel de Zaragoza. 

-Llama la atención que una periodista con su bagaje y trayectoria haya tardado tantos años en debutar en el asunto literario. 
-Yo me he resistido a pesar de tener muchas propuestas. Pero siento mucho respeto por el oficio de escribir libros porque soy periodista de audiovisual. Cuando te conviertes en una persona conocida hay quien da por supuesto que puedes hacer cualquier cosa. Por eso me resistía a intentar algo que no sabía si podría hacer. Hasta que cayó en mis manos una historia como esta. Yo sé contar historias, lo único nuevo era el formato. De hecho este libro es una aproximación muy periodística a esta historia. Construir un relato, y sin limitaciones de espacio era nuevo para mí, pero la historia de estas dos personas que lo perdieron todo en el atentado de la Casa Cuartel de Zaragoza tenía que contarla. 
-¿No pensó en utilizar precisamente el medio audiovisual, a través del documental?
-Bueno, pero lo que me propusieron fue un libro. Porque además yo estaba escribiendo otro en ese momento, que se ha quedado de momento en la librería, y que me estaba confirmando en mis dudas de qué hacía yo escribiendo un libro. Estaba muy atascada, pero entonces llegó este proyecto y me decidí a aceptarlo. 
-¿Por qué? ¿Qué tiene la historia que cuenta Vidas arrebatadas. Los huérfanos de ETA para que sintiera que tenía que ser contada?
-Es una peripecia vital digna de conocerse. Dos hermanos que lo pierden todo en el atentado terrorista. Una puede pensar que habiendo pagado esa cuota de dolor en la vida ya no te va a tocar más. Conocerlos fue descubrir que les tocaron muchas más cuotas de dolor, de abandono institucional, de abandono familiar, de soledad, de incomprensión... Además merecía contarse la tragedia íntima de los supervivientes de los atentados, porque hablamos mucho de los que pierden la vida, pero muy poco de los que después tienen que barajar de nuevo las cartas de la vida, habiéndolo perdido todo. Ellos son muy valientes y estaban dispuestos a contar eso, el fracaso, el alcohol como refugio, la soledad... no siempre te encuentras con dos personas vivas y jóvenes, tan valientes y dispuestas a contar una tragedia íntima del calado de la suya. Cuando depositan en ti esa confianza no puedes hacer otra cosa que contar su historia. 
-¿Cómo se posiciona alguien como usted ante esa historia? ¿Prevalece la empatía, el quehacer profesional del periodista...?
-La historia que yo quería contar estaba clara, pero dónde situarme al contarla y qué herramientas usar fueron los grandes debates que yo tuve conmigo misma. La sucesión de hechos que jalonan la vida de estas dos personas son tan dramáticos que tenía que ser muy contenida en los adjetivos y en el relato, porque no hace falta ponerle ningún adorno a la historia. Esa fue una de mis primeras decisiones. Y después me situé como la periodista que da el contexto y que ayuda a explicar lo que ellos cuentan, pero en un momento dado decidí usar la primera persona del plurar, para incluirme. Es el momento en el que explico cómo los periodistas de mi generación, que ya nos hicimos adultos en democracia, en un país que por primera vez en décadas estaba conectado con el mundo, y que había debates muy interesantes que tener y que abordar en las radios de Teruel, de Madrid y de Sevilla, teníamos que aparcarlo todo cada poco tiempo porque irrumpía el anacronismo que era ETA matando. O secuestrando. O extorsionando. Usé la primera persona del plural porque me incluyo en esa perspectiva de una generación que no se explica que una banda terrorista siga matando. Yo había compartido universidad y vida con gente que venía del franquismo, y que todavía le daba a ETA una aureola de luchadores por la democracia. Pero para la inmensa mayoría de mi generación eso es una estupidez. ¿Cómo se puede matar y extorsionar en nombre de la democracia?
-Vidas arrebatadas. Los huérfanos de ETA está publicado por Planeta, pero el Salón del Libro de Calamocha estaba dirigido especialmente a las pequeñas editoriales... ¿Cree que hay espacio para todos, para ellos y para las grandes firmas?
-Yo creo que sí. Para mí este mundo es nuevo, cuidado. Pero estoy seguro de que hay un lugar para todos. Es verdad que cuando tienes un nombre conocido es más fácil que publiques con una gran editorial, pero el que tiene una historia que merece ser conocida tiene que tener editoriales que atiendan a esa realidad. Pero insisto, yo soy muy lectora pero como autora acabo de empezar. 
-¿Y continuará la Pepa Bueno escritora?
-Cuando estaba escribiendo este libro te hubiera dicho que no. Porque no puedo dejar de pensar que yo no me dedico a eso. Pero cuando estaba terminándolo, después de un verano encerrada, me dio por pensar que no estaba tan mal esto de poder contar una historia con tiempo, pudiendo detenerte a investigar los meandros que te van saliendo... tuve la agradable sensación de la permanencia. 
-¿La permanencia?
-El periodismo audiovisual es material fungible. Lo que dijiste ayer ya no sirve hoy, y nadie se acuerda. Empieza y se acaba en un día, en un informativo. Pero un libro sigue ahí. La historia de José María y Víctor va a estar ahí, y todavía hoy, después de tres meses en la calle, me llegan lectores que me cuentan cosas que yo no veo en el libro. ¡Es verdad aquello de que los libros tienen vida propia! Cuentan cosas que su autor no sabía que contaban, y permanecen siempre para quien quiera leerlos. Y eso es muy gratificante. Así que no te digo que no vuelva a picar. 
-Escritora o no, lo que seguro seguirá siendo es periodista. En Calamocha el sábado dijo que el periodismo riguroso es caro, y expresó su temor a pensar que quizá la sociedad esté cada vez menos dispuesta a pagar su precio. 
-Se da el error de que los periodistas no consigamos convencer a la sociedad, con nuestro trabajo, de que le es imprescindible un buen periodismo. Me preocupa muchísimo, de verdad, detectar que hay una parte de la audiencia, que no sé cuantificar, que no te pide hechos, que lo que te pide es la interpretación de los hechos. Pero no cualquier interpretación, ni siquiera la tuya, te pide la que entra como un molde en su manera de mirar el mundo. Eso es letal para nuestra profesión. Porque sin las tertulias o sin las columnas de opinión el periodismo puede sobrevivir. Pero sin los hechos no. Sin la información desnuda el periodismo está muerto. Desde luego ningún periodista se amputa la parte del cerebro donde reside su forma de ver el mundo y su ideología. Es absurdo pensar eso. Por eso mismo tú y yo, sobre unos mismos hechos, fijaremos la mirada en datos o aspectos diferentes, pero que se corresponderán a la realidad, que serán contrastables y verificables. Y los presentaremos con honestidad y rigor. Eso es el periodismo, y si la sociedad decidiera que no necesita eso, estamos muertos. 
-En su intervención, durante el Salón del Libro, explicó que venir a Calamocha ha supuesto, en cierto sentido, rememorar sus inicios como periodista en Teruel. 
-Teruel fue importantísimo para mí. Tanto que yo tengo un sobrino periodista que nunca hizo prácticas en medios de Madrid, porque le dije que tenía que irse a aprender a ser periodista a un medio local. Yo llegué aquí sin acabar todavía la carrera y me tocó hacer de todo, porque es lo habitual en el periodismo local. Tuve un acceso a fuentes impensable en una gran ciudad donde están todos los medios. Yo siempre digo que hice la carrera de periodismo en Teruel y el máster en Andalucía, porque después estuve en Sevilla. Cuando regresé a Madrid todavía era muy joven y ya tenía muchos conocimientos gracias a esas dos escuelas. 
-Siendo extremeña y estudiando en la Complutense de Madrid, ¿cómo acabó haciendo prácticas precisamente en Teruel?
-Es que la vida es circular y rara. Las primeras prácticas que me concedieron fueron en TVE en Madrid. Si las hubiera hecho seguramente no hubiera conocido el periodismo local. O sí, quien sabe... el caso es que entonces murió mi madre, así que ese verano volví a Badajoz con mi padre y mi hermana pequeña. Entonces pedí prácticas allí en lo que entonces era Radio Cadena, que luego fue Radio Nacional. Las hice y cuando las terminé me ofrecieron un contrato en Plasencia, y después en Teruel... Tenía 19 años y todavía estaba estudiando la carrera, así que me parecía una bendición. Poder estudiar y trabajar en lo tuyo es algo que ya no pasa ahora. Y ya no salí de RTVE. A veces digo en broma que yo vertebré la España de las Autonomías, porque luego estuve en Zaragoza, en Sevilla, en un montón de sitios... Llegué a Madrid en 1995 con un rodaje profesional que me permitió saber que la vida no empieza y acaba en la Carrera de San Jerónimo (donde está situado el Congreso). Todavía se lo tengo que recordar a quien sigue mirando la vida solo desde la perspectiva de Madrid.
-Pues siguen quedando muchos, como ha quedado patente hace solo unos días...
-Te refieres a la campaña de las Elecciones de Madrid, que ha fagocitado toda la atención, ¿no? Ese madricentrismo lo tenemos superado los que hemos hecho información fuera de Madrid.