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Salvador Berlanga, maestro y escritor: Salvador Berlanga, maestro y escritor:
Salvador Berlanga presentó este viernes en Alcorisa su primera novela

Salvador Berlanga, maestro y escritor: "Mi primera novela es un juego de espejos entre mayores y jóvenes"

El autor presentó en Alcorisa el libro Como esos viejos árboles

Maestro y alma máter del Criet de Alcorisa durante 25 años, Salvador Berlanga “ama” a Teruel. Quiere tanto a su provincia y le “duele” tanto Teruel que ha escrito una historia novelada donde los problemas que tiene esta tierra resurgen de las conversaciones y de las historias de cada uno de los personajes que la protagonizan.

-Después de tantos años dedicado a la educación y a la investigación, prueba con el género de la novela. ¿De qué trata Como esos viejos árboles?

-La novela describe el encuentro de un grupo de personas de un programa de termalismo social del Imserso que se encuentran en el Balneario de Ariño. Allí hay dos personajes que no se conocen de nada y que acaban teniendo una relación muy especial. A ambos, Federico y Santiago, les une algo que les lleva a Alcorisa.

-¿Y cómo ha sido para que un investigador como usted decida adentrarse en el mundo de la ficción?

-La ficción es un ámbito muy distinto al de la investigación. De hecho, fui durante más de un año y medio a formarme en técnicas narrativas.

-Entonces, ¿ha sido premeditado?

-Sí. Tenía una historia que contar sobre mis pueblos de amor, que son Ariño, Albalate del Arzobispo y Alcorisa, donde he vivido siempre, aunque luego la novela se amplía al Bajo Aragón histórico e incluso al Jiloca. La directora del Balneario es, por ejemplo, de Fuentespalda, la jefa del comedor es venezolana…

-¿Y cuál es el fondo de la novela?

-En ella salen los temas que más me preocupan como por ejemplo la importancia de la mujer en el sostenimiento del medio rural, el sufrimiento de quien ha padecido cáncer de mama, los amores que han quedado como asignaturas pendientes, la importancia de los inmigrantes que vienen al medio rural, que en las ciudades no, pero que en el medio rural son una bendición, etc. Es una novela muy fácil de leer. Me propuse desde el principio que fuera emotiva, divertida, en la que el lector pudiera descubrir algo nuevo. Es una novela que sorprende en algunos momentos, que hace reflexionar, pero en la que me he negado a matar a alguien en la página 25 (risas). 

-¿En qué género la enmarcaría?

-Es difícil de enmarcar, porque hay aventura, hay pasión, hay misterio y hay un poco de todo.

-¿Por qué Alcorisa, Albalate del Arzobispo y Ariño son sus pueblos de amor?

-Nací en Ariño, viví mi juventud e infancia en Albalate del Arzobispo -hasta los 20 años- y luego siempre trabajé y creamos la familia en Alcorisa. En el libro me siento, por encima de todo, preocupado por la situación de mi provincia. Siempre he peleado por eso de que la provincia de Teruel tiene muchas opciones de futuro.

-¿Incluso ahora con la crisis del carbón?

-Este territorio necesita muchas novelas. No sólo realidad, sino también un poco de ficción, para que nos conozcan y quieran venir con nosotros, y muchas veces la literatura y el cine contribuyen a ello. Es una novela espejo y mirada a este territorio.

-¿En qué época está ambientada?

-En el otoño de 2018. De hecho incluso sale la transición energética de la térmica de Andorra y un personaje que es minero. Como pone en la página tres de la novela está inspirada en hechos y personajes reales. Incluso yo puedo ser uno, pero no soy yo, es ficción. Casi todos los personajes principales están inspirados en personas reales. 

-¿Y el Criet?

-Del Criet sale el edificio, que tiene 300 años. Para hablar de él he tenido que hacer un trabajo de documentación enorme, pero he llegado a la conclusión de que fue una casa de aprender y de enseñar, de convivir…

-¿Que le ha aportado escribirla?

-Abrir la luz a la ficción, que es un campo en el que tenía ganas de adentrarme. Me he divertido. He tardado tres años en escribirla. Tuve dificultades al principio y no pude hacerlo hasta que trituré y asesiné al investigador que vive en mí. En ese momento empecé a escribir. Hay una anécdota que me gusta contar, y es aquella en la que, tras irme unos días al Balneario de Ariño, convencido de que allí iba a escribir media novela, resulta que escribí medio folio, porque necesitaba aprender. Me fui con muchísima información.

-¿Cómo ve la provincia?

-Amo tanto a Teruel que me duele. Y en la novela sí que salen en las conversaciones todos esos temas que nos duelen, que nos preocupan, en los que se debería actuar. Salen de una manera sutil y de manera que encajan en la trama.

-¿Le ha costado hablar de ellos sin que se note?

-Más de lo que parece, sobre todo para que no parezca chabacano. Mi novela se lee fácil, hay puntos de humor y hay un personaje para eso que es de Andorra y que es el cachondo del grupo, el que tiene más lenguaje de la zona.

-¿Qué críticas ha recibido?

-La di a leer a ocho personas distintas, y cada una la leyó desde un punto de vista diferente. Como eran amigos míos, creí que no me iban a decir mucho, pero me equivoqué. Eso sí, me comentaron lo que consideraban que no estaba bien y cómo solucionarlo.

-¿Por qué ese título?

-Es el verso suelto de Somos de José Antonio Labordeta, una persona a la que admiro, leo y canto con mi grupo Araboas. Como esos viejos árboles habla de unas personas mayores que vuelven a su infancia. Me centro en los mayores, porque son el punto de interés, porque la novela es un juego de miradas y espejos entre mayores y jóvenes, y por eso los olivos centenarios son duros como el roquedal. 

-¿Y hay un fin solidario?

-Los beneficios se donarán a un programa de Cruz Roja Aragón para la promoción éxito escolar. No es para ayudar a comer y vestir, sino para apoyar a los niños y adolescentes en sus refuerzos educativos, para que se hagan mayores y salgan adelante gracias a la Educación y puedan contribuir al sostenimiento de esta tierra. Ese es el objetivo y la ilusión. Y hemos montado una editorial, llamada Impulsa Editores, que es de mi hermana Lucía, quien tampoco cobra por ello. La novela ya sale a precio de 15 euros y prácticamente 10 van a la donación. Hemos tenido colaboraciones, por ejemplo, la portada la ha hecho Joaquín Macipe, de Alcorisa. Y he de decir que ya vamos por la segunda edición, porque en la primera se editaron 500 libros y los ayuntamientos de Alcorisa, Ariño y Albalate, la Caja Rural de Teruel, el Balneario de Ariño y la Comarca del Bajo Aragón han comprado novelas.