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Los pueblos de Teruel pioneros  en la gestión del patrimonio cultural Los pueblos de Teruel pioneros  en la gestión del patrimonio cultural
Jornada reivindicativa SALVEMOS TERUEL en Miravete de la Sierra en 1977. Procedencia Archivo de Aquilino Ariño

Los pueblos de Teruel pioneros en la gestión del patrimonio cultural

Teruel Científico y Cultural
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Por Sofía Sánchez Giménez

En Teruel podemos sentirnos orgullosos por ser un lugar de experimentación privilegiado en la difusión y preservación del patrimonio cultural. Muy tempranamente, en 1978 se crea el GEMA, Grupo de Estudios de Mas de las Matas, que fue uno de los primeros focos de cultura, empeñados en el rescate patrimonial, en el medio rural aragonés, promovido por una asociación de vecinos y descendientes de la localidad. En 1984 se creó el Museo de Molinos, una de las primeras experiencias en España donde se aplicaron las premisas de la Nueva Museología, hoy Museología Social. Finalmente, en 1993 se crea el Parque Paleontológico de Galve y el Parque Geológico de Aliaga. El primero trataba de interpretar los yacimientos paleontológicos del municipio exponiendo la valiosa colección de José María Herrero, cuando en España todavía no existía ningún parque paleontológico. El segundo fue creado por iniciativa del geólogo de la Universidad de Zaragoza, José Luis Simón Gómez, inspirado en otros parques que conoció en Europa.

Estas son las cuatro patas en las que se fundamenta el GEOPARQUE DEL MAESTRAZGO, que, junto a otros tres: la Reserva Geológica de Haute-Provence en Francia, el Museo de Historia Natural- Bosque Petrificado, en la isla griega de Lesbos y el Geopark Gerolstein/Vulkaneifel en Alemania, formarían la primera Red de Geoparques Europeos que hoy se ha expandido globalmente, avalada por la UNESCO.

Sin embargo, estas iniciativas y muchas otras en la provincia pasan desapercibidas para quienes se dedican al estudio de la museología y la gestión del patrimonio cultural. Proyectos que han emergido a partir del trabajo voluntario, organizado en asociaciones culturales, con las fluctuaciones que les son propias y que han quedado obsoletos o con falta de continuidad, no han escrito su historia y a veces han quedado diluidos en la memoria. Debemos de ser capaces de guardar un buen registro e investigar las iniciativas locales promovidas por las asociaciones, por los vecinos o institucionalizadas, ya que han logrado promover la cultura desde las zonas rurales. Especialmente destaca la tupida red de centros de estudios adscritos al Instituto de Estudios Turolenses, que proporcionan constantemente contenido científico relacionado con el patrimonio cultural de la provincia, publicando en papel y multiplicando su alcance a través de las webs y redes sociales.
 

Inauguración de la Sala de Personajes Ilustres y siglos XVII y XVIII. Museo de Mas de las Matas. 18 de octubre de 2025

Desde lo local estamos investigando y dando a conocer lo que es universal y nos afecta a todos. Por poner algunos ejemplos en la Comarca del Maestrazgo: la custodia gótica con esmaltes de las primeras décadas del siglo XV, en la iglesia parroquial de Tronchón; la variada y valiosa colección de piezas pertenecientes a la Casa Aliaga en La Iglesuela del Cid (cuadros renacentistas, camas barrocas, mieleros y otras piezas cerámicas, piezas arqueológicas, etc…); las escenas talladas en alabastro en el sepulcro gótico del Castellán de Amposta, Gonzalo de Funes, en su iglesia de San Miguel en Cantavieja, construida en 1411; el patrimonio educativo de las antiguas escuelas de Mirambel, La Cuba, Tronchón, La Cañada de Benatanduz, Dos Torres de Mercader, el Barranco de San Juan en Cantavieja, el barrio de la Estrella en Mosqueruela, etc,…son piezas que perfectamente podrían llenar las salas de un museo provincial, pedagógico o nacional. Sin embargo, podemos disfrutarlas en el lugar para el que se fabricaron o donde fueron útiles, sin sacarlas de su contexto, con todas las ventajas que esto tiene para el investigador, para el turista y sobre todo para la población local que vive en un entorno de cultura y arte, del que aprender y sentirse orgulloso.

Como cualquier pieza de museo merecen formar parte de publicaciones, exposiciones, deben ser conservadas. cuando lo requieran, ser objeto de restauración. Es el reto de las instituciones que operan en el territorio, darles el valor que merecen, poner su conocimiento a disposición del público y garantizar su legado a las generaciones futuras. Y para todo esto, se ha de invertir en la gestión del patrimonio cultural de los pueblos en Teruel, pues hemos demostrado durante décadas que podemos ser creativos y efectivos.

Este es el caso del Museo de Mas de las Matas, que continúa activo con una trayectoria de 40 años desde su creación en 1985, reconocido por el Sistema Aragonés de Museos y que expone piezas de arqueología, paleontología, historia y arte contemporánea de la localidad. Además del museo, el GEMA gestiona varios inmuebles y ha llevado a cabo un encomiable trabajo con publicaciones y exposiciones de gran calidad. Para ello, han contado con las administraciones y entes que gestionan lo público, que han contribuido y deben seguir haciéndolo a animar y visibilizar la cultura que generan los pueblos, apoyando las iniciativas de los vecinos y las asociaciones culturales. Hay que mimar los procesos y atender las demandas de la gente en la investigación, exposición y divulgación del patrimonio común.

Un año antes del nacimiento del GEMA, en 1977 en Miravete de la Sierra se celebraba una jornada reivindicativa bajo el lema: “Salvemos Teruel”. Había sido promovida por un grupo de jóvenes de la zona que acababa de crear el Centro de Iniciativas Turísticas Alto Guadalope y que quiso poner el foco en Miravete por ser un lugar de excepcionales posibilidades turísticas, pero donde era muy evidente la falta de servicios y de inversión que afectaba al medio rural aragonés. El evento reunió a los cantautores aragoneses, Labordeta, Joaquín Carbonell, Mariano Abad, … y como culminación al mismo, se firmó un manifiesto que achacaba el problema de la provincia a la emigración, el escaso aprovechamiento de los recursos naturales y la ausencia de control sobre sus recursos financieros y denunciaba la situación extrema de los servicios sociales. Se animaba a luchar contra la concentración de servicios y la fusión de municipios.

Hoy están completamente vigentes las mismas demandas y no se han cumplido las altas expectativas que se generaron respecto a la remontada de nuestros pueblos, es cierto, pero sin todo el esfuerzo que se ha hecho en la provincia de Teruel, durante las casi cinco décadas que han pasado, estaríamos, seguro, mucho peor.

Por eso debemos insistir en lo que aportan las personas que viven en los pequeños municipios y pedanías de Teruel, que los cuidan, se empeñan en que continúen vivos, los quieren y los disfrutan, facilitándoles las herramientas y medios técnicos necesarios para preservar lo que conforma la cultura, el arte, las tradiciones, la historia y la memoria, porque todo eso está en los pueblos.

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