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Una treintena de estudiantes de Bellas Artes expulsan al toro de su espacio de confort Una treintena de estudiantes de Bellas Artes expulsan al toro de su espacio de confort
Algunas de las autoras de las piezas expuestas en ‘Enamorado de la Luna’ durante la inauguración de la muestra de pintura

Una treintena de estudiantes de Bellas Artes expulsan al toro de su espacio de confort

‘Enamorado de la Luna’ es una exposición que invita a romper estereotipos sobre la figura taurina
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El mundo del arte siempre ha sido motor de cambio, de ruptura y de evolución, a veces como reflejo de la sociedad, a veces a contracorriente de esta. Con esta vocación, casi normativa, de revisitar y reinterpretar los lugares conocidos, una treintena de estudiantes de Bellas Artes del campus de Teruel han creado Enamorado de la Luna, una exposición de pintura centrada en un elemento tan tradicional y turolense como el toro.

Carmen Martínez Samper, comisaria de la muestra, explica que “el objetivo es contribuir a romper algunos de los estereotipos que siempre acompañan la figura del toro”.

La colección de pintura puede visitarse hasta el próximo 15 de marzo en el vestíbulo principal del Edificio de Bella Artes en Teruel, al que puede accederse libremente de lunes a viernes entre las 9 y las 20 horas.
 

Torico y más


Entre las piezas no faltan las referencias al toro como nombre propio, al que acompaña casi todas las referencias a Teruel desde el pedestal de la plaza Carlos Castel, aunque incluso en ese caso los estudiantes se han dejado llevar por la imaginación para imaginar otros mundos y otras referencias estéticas para reflejar la conocida estampa.

Pero la muestra va más allá de este icónico referente; no pocos lienzos se inspiran en el mito clásico heredado de la cultura micénica y en otros referentes conceptuales muy diversos. Y en lo formal hay muestras de diferentes técnicas, desde el acrílico al collage, y estilos que abarcan desde el minimalismo al arte urbano más actual.

La exposición Enamorado de la Luna toma su título de la canción El toro y la luna compuesta por Carlos Castellano y grabada por Mikaela en 1964, que popularizaron Manolo Escobar, Lola Flores, Marisol o Los Centellas, entre otros muchos. La propia canción ha mutado tantas veces como ha sido versionada por numerosísimos artistas, manteniendo la esencia última de su mensaje. En palabras de Martínez Samper, “este proyecto invita al espectador” -y de forma previa a los propios autores- a sumergirse en un laberinto de colores y formas que desafían las nociones preconcebidas sobre el toro y su significado. Al igual que Teseo se enfrentó al Minotauro en el laberinto de Creta, esta propuesta artística es un desafío para enfrentarnos a nuestros propios laberintos mentales y a cuestionar las narrativas tradicionales que, en algunas ocasiones, limitan nuestra comprensión del mundo”.
 
Representación del Torico turolense con elementos procedentes de naipes


En la exposición han participado una treintena de estudiantes de la asignatura Color I del grado de Bellas Artes, y de hecho forma parte del contenido de la asignatura que imparte Carmen Martínez Samper. “Les planteé este concepto del toro  precisamente por lo significado y lo preconcebido que es”, explica.

“En clase hicimos un recorrido histórico a través su figura, más allá de la fiesta nacional o del toro que reflejó Goya, desde las cuevas del Navazo de Albarracín hasta la mitología clásica, y de la significación a la que se le ha ligado tradicionalmente, como el valor o la fuerza. Pero el objetivo era ser capaces de darle la vuelta a esos conceptos e intentar romper los estereotipos, obligarnos a abrir el foco y buscar otros caminos”.

 La profesora de Bellas Artes se muestra satisfecha con el resultado de la exposición, muy heterogénea en el fondo y en la forma. Aunque admite que “todavía estamos atados al tópico”. Según la artista y docente, “siguen repitiéndose algunos motivos típicos, en nuestro caso el relacionado con la escultura característica de Teruel, pero no está mal que vinculemos al animal con el monumento buscándole nuevas lecturas”.

¿Diferentes percepciones?


Carmen Martínez Samper no detecta una tendencia acentuada en cuanto a la percepción del animal que puedan tener estudiantes turolenses y otros llegados de fuera, aunque “quizá haya más alumnos de Teruel que se han centrado en el concepto de la fiesta”.
En cualquier caso el valor de las piezas expuestas en Enamorado de la Luna no se circunscribe a lo conceptual, sino también a lo formal y en cómo colores y trazos se combinan dentro de cada pintura para provocar en el espectador determinadas sensaciones y reacciones. También en este sentido hay una enorme diversidad, que va de los rojos-negros más clásicos a una gran diversidad de paletas de colores, algunas de ellas decididamente rompedoras.
 
Dos de las estudiantes de Bellas Artes en el aula de Pintura de Bellas Artes en Teruel


La muestra Enamorado de la Luna se completa con una serie de representaciones silueteadas del Torico, distribuidas por el suelo del vestíbulo, en la que los autores juegan con diferentes combinaciones de colores y texturas, desde combinaciones de colores planos a través de cartulina, hasta la utilización de elementos como naipes de juego, collage o diferentes papeles pintados.


"Hay que atreverse a romper el tópico"


Si en algún lugar se repite periódicamente la manifestación gráfica de un elemento icónico como el toro ese es Teruel, donde, como mínimo, una vez al año el cartel de las Fiestas de la Vaquilla del Ángel exploran ese concepto para sintetizar en una imagen todo lo que ocurre durante las celebraciones.

En opinión de Carmen Martínez Samper, estamos atrapados en una especie de bucle que nos impide escapar de los estereotipos y los topicazos a la hora de representarlo. Si cualquier artista quiere tener alguna oportunidad de ganar el concurso de carteles que se convoca anualmente, no puede evadirse de esos estereotipos relacionados con el toro.

“Sobre todo cuando se acude a un jurado popular” de los que votan sus carteles preferidos -o a sus amigos y familiares preferidos de entre los autores- en internet, afirma Martínez Samper. “Ese tipo de jurado determina muchísimo el tipo de imagen que tiene más opciones de ganar”, explica, creando una especie de círculo vicioso del que no puede escaparse.

“Yo estoy en contra de los jurados populares en este tipo de cuestiones”, asegura. “Nadie confiaría en un jurado popular para conceder un premio de literatura, así que no comprendo como en este campo sí”. Según la docente “un jurado especialista entiende los diferentes lenguajes artísticos que el autor emplea, y va a escapar con más facilidad de premiar lo mismo de siempre, en este caso el toro y la soga”.

Otra cosa es que el público lo aceptara de mejor o peor grado, pero todo tiene que evolucionar. “En Teruel me gustaría ver algún día algún cartel de fiestas más rompedor, como ocurre por ejemplo en Pamplona”, explica Samper. “¿Qué ha ocurrido con el cartel de Semana Santa de Sevilla? Un escándalo, ¿no? Al menos ha tenido publicidad y ha dado que hablar... hay que atreverse a romper, a innovar y a hacer las cosas de otro modo, porque si no estaríamos toda la vida haciendo lo mismo”.