Síguenos
Virginia Esteban: la vida es un musical Virginia Esteban: la vida es un musical
La turolense Virginia Esteban caracterizada en uno de los papeles que ha representado durante más de dos años girando por toda España con el musical ‘El médico’

Virginia Esteban: la vida es un musical

La artista turolense trabaja en su tercera gran producción consecutiva, ‘El fantasma de la ópera’ en el Teatro Albéniz
Aunque ya tenía cierta trayectoria a sus espaldas, Virginia Esteban Burgos saltó a la fama sobre los escenarios turolenses en 2017, con 25 años, gracias a su papel protagonista -junto a su amigo Ricardo Barrull- en la ópera de Los Amantes de Javier Navarrete, compositor turolense con quien ha repetido en otros proyectos.

Afincada en Madrid y entregada en cuerpo y alma al musical, Esteban trabaja actualmente de martes a domingo en el musical El Fantasma de la Ópera  de Let’s Go, una de las grandes empresas del género, que se está representando en el Teatro Albéniz de Madrid, junto a artistas como Jerónimo Rauch, Talía del Val, Silvia Luchetti o Guido Balzaretti, cuatro de las grandes referencias del musical. Y antes de eso giró durante dos años por toda España con El médico, uno de los musicales más premiados de los últimos años, trabajo que tuvo que dejar para ser solista de la adaptación de Carmina Burana que creó La Fura Dels Baus.

La artista turolense se subió por primera vez a un escenario a los diez años como violinista con la Joven Orquesta de Teruel, la actual Orquesta Arcos de Teruel, y dos años después como solista del Coro de Voces Blancas de Teruel. En ese momento ya tenía dentro el veneno de la música, pero el teatro se cruzó en su camino cuando en 2011 interpretó a María Magdalena en el musical Jesucristo Superstar de la compañía turolense Albishara.

Al año siguiente, en un campamento artístico en Málaga, descubrió que la música y el teatro podían fundirse, lo que fue una auténtica revelación. Terminó sus estudios en canto lírico en el que nunca ha dejado de profundizar, pero decidió volcarse en la fusión del canto y la interpretación, en el musical. “Me encanta la opera pero también me gusta la música moderna y el teatro, así que decidí unirlo”. Esteban terminó el Bachillerato en el IES Vega del Turia y marchó a la Escuela Superior de Arte Dramático de Málaga para estudiar el grado en Arte Dramático con especialidad en música. “Para mi familia debió de ser una gran sorpresa porque yo era muy buena estudiante y quizá pensaban que estudiaría otro tipo de carrera, pero me apoyaron completamente”.
 
El arte no es ajeno a la familia de Virginia Esteban, ya que su madre es la grabadora turolense Caterina Burgos. “A veces eso puede jugar en tu contra”, reconoce riendo, “porque sí tus padres saben lo que es dedicarte al arte puede que no quieran animarte a ello”, bromea Virginia. Su padre, Mariano Esteban, fue quien le inculcó la pasión por la música. “Él era un gran guitarrista autodidacta y de él me vino el amor por la música”, explica.

“De hecho yo antes tenía mucho miedo escénico y no me atrevía a presentarme a audiciones. Cuando falleció me prometí aprovechar la vida y quitarme todos los miedos, así que empecé a audicionar, entré en el Coro de RTVE, el Teatro Real, La Fura Dels Baus y todo lo que ha llegado después”.

Nunca se ha arrepentido de emprender el camino artístico, a pesar de que las trabas que impone a veces parecen insuperables. “En Arte Dramático empiezas a aprender antes de las clases”, asegura, “ya que solo para entrar en la carrera en Málaga había 1.000 personas para doce plazas. Eso ya empieza a enseñarte que vas a ir de castin en castin y que van a decirte que no en muchos sitios”.

Depende. Virginia Esteban nunca ha dejado de trabajar y de aprender, y con 30 años recién cumplidos tiene un currículo académico envidiable que incluye Arte Dramático, el título superior de canto y el elemental de violín, sabe tocar guitarra y piano y ha asistido a clases de canto lírico y moderno, de danza y de interpretación, con grandes profesores, habla francés e inglés y tiene nociones de italiano y alemán.

Así que le han dicho que no en algunos sitios, pero le han dicho que sí en un montón. El fantasma de la ópera donde actualmente trabaja como parte del elenco acaba de renovar con el Albéniz de Madrid durante una temporada más, y está preparando gira por España y Latinoamérica-. Y antes de eso concatenó una gira por toda España como parte del elenco del musical El Médico y un papel solista en Carmina Burana de La Fura Dels Baus, un espectáculo tan particular como exigente.

Durante 2022 ha sido cantante solista en La revoltosa (Clásicos de la lírica) y ha formado parte de los coros del Teatro Real e Intermezzo de Tenerife y en dos conciertos de la Orquesta de RTVE. En 2021 fue actriz y cantante protagonista de Tévere, espectáculo creado por el turolense Javier Navarrete, director bajo cuyas órdenes ya estuvo en 2018 durante la ópera Los Amantes; y ha trabajado en La del manojo de Rosas, Grandes Coros de ópera, Codex Memoriae, La corte del Faraón, Katiuska, Mamma Mía, Company, Las horas de Virginia Wolf o Spelling Bee.

Ha formado parte de la Compañía de Teatro Lírico Andaluz entre 2013 y 2016, antes de afincarse en Madrid, de Clásicos de la Lírica y del Coro de RTVE, y ha cantado arias y composiciones de Mahler, Beethoven, Mozart o Bach, entre muchos otros.

En Teruel además de trabajar con Albishara lo ha hecho durante muchos años con ArteSonado. Junto a Ricardo Barrull -otro cantante lírico turolense con quien el arte le ha reunido en numerosas ocasiones- , que había protagonizado también la ópera de Los Amantes de Navarrete, ofreció el concierto en la Catedral de Teruel del 4 de mayo de 2018 en el que sonaron por primera vez los instrumentos creados por Asier de Benito a partir de las pinturas de la techumbre del templo. “Sin embargo el trabajo no me permitió preparar el último concierto que ofreció ArteSonado -la semana pasada durante el I Ciclo de Música y Artes Medievales de Teruel- y la verdad es que siento  mucho no poder estar junto a mis compañeros”, explica la cantante.

Además actúo en el Teatro Marín en las zarzuelas Antología de la Zarzuela y El dúo de la Africana que ofreció con el Coro de Santa Cecilia de Teruel, y recientemente, en 2022, fue solista en un concierto tributo a U2 que tuvo lugar en Teruel. Durante los meses de la pandemia publicó temas propios como Pronto o la divertida Maldito coronavirus a través de su canal de Youtube (Viir Esteban), y actuó en el Teruel Online Fest que reunió a 68 artistas turolenses en las redes sociales durante el confinamiento.

Esteban se considera una “gran afortunada” por dedicarse profesionalmente al canto, y en concreto al género del musical. “Muchos de mis compañeros de RTVE o el Teatro Real se han focalizado en aprender canto lírico, pero yo me decidí por el musical porque me apasiona”, asegura. Y eso que cantar para ese género no solo exige tener una excelente forma física, sino que su técnica te obliga “a desmontar lo que haces cuando cantas ópera” y necesitas saber danza e interpretación. “Eso para tener una buena base, luego tienes que formarte en acrobacias, equilibrio y un montón de cosas más, porque es imposible prever a qué retos te va a enfrentar el musical”. “Cuando estuve en Romeo y Julieta tuve que aprender esgrima, porque literalmente actuaba haciendo esgrima”.

Y en Carmina Burana de La Fura su voz tenía que mantener el purismo de la ópera mientras cantaba colgada del techo en un arnés sujeto por cadenas. “Era tremendo. Una grúa te colocaba sobre el público, todo temblaba y se movía y tú tenías que cantar algunas de las arias más difíciles de tu vida”.

Artista integral


El artista de musical es un gran actor y un excelente cantante, y además tiene que reunir un buen compendio de habilidades extra. “En mi caso tengo claro que todo esto me lo ha dado Teruel”, afirma Virginia Esteban.

“Vivir en Teruel me dio tiempo, me dio la oportunidad de ir al colegio, al conservatorio, a clase de canto, me permitió hacer teatro, tocar el tambor y actuar en las Bodas de Isabel. Yo ahora vivo en Madrid y lo que veo es que nadie puede hacer tantas cosas a la vez, porque necesita una hora y media para ir de la escuela de teatro a la de canto”.
 
Por eso la artista sostiene que “a veces en Teruel se dice que no hay oferta cultural, que no hay nada que hacer ni que ver... y eso es falso. En Teruel se hacen muchas cosas y tenemos lo más importante: tiempo para disfrutarlas”.

Aunque las giras por España o por el extranjero parecen el sueño de cualquiera, no todo el monte es orégano. Con el musical El médico estuvo casi tres años, formando parte del elenco -las actrices y actores que representan varios papeles secundarios en cada obra- y también interpretando al personaje de la madre, que tenía una importante carga emocional por las penurias que atraviesa.
 
Esteban durante un ensayo de ‘Carmina Burana’ de La Fura Dels Baus, donde cantaba un aria suspendida del techo


Durante las giras en las que el montaje abandona Madrid, lo normal es hacer funciones de jueves a lunes en cada ciudad, excepto en plazas importantes como Bilbao, Zaragoza o Valencia donde puede estar un mes o mes y medio. “Durante una gira pierdes la noción de casa, y consideras tú casa la gente con la estás, sea en la ciudad que sea”, cuenta Esteban. “No es fácil evitar caer en la tristeza o el desánimo por no estar con tu gente, aunque en mi caso El médico tenía un  nivel de complejidad tan enorme que pasaba casi todo el tiempo concentrada y preparando cada pase”.

La artista reconoce que ha estado en muchísimas ciudades  que no conocer “porque iba de casa al teatro”. “Una gira por Latinoamérica suena muy emocionante, pero cuando eres más novato te parece divertidísimo y después aprendes a valorar mucho más la estabilidad”.

Ahora mismo la turolense se siente como si le hubiera tocado la lotería. “Tengo un trabajo estable en Madrid con El fantasma de la ópera, sin gira, con una producción grande -este musical es una colaboración de Let’s Go, responsable de algunos de los montajes más exitosos, con Antonio Banderas, que reabrió con Company el Teatro Albéniz en 2022 tras 17 años cerrado- y además con un excepcional ambiente de trabajo”.

De hecho está rechazando proyectos “que hace poco tiempo soñaba con ellos”. Solo tiene como día libre el lunes, y los fines de semana trabaja desde las 13 horas a la 1 de la madrugada. Ha tenido que decir que no a los coros de RTVE o del Teatro Real “porque es imposible compaginarlos”, o a proyectos como Los pilares de la Tierra o El médico, que le pidió que regresara. “La frase tópica de que solo el 10% de la gente que lo intenta consigue dedicarse a esto es cierta”, afirma Esteban. “Yo conozco a cientos de compañeros que no  han dejado de esforzarse ni un solo día y que no lo están consiguiendo, así que el hecho de que yo haya podido estar en tres grandes producciones me parece sencillamente increíble”.

¿Puede llegar a ser aburrido representar la misma obra seis días a la semana durante varios años? Esteban opina que el trabajo sería monotono si uno se dedicara a repetir lo mismo, “pero en tu mano como actor está buscar matices diferentes cada día”. Una de las máximas de un buen actor o cantante es que “aunque tú hayas hecho un papel doscientas veces, somos muy conscientes de que el público que tienes enfrente lo está viendo por primera vez en su vida. Tú sabes cómo acaba la historia y qué va a ocurrir, pero ellos no, y tienen todo el derecho a emocionarse, a sorprenderse y a soñar como si la representación que están viendo fuera la única. Esa es una parte importante, y muy bonita, de nuestro trabajo”.

También hay trucos para pasarlo bien, no se crean.  La artista cuenta que “aunque el público desde fuera no lo puede ver, cada representación está llena de cositas, de bromas entre los actores, de frases a micro cerrado que hace que entre nosotros podamos pasarlo bien durante la obra sin que perdamos la concentración”.

Y a veces la monotonía se rompe sin pretenderlo y pone a prueba la pericia de los actores para que todo parezca que va rodado. “Pasan cosas muy frecuentemente, estamos acostumbrados y si un compañero se equivoca de peluca solemos hacer que no se note y además te alegra el día”.

En El fantasma de la ópera Virginia Esteban tiene una escena en la que sale al anfiteatro por detrás cantando una canción como solista, sorprendiendo al público. Cuando acaba la canción, tiene dos minutos para salir de allí, correr hacia el camerino, coger un disfraz de carnaval, pasar por debajo del foso, cambiarse de traje y prepararse para salir de nuevo con sus compañeros de coreografía. Pues hace apenas una semana se equivocó de traje. “Cogí uno de dama del siglo XVIII, de un ensayo, y tuve que salir de todos modos. Después te ríes mucho, cuando recuerdas a todos mis compañeros iguales y yo vestida de otra cosa”.
 
También recuerda compañeros suyos que han salido a escena con el bigote postizo del revés o colgando, alguna caída producto de la precipitación o escenas que se tienen que ir improvisando. “Lo de el show debe continuar se aplica literalmente todos los días”, afirma la turolense.

En El médico interpretaba a la pareja del protagonista, y en una escena cantaban juntos un tema, tras el cual la chica le pregunta si le ha echado de menos y el chico le responde que claro. “Pues en una ocasión, por el cambio de vestuario, llegué tarde a la salida a escena y él tuvo que cantar solo. Cuando acabó salí para completar la escena, le dije lo de ‘¿Me has echado de menos?’ y él, todavía con cara de susto, me dijo ‘¡No sabes cuánto!’.

Si las cosas marchan bien -y todo hace pensar que El fantasma de la ópera se mantendrá muchas temporadas en cartel-, Virginia Esteban podría tener trabajo durante unos seis años, teniendo en cuenta que la compañía doblará castin para poder representarla en Madrid al mismo tiempo que durante su gira Latinoamericana.

Mientras tanto no dejará de audicionar ni de barajar proyectos que le siguen llegando, en una auténtica carrera de fondo en la que lo importante no es llegar a ningún lado sino todo lo que ocurre mientras tanto.