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Ángel Sánchez Espílez en la sede del Comité Técnico de Árbitros, en Teruel. J.L.R.

Ángel Sánchez Espílez: “No podemos hacerles a los chicos una PCR antes de cada partido”

El representante de los árbitros en la provincia reconoce que muchos padres presionan al colegiado

Ángel Sánchez Espílez es el delegado del Colegio de Árbitros en Teruel y subdelegado de la Federación Aragonesa de Fútbol, y lleva ocupándose del colectivo arbitral desde hace nueve años. En este tiempo ha tenido que afrontar muchos problemas, pero nunca como el que atraviesa ahora el deporte.
-¿Desde cuando es usted árbitro de fútbol?
-Llevo arbitrando desde los doce años y tengo 31. Estuve arbitrando desde los 12 hasta los 22, y después estuve como delegado. Ahora ya no arbitro porque no tenemos la compatibilidad para arbitrar y coordinar. Solo puedo pitar partidos amistosos, benéficos o cosas así.
-¿Cómo está viviendo el colectivo arbitral tras este insólito final de temporada?
-Desde la misma jornada del 13 de marzo dejamos de arbitrar, cuando se declaró el estado de alarma. Y desde entonces no se ha retomado ninguna competición ni de fútbol ni de fútbol base, a nivel no profesional que es lo que más tocamos en la Delegación de Teruel.
-¿Cómo ha encajado el colectivo arbitral el dejar de trabajar todo este tiempo?
-Estuvimos en contacto con todos los árbitros del Comité, tanto a nivel regional como en el de la propia Delegación de Teruel  durante el estado de alarma y el confinamiento. Lo hicimos, sobre todo, mediante vídeo llamadas para ver cómo estaban. Además, se les han ido mandando entrenamientos para los pudiesen realizar en casa y, sobre todo, hemos llevado a cabo una plataforma para que pudieran seguir reciclándose tanto técnicamente mediante vídeos, como en cuanto a los reglamentos y las reglas de juego para que pudieran seguir preparándose para la siguiente campaña, que sería la de la próxima temporada. Para ellos sí que ha supuesto un inconveniente por el tema económico. Muchos de los árbitros son chavales a los que el arbitraje les sirve  para pagarse sus gastos, sobre todo entre los más jóvenes. Y en cuanto a los mayores, que tienen categorías más altas, el parón también ha supuesto un inconveniente porque han sido más de tres meses sin poder realizar su labor arbitral.
-¿Cree que puede terminar pasando factura un periodo tan largo de inactividad, en cuanto a la posible pérdida de la sensibilidad o la rapidez de reflejos que se requieren en el campo?
-Ésta es una situación que no hemos vivido nunca y podría decir si está ese motivo. El parón máximo que tenemos nosotros normalmente es durante el verano, que es apenas un mes y medio porque cuando empieza la pretemporada de los clubes, nosotros también retomamos la actividad con los partidos amistosos. Por eso sí pienso que esa inactividad puede suponer un inconveniente a la hora de retomar la normalidad. Contamos con que sí pueda haber una pretemporada para los clubes, porque para ellos también va a suponer un cambio muy drástico tras un parón repentino. De momento, con los árbitros sí que hemos empezado a hacer preparación física. Nos reunimos dos veces a la semana para hacer entrenamientos físicos. Es un entrenamiento anual que se hace normalmente. Lo que hacemos con esa preparación,  que durante el verano cuesta más al no tener los partidos del fin de semana, es que los chavales no pierdan la rutina y se sigan preparando porque normalmente la primera convocatoria para las pruebas físicas se produce a finales de agosto o principios de septiembre. Este año las pruebas físicas se han pospuesto hasta el 12 de octubre, y para las técnicas no tenemos aún fecha  porque no sabemos la restricciones que podríamos tener en cuanto a instalaciones.
-¿Cuántos árbitros hay colegiados en Teruel?
-Ahora mismo disponemos de 42 árbitros en fútbol y de 21 en fútbol sala.
-¿Esa cantidad de colegiados es suficiente para atender a la cantidad de partidos que se juegan en la provincia cada fin de semana?
-Cuando empecé, éramos 30 árbitros en total, aunque es cierto que también había un número  de partidos de entre cuarenta o cincuenta a la semana. Ahora  estamos en torno a los 120 partidos semanales y por eso se ha incrementado mucho el número de árbitros que tiene actualmente la Delegación. Cuando yo empecé a arbitrar sí que pitábamos cuatro o cinco partidos cada fin de semana. Ahora hacen dos o tres partidos como máximo cada fin de semana.
-¿Hay relevo generacional en el arbitraje?
-Sí, sobre todo en los últimos seis años se ha notado un incremento en el número de árbitros que quieren participar en el curso. Todos los años hemos sacado curso tanto de fútbol como de fútbol sala.  Este año tuvimos 21 cursillistas inscritos, de los que al final salieron siete árbitros.
-¿Cuál es la participación femenina en el arbitraje?
-Cuando yo entré en la Delegación contábamos con tres compañeras, y ahora hay cuatro chicas. De aquellas tres compañeras no queda ninguna y en los últimos seis años hemos tenido a estas cuatro chicas que ahora componen el colectivo femenino dentro de la Delegación. Todo ello sumado al incremento del fútbol femenino, que también vive un auge, y lo hemos notado en las delegaciones.
Las chicas no tienen por qué arbitrar exclusivamente partidos femeninos. No tiene nada que ver. Desde hace dos años, la Primera División femenina la están pitando mujeres pero en el resto de categorías arbitran en la categoría que les corresponde. Ahora tenemos una compañera que está en Primera Regional y le puede tocar cualquier equipo, y son todos masculinos.
Sin embargo, el año pasado, con dos equipos del Atlético Teruel femenino, se procuró que siempre que se pudiese fuesen mujeres las que arbitrasen esos partidos.
-Al margen del sexo del árbitro ¿Ha mejorado el respeto por el árbitro?
-Hemos tenido de todo. En Teruel hay bastante respeto y en estos nueve años no hemos tenido ningún caso grave, salvo una o dos excepciones. El problema suele estar en los padres, que son más hoolinags, más forofos porque ganen sus hijos en detrimento del respeto. Pero aunque los padres intentan meter presión para que gane su hijo, también es verdad que aquí tenemos bastante respeto y no hay ningún problema grave en cuanto a público.
-Los partidos de categorías inferiores ¿son los más problemáticos en este sentido?
-En las categorías entre alevines y cadetes son en las que más padres acompañan a los niños para ver los partidos, mientras que los partidos de juveniles prácticamente solo van los amigos. La presión sí que viene a menudo ejercida por los padres.
-Esos partidos de mayor presión están dirigidos por los árbitros más noveles, con menos experiencia.
-Así es. Los árbitros que acaban el cursillo empiezan con las categorías alevines o preiniciación. Les sirve de aprendizaje  tanto para los niños, para que tomen contacto con el fútbol siete, como para los cursillistas de esa temporada, con niños más pequeños y con menos competitividad. Aunque es cierto que en esos partidos se ejerce algo más de presión por parte de los padres. En los partidos más conflictivos intentamos evitar que sean los árbitros más jóvenes los que los piten para que no reciban esa presión tan fuerte.
-¿Cómo prevé que sea el fútbol cuando regrese la competición?
-Sin ser pesimista, primero hay que ver cómo reacciona la Federación Española de Fútbol en cuanto al fútbol no profesional. Después veremos cómo las autonomías hacen su papel en cuanto al fútbol base. Tenemos que tener en cuenta que en septiembre está vuelta al cole y habrá que ver cómo evoluciona (la enfermedad) en los institutos y en los colegios.  
En cuanto al fútbol, es verdad que en el fútbol base no tenemos medios del fútbol profesional para hacerles a los chicos una prueba de PCR  antes de cada partido. Por eso tenemos que tener más cuidado. Ya veremos si se puede realizar el fútbol o el deporte.
-¿Tendrán los árbitros que seguir y hacer seguir protocolos que no había hasta ahora?
-Desde el Salud como desde las federaciones nos marcarán qué protocolos se tienen que seguir. De momento, a los compañeros que tenemos en la delegación de categorías superiores se les hacía una prueba PCR y si daban negativo sí que podían ir a hacer de cuarto árbitro en esos partidos.