Síguenos

120_-1200x150-remamos-b.gif banner click 120 banner 120

Algunos internos recorren con sus bicis el perímetro del recinto exterior del centro penitenciario de Teruel. C.R.

La cárcel de Teruel tendrá una escuela de ciclismo para reclusos

Se han reunido ocho bicicletas donadas por clubes y particulares para desarrollar la actividad

Es poco probable que de entre los muros del recinto penitenciario de Teruel salga un futuro campeón del mundo de ciclismo, pero algunos de los internos podrán disfrutar a partir del otoño, aunque sea durante apenas unas horas a la semana, de la sensación de libertad que aportan las bicicletas a quien las usa. Desde el Equipo de Tratamiento del centro se ha puesto en marcha un programa por el que algunos de los reclusos podrán participar en esta actividad dentro del recinto de la institución.
Aunque hay otros centros penitenciarios que, como el de Daroca, realizan actividades en bicicleta fuera de los límites de la prisión, la puesta en marcha de una iniciativa como esta escuela de BTT dentro de los muros de la cárcel es algo inédito.
“Hay internos que se han fastidiado las articulaciones de correr en el patio”, explicaba uno de los responsables del Equipo de Tratamiento. Es la misma dolencia que han experimentado muchos españoles después de correr o caminar dentro de casa durante las semanas de confinamiento, “pero es un confinamiento de años”, matiza. Después de correr en la dura superficie del patio de la prisión y de los continuos giros a los que obligan sus reducidas dimensiones, las articulaciones de muchos de los aficionados al atletismo entre la población reclusa han dicho “basta”. De hecho, desde el centro se explica que “hay muchos que ya no pueden ni salir fuera a correr” por la intensidad de las molestias que arrastran en sus piernas.
Ahí es, precisamente, donde aparece la bicicleta. Empleada por los  deportistas en la recuperación de sus lesiones de tobillo o rodilla, ahora se quiere convertir en una herramienta para mantener la disciplina deportiva dentro de los muros  de la cárcel a la vez que puede contribuir en la reeducación de sus usuarios.
Así, el impulsor del proyecto reclamó la colaboración ciudadana a través de la donación de las bicicletas que dormían el sueño de los justos, aparcadas en el trastero desde hacía años. “Como nuestro presupuesto es cero, es donde surgió la idea de la donación”, explica. Con este sistema, la iniciativa ha reunido más de media docena de velocípedos con los que empezar la actividad.
A través de los clubes ciclistas, gracias al llamamiento hecho desde el Ayuntamiento, como  desde donaciones particulares, el centro penitenciario ya cuenta con cinco bicis en “cocheras” y está a la espera de otras, que han de llegar de forma inmediata. “Es un buen número para empezar”, afirma, “porque tampoco podemos tener aquí quince o veinte bicicletas”.
La participación en esta actividad está directamente relacionada con el número de unidades de que se disponga, porque cada una de las bicis estará asignada a un recluso. De esta manera, cada uno de los participantes se responsabilizara de su cuidad y mantenimiento, siendo él quien deberá ocuparse de su correcto ajuste  para su buen funcionamiento. De esta forma, la actividad estaría restringida a ocho interno, aunque no se descarta que en el futuro se pueda incrementar ligeramente esta cifra.
La sensación de libertad que aporta el pedalear sobre una bici ayudará a compensar las muchas jornadas de cuarentena que muchos internos están pasando para cumplir con las cuarentenas por el coronavirus, al tratarse de una población de riesgo.

Un circuito en proyecto
“Ya tenemos las bicicletas. Ahora tenemos que empezar a construir el circuito”, explican desde el centro. El recinto penitenciario turolenses dispone de superficie suficiente para albergar un pequeño circuito en el que los participantes en el programa puedan implementar su destreza al manillar de sus bicicletas entre el recinto exterior y el anillo interior de las instalaciones.
De la misma manera que el grupo que practica atletismo emplea las laderas de este anillo intermedio entre los dos muros para sus entrenamientos, la “idea es construir un circuito con obstáculos, para que no sea solo dar pedales” e incrementar la diversión y la motivación de los participantes.
En este sentido, se está en conversaciones con la Federación Aragonesa de Ciclismo, que brindará “asesoría técnica” para construcción del trazado, explica el presidente de la FAC, Luis Marquina.
Además, ese recorrido lo construirán los propios reclusos reciclando materiales que se generen en la propia prisión. “Lo van a construir los propios internos. Ya tenemos gente voluntaria a la que le ha gustado la idea”, explican desde el departamento.
Incluso, esa formación ciclista se quiere completar con conocimientos de mecánica básica de mantenimiento y ajuste de bicicletas que más adelante puedan servir de puerta al mercado laboral.

Equipo escogido
No todos los internos tendrán acceso de forma inmediata a este programa que se desarrolla en la zona exterior del recinto y de la misma manera que no todos pueden participar en las salida a correr, con las bicicletas también se escogerá con sumo cuidado a los integrantes de este grupo. “Son gente que da garantías de que nova a hacer ninguna tontería”, explican en el centro, para añadir que “así y todo, tienen que estar acompañados de un funcionario”.
Todavía no se ha seleccionado al grupo de internos que participará en la actividad.
En un principio se ha planificado una única sesión semanal de en torno a dos hora de duración, aunque se deja abierta la puerta a revisar esos horarios.