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Lucecitas: la clave es siempre saber vender

Francisco Herrero

Lunes, 3 de mayo. La casa de Hacendado
No te imaginas la ansiedad que provocan las expectativas generadas. El quincenal catalán Directa ha avanzado esta mañana la portada de su próxima edición. El titular, traducido, “La apuesta social de Mercadona” ha levantado ampollas entre el público lector del medio, que ha exigido explicaciones porque una publicación que se define como transformadora no puede loar a la casa de Hacendado. La máxima amenaza que he leído ha sido el anuncio a los cuatro vientos de dejar de pagar la suscripción para dejar morir por inanición a la editora, algo difícil pues ahora, al menos, la plantilla tendrá a tutiplén productos de la marca blanca por excelencia.
Las aguas han vuelto a su cauce por la tarde. La portada real, traducida, dice: “Un Mercadona más, diez tiendas menos”. La avalancha de cancelaciones se ha frenado. Y digo yo, ¿no será igual de parcial Directa que la prensa que compra sin peros los comunicados oficiales del supermercado? Que un medio sea lo que desea su audiencia no deja de ser igual de contraproducente que la venta de noticias revestidas de periodismo independiente. En cuanto al título real, solo puedo decir que la instalación de un Mercadona a escasos metros de la paradeta de mis padres en los ochenta no tuvo gran impacto. La clave era entonces saber vender mejor que el súper. Ahora, también.

Martes, 4 de mayo. El hombrecico
Unos franceses aficionados a la historia y a las salidas al campo acaban de destapar un conflicto fronterizo entre su país y Bélgica. El tratado de Courtrai, en 1820, estableció las hitas entre los dos estados y estos metomentodo contemporáneos se dedican a buscarlas. El caso es que han descubierto que un agricultor de Erquelinnes ha movido la piedra un poco más de dos metros hacia Francia, bien por agrandar su parcela, bien por maniobrar mejor con la maquinaria, y ha creado un aprieto diplomático.
Desconozco las luces del hombrecico, pero supongo que estará cagado. Se ha publicado que las autoridades van a solicitarle devolver el bolo a su posición original y, si se niega, tendrá que responder ante un tribunal penal. Y es que el ser humano siempre es preso de sus actos.

Miércoles, 5 de mayo. El cordón
Pues ya ha acabado lo de Madrid. El Partido Popular solo necesitará la abstención de Vox para seguir presidiendo la comunidad. Que yo sepa, no se plantea alcanzar algún acuerdo con las otras formaciones de la Asamblea para que el sacrificio ignominioso venga de otro lado. La libertad a la madrileña no contempla cordones sanitarios.
Pero, vamos, que lo del Partido Popular es tendencia. Suecia era, hasta hoy, uno de esos adalides del arrinconamiento de la ultraderecha. Era. El gobierno liderado por la socialdemocracia  quiere aprobar una nueva ley sobre la inmigración. Los partidos conservador, democristiano y liberal han acordado con la ultraderecha votar en contra. El bloque sueco de la derecha se recompone y teje alianzas con el extremismo como única manera de alcanzar el poder tras las futuras elecciones. Me suena tanto este argumento…

Jueves, 6 de mayo. Camaradas
¿Merece el perdón conyugal irse a una casa de lucecitas para pasar el rato y, sobre todo, para lo que surja? ¿Merece el perdón una traición a la amistad aludiendo razones peregrinas? El Partido Socialista acaba de informar que ha abierto un expediente disciplinario a los históricos Joaquín Leguina y Nicolás Redondo Terreros por haber apoyado la candidatura de Isabel Díaz Ayuso de forma pública y expresa en las pasadas elecciones madrileñas.
Y digo yo. Si estás a disgusto en casa o te rebelas por las ideas de tus camaradas, ¿por qué no rompes y ya? Lo que Joaquín y Nicolás tenían que haber hecho hace tiempo es lanzar el carné por el retrete y vivir la vida a su manera. Y si fueran elegantes, habrían hecho mutis por el foro sin alharacas. Sin embargo, prefieren seguir estando en la pomada y sacando a relucir el mérito de las esencias pasadas para hacer el máximo daño posible a quienes en teoría aman. Esa actitud tiene nombre y no es precisamente bonito.

Viernes, 7 de mayo. Cenizo
Veo en el regional de Televisión Española que Aragón y Cataluña se han reunido hoy para hablar de la posible vacunación del personal temporero de la fruta. Por fin vemos la luz. La vacuna sirve tanto para acabar con una pandemia cuanto para liquidar la precariedad de una mano de obra barata que malvive hacinada en condiciones lamentables. Es el ungüento blanco, que para todo sirve y para nada aprovecha.
Puedes llamarme cenizo. Llevo pensando desde hace unas semanas que todo conduce a repetir los mismos errores de hace un año. Los problemas de índole social que trae aparejada la temporada de recogida se conocían desde hace demasiado, pero hizo falta un coronavirus para que quedaran patentes muchas de las pegas. Este año ha sido una oportunidad para modificar el rumbo y, en apariencia, poco ha cambiado. ¡Qué lejos queda aquello de “saldremos mejores”!
 
Sábado, 8 de mayo. Lucecitas
La constelación de satélites Starlink ha pasado por nuestros cielos en las dos últimas noches y, de repente, las ciudades han prestado un poco de atención a lo que pasa por encima de la cabeza. La afición por la astronomía ha crecido de forma inusitada, pues internet se ha llenado de fotografías borrosas tratando de inmortalizar una curiosa fila de lucecitas en movimiento fugaz.
Las únicas luces del cielo en muchas grandes urbes son el sol y la luna. Quizás, a partir de ahora, haya batidas para cazar la presencia de lucecitas, que seguro que cada vez serán más frecuentes. Sé de buena tinta que hay quien se dedica a controlar la órbita de la Estación Espacial Internacional para captar las emisiones de radio que emite. Mientras tanto, la verdadera afición por el firmamento se echa las manos a la cabeza porque aparecen esas lucecitas inesperadas mientras se dedica a observar en cualquier lugar alejado y sin contaminación lumínica, como la provincia de Teruel, las nebulosas y las galaxias lejanas.
 
Domingo, 9 de mayo. El conticinio
Al llegar el conticinio, palabra que aprendí hará diez días, hemos alcanzado la emancipación por el decaimiento del estado de alarma. Y doy gracias a Dios por no vivir en Singapur. La periodista Kirsten Han contaba la semana pasada que el gran hermano ha llegado a la antigua colonia británica para quedarse. Tras lanzar TraceTogether, el Radar Covid de allá, el gobierno ha implementado la aplicación SafeEntry, de uso obligatorio para acceder a múltiples lugares. Para entrar a una tienda o una oficina, hay que mostrar un código QR que proporciona el artilugio y, claro, así las autoridades saben dónde estás a todas horas. Para rematar, TraceTogether se ha fusionado con SafeEntry, por lo que ahora también se pueden vigilar los contactos interpersonales.
Al parecer, el Estado ya está usando los datos de SafeEntry para investigaciones policiales. Y existen dudas sobre si, al mismo tiempo que te toman la temperatura en esos pórticos para SafeEntry, existe algún sistema de reconocimiento facial. Por cierto, Mercadona quiere implantar ese reconocimiento de caras en sus locales. La próxima vez que me vendas la moto de la utilidad de Radar Covid, y ahora el futuro Pasaporte Covid, piensa antes que estás abriendo la primera puerta al control desenfrenado más allá de la pandemia.

La imagen de la semana / Alquézar

A dos luces, todos los pueblos son bonitos. Alquézar, que de día ya es bien bonito, todavía más. Nos atraen los focos, las lentejuelas. Somos como picarazas, siempre a la búsqueda de objetos brillantes. Es nuestra debilidad. Sin embargo, sin darnos cuenta, nos convertimos en raterillos de tres al cuarto que en vez de apreciar las buenas joyas, solo vemos el provecho que les vamos a sacar.