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Alberto Martínez, escritor: “Como lector me formé con la novela, pero el relato te permite no dejar de escribir” Alberto Martínez, escritor: “Como lector me formé con la novela, pero el relato te permite no dejar de escribir”
Alberto Martínez, en su casa de Tudela

Alberto Martínez, escritor: “Como lector me formé con la novela, pero el relato te permite no dejar de escribir”

Ha publicado el libro ‘Un ciervo en la carretera’ y prepara otro sobre la batalla de Cutanda
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Alberto Martínez nació en Zaragoza en 1977 y actualmente está afincado en Tudela, pero Cutanda es uno de sus pequeños universos locales, no solo  porque pasa con su familia veranos y fines de semana, sino porque es uno de los lugares donde encuentra la paz necesaria para escribir y donde estará ambientada una futura novela histórica sobre la batalla de Cutanda. Mientras tanto acaba de publicar Un ciervo en la carretera, una recopilación de relatos que fue finalista al Premio Setenil al mejor libro de relatos publicado en España.

-¿Qué ofrece ‘Un ciervo en la carretera’?

-Son veinte relatos de diferente extensión, algunos más largos que otros, que recogen de algún  modo lo que he ido escribiendo a lo largo de los dos o tres años, algunos de ellos durante los veranos que paso en Cutanda.

-¿Tienen algún tipo de unidad cronológica o temática?

-En realidad no, ya que son relatos variados y que funcionan por sí solos. Hace años vivíamos en Zaragoza, traspasamos la librería que teníamos y nos fuimos a Tudela, de donde es mi mujer. Allí comencé a escribir relatos ambientados sobre todo en la conquista y la colonización de Hispanoamérica. Yo estudié Filología  Hispánica y siempre ha sido un tema que me atrae mucho. Pero cuando ya tenía bastantes cosas escritas descubrí que todo iba por ahí, por ese tema, y que eso me estaba limitando bastante. Así de que desde entonces comencé a ambientar los relatos en otros periodos y temáticas, desde una partida de ajedrez de Isabel la Católica hasta los momentos posteriores a la muerte de Carrero Blanco, y de ese tipo de relatos se nutre el libro.

-¿Pero necesariamente busca siempre una ambientación histórica?

-No, no siempre. Aunque admito que me gusta muchísimo la historia y el arte... siempre digo que yo soy un pintor frustrado y que escribo porque no pude pintar. Para mi escribir sobre la historia es algo natural, no me cuesta en absoluto y me apasiona el proceso. Es verdad que hay novelistas históricos que se documentan durante meses para abordar algún periodo de la historia en concreto, pero para mi la historia no es más que un telón de fondo para una ficción, así que no me lleva tanto tiempo. Simplemente me gusta y hay historias que te piden  una ambientación histórica para que funcionen, mientras que otras no.

-¿A qué viene el título del libro? ¿’Un ciervo en la carretera’?

-Lo cierto es que el libro es de lo más variado y heterodoxo, con historias inspirados en la historia o en la actualidad, con relatos de 30 páginas y microrrelatos de un sólo párrafo... Así que no era fácil buscarle un título, porque no me gustaba la idea de elegir el título de uno de los relatos, prefería buscar algo que de algún modo fuera descriptivo del conjunto.  Y se me ocurrió esa imagen tan sugerente de un ciervo adulto en medio de la carretera, un animal bonito, bien ornado. Es una imagen que hemos visto en el cine y en la literatura, que nos sugiere calma y tranquilidad, y al mismo tiempo misterio, con un toque poético. No sabemos si alguien va a cazarlo, o va a ser atropellado, o seguirá caminando tranquila y elegantemente. Transmite poesía e incertidumbre, que de forma metafórica creo que describe bien lo que quiero lograr con los relatos. Así que decidí que eres fuera el título, y el historietista Agustín Ferrer tomó esa idea y creó una espléndida portada.

-¿Escribe habitualmente relato breve? Por que el resto de sus trabajos son novelas...

-Efectivamente, siempre digo que soy novelista de formación. Un escritor primero debe ser lector, y yo me formé con la gran novela del siglo XIX, la novela rusa, la francesa... Y efectivamente mis primeros trabajos editados, Las ruinas blancas y Trovas de Fierro son novelas. Pero luego tienes hijos, responsabilidades, menos tiempo, y encuentras que el relato es perfecto para seguir dando salida a tu pasión por escribir. Y también estoy escribiendo microrrelato, un tema que está muy de moda ahora y que me atrae mucho porque es un mestizo entre la prosa y la poesía. Y yo con la poesía nunca me he atrevido, respeto mucho a los poetas.

-Y entre sus próximos proyectos, figura una novela ambientada en la Cutanda donde pasa los veranos y muchos fines de semana...

-Así es. Se titulará Rey de un desierto y habla sobre la batalla de Cutanda. La he comenzado pero está en periodo de estudio, porque es una novela histórica sobre el siglo XI y es muy compleja, con la conquista de Zaragoza y la propia batalla posterior de Cutanda. Además se ha cruzado otro proyecto que viene de antiguo.

-¿Cuál?

-Me segunda novela, Trovas de fierro sobre una prisión norteamericana, ganó el Premio de Novela Ayuntamiento de Jaen aunque no ha sido publicada. Supe que un escritor de San Sebastián al que conocí en ese concurso porque fue finalista, Fulgen Valares, había muerto, y me impresionó bastante. Así que decidí coger esa novela que ganó el premio, corregirla y editarla en su memoria. Y pensé que no me iba a llevar demasiado tiempo, pero el original lo escribí hace 20 años y en dos décadas cambias mucho tu forma de escribir.

-¿Esa será su próxima publicación?

-Creo que sí, pero también estoy trabajando una serie de relatos, algunos de ellos muy antiguos, que hablan sobre la temática rural, muchos de ellos ambientados en pueblos de Teruel, como Ojos Negros y la propia Cutanda. Creo que el orden que trataré de seguir será la reedición de Trova de Fierro, el libro de relatos rurales y finalmente Rey de un desierto.