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Beatriz Izquierdo, especialista en Criminología y autora del libro 'De los Reyes Magos al porno': Beatriz Izquierdo, especialista en Criminología y autora del libro 'De los Reyes Magos al porno':
Beatriz Izquierdo

Beatriz Izquierdo, especialista en Criminología y autora del libro 'De los Reyes Magos al porno': "Hay un tipo de pornografía que refleja conductas delictivas tipificadas en el Código Penal"

"Los padres dan por supuesto que sus hijos acceden al porno pero no saben la violencia de estos contenidos"
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Beatriz Izquierdo, con vínculos familiares en Teruel, es licenciada en Derecho y especialista en Criminología y ha publicado el libro De los Reyes Magos al porno. O como un niño puede pasar de la más inocente a la más perversa de las fantasías. Es el resultado de tres años de investigación y da a conocer los riesgos de la pornografía muy violenta a la que tienen acceso los menores.

-¿Los niños acceden cada vez antes a la pornografía?
-Save the Children, en 2010, ya alertaba sobre un acceso a la pornografía a una edad media de 12 años en los niños y 12 y medio para las niñas, pero que existía un acceso puntual en menores que tan solo tenían 8 años, frágiles aún por formar y hay que proteger la identidad sexual, el derecho a, posteriormente, desarrollarse libremente sexualmente.

-Su libro advierte del porno al que acceden los menores.
-El libro no busca satanizar el porno en general sino que habla de un tipo de porno muy violento que cosifica a la mujer, que erotiza la violencia y que nuestros niños en ningún caso pueden considerar que eso sea educación sexual porque no es una relación sana. El problema es que cuando acceden a este material no pueden discernir lo que es una relación sana si nadie ha hablado con ellos de su educación sexual.

-¿Son conscientes los padres de la pornografía que ven sus hijos?
-El problema que me encontré cuando empecé a hablar con padres de adolescentes es que habían dado por supuesto que sus hijos, en el despertar sexual de la preadolescencia y la adolescencia, accedían a material pornográfico. Lo que no sabían es que el porno violento estaba ahí, era de fácil acceso y gratuito. Mi libro no busca decirte cómo educar a tu hijo, no se me ocurriría jamás no soy ni pedagoga, ni educadora, soy licenciada en Derecho con especialidad en Criminología y lo que alerto es sobre un problema real que hay ahí fuera. Estoy convencida de que los padres en el momento que tengan contacto con esta realidad sabrán cómo gestionarlo en sus hogares y como mantener esas conversaciones con sus hijos. No podemos hablar con ellos del tema si desconocemos lo que han podido llegar a ver.

Confianza

-¿Es importante hablar más en casa para que tengan confianza cuando llega un contenido inadecuado?
-Por su puesto, porque pueden estar asustados, intrigados, pueden pensar que han hecho algo mal. La clave es la confianza y la pérdida de pudor por parte de los padres, educadores, abuelos, familias y medios de comunicación. Hay que hablar de esto. No podemos estar yendo en España hacia una sociedad avanzada y estar permitiendo un tipo de pornografía al que pueden tener acceso nuestros menores que refleja conductas delictivas tipificadas con penas importantísimas en nuestro Código Penal. Estamos hablando de agresiones, vejaciones, simulaciones de violaciones... Ese contenido no debería siquiera existir porque eso no puede alentar las fantasías de nadie y muchísimo menos a nuestros menores. ¿Podemos luchar contra ese gigante que es la pornografía y que factura miles de millones? Seguramente no, pero podemos intentar explicarle a nuestros hijos que eso no debería ser una relación sana y consentida y eso sí depende de nosotros.

-¿Este consumo puede estar detrás del incremento de las violaciones en grupo?
-La criminología es una ciencia multidisciplinar. Un depredador sexual o un asesino en serie no sale a la calle movido por un único determinante sino que hay una pluralidad de factores. Lo que está claro es que cuando el FBI, ya en los años 70, estudiaba a depredadores sexuales muchos hablaban de que habían consumido un tipo de pornografía muy violenta que había alimentado sus fantasías. Las manadas son un fenómeno que no es reciente pero las estadísticas demuestran que se están disparando. El problema es que los jóvenes ven eso como una experiencia que no se quieren perder. Perciben de una manera errónea que esas conductas no están sancionadas. Culpan en muchos casos a la víctima porque consideran que está metida en el ajo que era parte de la diversión. Sabemos que estos agresores son más jóvenes que los violadores que tradicionalmente han actuado a título individual. El problema es que se da en ambientes lúdicos donde la droga y el alcohol hacen también su papel y donde el consentimiento y el autocontrol se difumina. Todos esos factores están influyendo y, por supuesto, se alimentan las fantasías con una pornografía muy violenta y eso es innegable.

-Algunas escenas representan delitos tipificados. ¿Se podría actuar de alguna forma?
-Es un debate que dentro de poco nos va a estallar y se va tener que abrir este melón. Habría que empezar a pensar si simular conductas violentas en la pornografía debería estar o no al alcance de cualquiera. Lo que se está produciendo con la erotización de la violencia es que da una imagen de que esas mujeres están disfrutando y el espectador se está excitando sexualmente. Si es un adolescente piensa que a las mujeres les va a gustar que realicen esas prácticas y lo que es peor, cuando las niñas consumen ese tipo de pornografía llegan a pensar que eso es lo que se espera que den en las relaciones sexuales.

-¿Había que intentar regular esto?
-Se están dando pasos. Ha llegado el momento de intentar atajar todo esto. Eso está ahí no vamos a poder evitar que lo vean. Hay que educarles y darles pensamiento crítico.