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Bernard Defaut, naturalista francés que descubrió restos de dinosaurio en Ejulve en 1967: “Vi que dos vértebras de dinosaurio me esperaban desde hace millones de años” Bernard Defaut, naturalista francés que descubrió restos de dinosaurio en Ejulve en 1967: “Vi que dos vértebras de dinosaurio me esperaban desde hace millones de años”
Bernard Defaut en un paraje de Ejulve cercano de donde encontró los huesos e dinosaurio en 1967. Sara Giner

Bernard Defaut, naturalista francés que descubrió restos de dinosaurio en Ejulve en 1967: “Vi que dos vértebras de dinosaurio me esperaban desde hace millones de años”

Este enamorado del Maestrazgo fue homenajeado en las III Jornadas de divulgación del patrimonio geológico

Bernard Defaut es un naturalista e investigador francés licenciado en Geología y doctorado en Ecología. En la década de 1960 realizó un trabajo de geología en el Maestrazgo turolense mediante el que debía diseñar un mapa. Gracias a sus inspecciones en el terreno y alrededores, encontró un yacimiento en Ejulve del que extrajo huesos de dinosaurios del periodo Cretácico. Desde entonces, es un enamorado del Maestrazgo turolense y lo visita con asiduidad en compañía de su familia. Este año fue homenajeado en las III Jornadas de divulgación y defensa del patrimonio geológico turolense que se celebraron en Alcorisa, Ejulve, Alcañiz, Calanda y Ariño entre julio y agosto. 

-¿Cómo llega un geólogo francés hasta tierras turolenses? 

-Vine porque el director del Instituto de Geología en el que me formé había decidido estudiar con sus alumnos la geología del Maestrazgo. Empezó a enviar alumnos en el año 1954 y yo trabajé en el Maestrazgo hasta el año 70, pero fui de las últimas promociones que enviaron. Normalmente uno de nosotros debía hacer una tesis de todos los trabajos, pero en nuestro caso no llegó a realizarse.

-¿Qué tiene de especial esta tierra para que vengan a estudiarla?

-Varios motivos, como que está cerca de Francia y que no era conocida en la época. Entonces en Francia se había estudiado más sobre la geología nacional, pero en España había mucho que hacer. Aunque bueno, ahora todavía hay mucho que hacer también en ambos países.

-¿Cómo llegó a investigar la zona en la que se encontró con los huesos?

-Hice un mapa geológico y tenía que pasar por todos los sitios. Cuando llegué a un lugar especial, vi que dos vértebras de dinosaurio me esperaban desde hace muchos millones de años. ¡Y yo estaba encantado de encontrarlas, claro! (ríe)

-¿Qué huesos encontró exactamente?

-Dos vértebras cervicales y un isquion de la cadera.

-¿En qué zona de Ejulve estaban situados? 

-Cerca de la carretera que une Ejulve con Villarluengo, en el kilómetro 20 aproximadamente.

-¿Cuál fue su reacción cuando los encontró? 

-Pensé que no era posible que eso hubiese llegado a mí, no me lo podía creer (ríe).

-¿Cree que puede haber más en la misma zona?

-Claro que sí. Fui con mis hijos doce años más tarde, porque volvíamos aquí casi cada año. Ellos me preguntaron dónde estaba; yo los llevé y uno me enseñó una piedra para preguntarme si el color del hueso era como ese. Yo le respondí que no e hizo lo mismo con otra piedra. Entonces vi algo que me llamó la atención y le dije “¡como este!” Y saqué otra vértebra. No era el mismo sitio exactamente en el que había encontrado los huesos la vez anterior pero estaba cerca, en una ladera destruida. Así que eso quiere decir que todas las vértebras del animal están por ahí. 

-Si usted sabe todos estos datos, ¿por qué no se ha investigado más?

-No lo sé. Hay muchas cuestiones de este estilo que me planteo. ¿Por qué los gobiernos no se interesan en ello? No lo sé.

-¿Dónde se encuentran actualmente los restos que encontró?

-En mi casa. Tras una publicación del director del estudio, me los dejaron y los tengo yo. Aunque tengo la intención de donarlos antes de morir a un lugar en el que se desarrollen investigaciones, pero aún no lo tengo decidido.

-¿Cómo fue su experiencia en este territorio?

-Mi relación con Ejulve fue muy buena desde el primer momento. Recuerdo que hacía mucho calor. Me llamaba la atención la simplicidad de las relaciones humanas… Es muy distinto de Francia, es mucho mejor aquí. Yo podría vivir aquí tranquilamente.

-Además también trabajó en otras zonas del Maestrazgo turolense…

-Si, pero allí no trabajé sobre geología, sino sobre los insectos y las relaciones entre clima y vegetación. Averigüé que en esa zona hay dos especies de saltamontes que exigen un clima eurosiberiano y que habitan en muy pocos lugares en España porque no hay este clima. Solamente se da en sitios húmedos y altos.

-El mundo de la investigación es complicado. ¿Qué consejo les daría a los jóvenes para que sigan ese camino?

-Opino que la gente joven tendría que tener una educación de filosofía desde los tres años para interesarse más fácilmente por las cosas que merecen la pena.