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Chencho Muñoz,  responsable de la Confitería Muñoz de Teruel: “Elaborar chocolate con aroma de lavanda ha sido un desafío muy importante” Chencho Muñoz,  responsable de la Confitería Muñoz de Teruel: “Elaborar chocolate con aroma de lavanda ha sido un desafío muy importante”
Chencho Muñoz en la Confitería Muñoz con su chocolate de lavanda. Paula Aznar

Chencho Muñoz, responsable de la Confitería Muñoz de Teruel: “Elaborar chocolate con aroma de lavanda ha sido un desafío muy importante”

Destaca que colaborar con la Fundación Térvalis es una forma de “apoyar a la economía circular de Teruel”

Chencho Muñoz pertenece a la cuarta generación de pasteleros de Confitería Muñoz  y dirige tanto este establecimiento como la marca de chocolates Muñoz de Teruel. Ahora, esta confitería, la más antigüa de la ciudad, se fusiona junto a las personas en riesgo de exclusión que desarrollan su trabajo en la Fundación Térvalis, dando lugar a una idea gestada hace dos años y que permite ofrecer al mercado turolense y a los turistas que visitan sus establecimientos un dulce incomparable:  tabletas de 100 gramos de chocolate negro y chocolate con leche con un aroma a lavanda.

Se trata de un proyecto innovador, como otros que ha desarrollado este establecimiento a lo largo de su historia y que, de nuevo, conlleva además la colaboración con otras entidades de la capital turolense

-¿Cómo surgió la idea de crear este chocolate?

-Nosotros siempre que hemos trabajado con chocolate intentamos cooperar con todos los estamentos de la ciudad. En este caso tomamos camino con la Fundación Tervalís.

Nos dijeron que ellos tenían la lavanda y que sería un proyecto muy interesante, ya que normalmente la lavanda no la asociamos con el mundo dulce como otros componentes como puede ser el azafrán, pero cuando empezamos a hacer pruebas nos dimos cuenta de que el sabor quedaba muy bien y que era algo con muchas posibilidades.

La idea surgió hace dos años, pero el año pasado, debido a la  paralización que provocó la pandemia y al tener más tiempo libre, hicimos pruebas más específicas para dar con la forma correcta de realizar el chocolate, tanto relacionadas con la proporción de la lavanda que debíamos emplear, como con el momento en que había que añadir el chocolate y qué tipo de chocolate era el que mejor combinaba con esta excepcional esencia de lavanda fabricada por la Fundación Térvalis.

-¿Qué supuso para usted degustar por primera vez el sabor de este dulce tan peculiar?

-Al principio es un sabor que impacta, ya que como he dicho antes, la lavanda no se asocia con el sabor dulce, pero después sorprende y es agradable porque es muy aromático, muy fresco y enseguida envuelve  la boca pero  sin llegar a saturar o empalagar.

Lo describiría como un sabor que te deja ganas de más, que cuando teminas de comer siempre quieres más. Además cuando lo pruebas, te recuerda al trasfondo que tiene: todo lo que hace la Fundación Térvalis, los chicos en los campos de lavanda que hacen que veas diferente la manera de degustar este chocolate.

Cuando vi estos campos y a la gente trabajando, además del cariño que le ponen, el esfuerzo que hacen y toda la inversión que han realizado, todo te reconforta más y es lo que me pasó a mí personalmente.

-¿Cree que el chocolate de lavanza ha tenido una buena acogida entre sus clientes, tanto turolenses como de fuera?

-Definitivamente sí. La verdad es que ha tenido un auge excepcional por la gente de Teruel y ahora que volvemos a tener turismo, este auge aún se intensifica más. Al principio al turista le choca mucho este producto, pero siempre tienen ganas de probarlo y por eso podría decir que ha tenido una buena acogida.

-¿Por qué es tan importante el aceite de lavanda con el que se realiza?

-Principalmente es por la gente que lo realiza, cómo lo realizan, el cariño con el que lo realizan y lo excepcional que es. Nosotros en la Confitería Muñoz nunca hemos trabajado con esencias, pero justamente esta esencia es  brutal. Tiene un aroma y un sabor muy característico y llamativo, hasta tal punto que tuvimos que disminuir las cantidades mínimas de la fuerza que tiene dentro del chocolate.

Desde mi punto de vista, creo que en el mercado no hay otra esencia como la lavanda. Además, con esto lo que queremos conseguir es apoyar a la economía circular de Teruel, ya que se fabrica y se elabora en Teruel, además de que también se queda aquí.

-¿Qué significado ha tenido para usted este proyecto tan novedoso?

-Son proyectos que siempre te llenan. El hecho de poder colaborar con instituciones de Teruel, en este caso con la Fundación Térvalis, me saca de la rutina. Siempre es un desafío muy importante a modo degustativo, técnico y de logística. Además, siempre te hace aprender mucho y poder profundizar en los conocimientos que necesitas sobre el chocolate. Creo que es algo que nos enriquece a todos como personas.

A mí me ha enriquecido mucho personalmente, técnicamente también y en la empresa estamos todos totalmente encantados, ya que además hemos podido conocer a la Fundación Térvalis, que nos ha abierto un campo que desconocíamos totalmente y hemos trabajado con más empresas de aquí  de Teruel. Ha sido todo un proceso muy completo.