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La psicóloga Cristina Escrig, en la Diputación de Teruel

Cristina Escrig, psicóloga especializada en salud mental: “La covid ha provocado un aumento de los trastornos de ansiedad en las mujeres”

La dificultad para compaginar la vida laboral, personal y los cuidados provoca una sobrecarga emocional

La psicóloga turolense especializada en salud mental Cristina Escrig impartió la ponencia titulada Cuidarnos en tiempos de pandemia, una actividad organizada por el área de Igualdad de la Diputación de Teruel con motivo de la celebración este lunes del Día Internacional de la Mujer, en la que ofreció claves para sentirse mejor y recursos donde acudir en caso de necesitar ayuda.

Escrig, que trabaja en la Asociación de Salud Mental Asapme Bajo Aragón y que cuenta con una consulta privada, aseguró que la situación sanitaria ha provocado un aumento de los trastornos de ansiedad, fruto en muchas ocasiones de las dificultades para compaginar la vida personal con los cuidados y el trabajo.

-¿Qué consecuencias ha tenido la situación generada por la covid-19 en la salud mental de las mujeres?

-En este tiempo de pandemia, lo que más he observado ha sido una sobrecarga emocional y estresante por el nivel de exigencia que han tenido y patologías relacionadas con la ansiedad y el estado de ánimo. Era una situación que no se preveía y que no estábamos preparados para afrontar. Las mujeres, a día de hoy, continúan siendo las principales cuidadoras como responsables de las tareas domésticas y del cuidado de niños y mayores. Se han tenido que buscar la manera de compaginar su vida personal como madres y cuidadoras y en muchos casos también trabajadoras. Esto ha provocado trastornos en el estado de animo y ansiosos bastante considerables.

-¿Esto ha ocurrido en todo tipo de mujeres?

-Partimos de personas sin patologías previas diagnosticadas, con un inicio de esta sintomatología por la precipitación de síntomas estresantes que pueden derivar en dos grandes enfermedades, como la ansiedad y el estrés. Y a quienes ya tenían rasgos o enfermedad mental previa, hemos observado un agravamiento de la sintomatología ansiosa. También hemos observado hipocondria y trastornos obsesivos. El miedo ante un riesgo invisible como es el virus ha potenciando todas estas vulnerabilidades. 

-¿Y se ha dado más en las mujeres que en los hombres?

-Los trastornos ansiosos y depresivos son más prevalentes en mujeres que en hombres. Son patologías que están a la orden del día por el ritmo de vida. Y esa predisposición de la mujer a sentir más ansiedad y trastornos del estado de ánimo se ha potenciado.

-¿Cuáles son las claves para sentirse mejor?

-Hay que facilitarles recursos donde pueden demandar ayuda psicológica y potenciar la importancia del autocuidado y del reparto equitativo de las tareas domésticas y del cuidado, de una conciliación familiar y laboral real. Hay que hacer hincapié en que no debemos olvidarnos de nosotras mismas y de nuestra salud mental puesto que sin ella es imposible tener calidad de vida.

-¿Y cómo podemos cuidarnos a nosotras mismas?

-Habría que empezar por pensar en una misma, pensar un rato en las necesidades que tiene cada persona dentro de sí misma. También pedir ayuda a la pareja, a los familiares o a las personas próximas para repartir las tareas cotidianas y hacer una programación de las mismas con tiempos de ocio y de descanso al margen de las tareas y responsabilidades con las que lidiamos día a día.

-¿Y a qué recursos podemos acudir en caso de necesitar atención psicológica?

-Los más accesibles y que nos pueden abrir muchas puertas son el Instituto Aragonés de la Mujer (IAM), cuya atención se solicita a través de los servicios sociales de base. Existe también ayuda psicológica desde el Salud, desde la sanidad pública. El médico de atención primaria puede derivar al psicólogo correspondiente al área de cada persona. Y el Colegio de Psicólogos de Aragón tiene habilitada una página web en la que se puede buscar por áreas concretas, según las necesidades de cada persona. Para patologías más graves, existen asociaciones de salud mental como Asapme Bajo Aragón y Asapme Teruel. Y después, existe la Era Rural, una página web donde se recogen diferentes iniciativas del medio rural en el área de la psicología.

-Todavía hay quienes piensan que recibir atención psicológica es un signo de debilidad…

-Una de las cosas fundamentales para recibir ayuda es que las personas nos quitemos la idea de que pedir ayuda es un signo de debilidad porque ser fuerte y valiente es reconocer nuestras carencias y en qué momento necesitamos ayuda. Es una fortaleza más que una debilidad. Quiero hacer hincapié en la importancia del bienestar psicológico, por lo que hay que perder el miedo a recibir atención psicológica cuando se necesite o se considere que puede necesitarse. 

-¿Tienen las mujeres que aprender a decir “no” más a menudo?

-Estamos influidos por nuestra época histórica y social, que marca nuestros principios, ideas y deberes. La mujer inevitablemente lastra con parte de todo esto. Históricamente, se ha visto relegada a un segundo plano y sigue formando parte del rol femenino y de las ideas que ellas tienen de sí mismas. Esto también ha provocado a los hombres dificultades para abrirse emocionalmente o expresar sus necesidades emocionales. 

-¿Cómo han desarrollado su labor en Asapme Bajo Aragón?

-En los casos de enfermedad mental grave, hemos continuado atendiendo  a los usuarios en todas las necesidades pese al confinamiento para que, hasta en los momentos más difíciles, no se quedaran desatendido en caso de urgencia. En los casos menos graves, se les ha atendido por vía telemática o por teléfono. Los usuarios y usuarias tienen una mayor vulnerabilidad por sus patologías, y el aislamiento, el miedo y el cambio en las rutinas del día a día les ha afectado.