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El cómico zaragozano Diego Peña visitará Rubielos este sábado. Anabel López

Diego Peña, actor y cómico: “En la comedia hay mucho intrusismo... Hasta el rey ha querido poner su granito”

El zaragozano cierra el Festival Puerta al Mediterráneo este sábado en Rubielos (23 h.) con ‘Increíble pero cierzo’

El cómico zaragozano Diego Peña regresa este sábado a un espacio que ya conoce bien, el Anfiteatro de Rubielos de Mora (23 horas), donde clausurará el Festival Puerta al Mediterráneo con su espectáculo Increíble pero cierzo. Se trata de un show donde vernos reflejados y descubrir porque nos obstinamos en parecer más cuerdos y menos felices. 

-¿De qué habla ‘Increíble pero cierzo?’

-El espectáculo habla sobre todo de la locura, de esa locura que todos tenemos dentro, que muchas veces hay que sacar y que solo algunas tenemos que guardar, y que sin embargo solemos esconder siempre. 

-¿Le gusta reírse de las locuras de los demás o de las suyas propias?

-De las mías sin duda. A veces cuando hay gente que se ofende por algunos chicas no piensa que la víctima siempre es el comediante. Yo siempre digo que el más tonto de la sala siempre soy yo. Pero en este caso hago el espectáculo porque siempre me ha llamado mucho la atención distinguir entre quien está mas loco, si el que va por la calle cantando a voz en grito o los que lo señalan y lo juzgan... A veces no nos damos cuenta de que el loco es el que más serio quiere parecer.

-¿Usted es de los que cantan o de los que señalan?

-De los que cantan, de los que cantan. Canto, hablo solo... yo tengo el pack completo. 

-De todas las locuras que conoce, ¿con cuál se queda?

- Sin duda con la naturalidad. La locura de mostrarse siempre tal y como uno es, donde sea y delante del que sea, me encanta. Me gusta mucho esa gente que nunca piensan en cómo les juzgará la gente si hacen o dicen tal cual cosa, simplemente actúan como les nace...

-Pues en las ciudades pequeñas como Teruel o Rubielos el ‘qué dirán’ tiene siempre mucho predicamento...

-Supongo que es inevitable porque en esos lugares se conoce todo el mundo y todos saben de qué pie cojea cada  uno...Pero precisamente de esto va el espectáculo Increíble pero cierzo, de aprender a quitarnos las caretas, cada uno la que pueda llevar, porque a veces las caretas son muchas o no son como pudiéramos pensar, y mostrarnos tal cual.

-¿Por qué nos obstinamos en parecer algo que realmente no somos?

-Porque nos condicionan desde pequeñitos. Somos animales, y deberíamos comportarnos como animales, pero a veces se nos olvida porque siempre nos han dicho que tenemos ser serios, formales, estudiar para tener un buen trabajo, para formar una familia, y nos han educado en una serie de conceptos que al final te hacen poner un parapeto entre los demás y tú, y mostrarte como esperas que los demás piensan que debes ser, y no como realmente eres y como realmente estás feliz. Lo malo de todo esto es que decidimos vivir una vida que no es la nuestra, sino un modelo de lo considerado normal. 

-Ya que ha mencionado antes las caretas... ¿habla de la Covid-19 en el show?

-Este espectáculo es anterior a todo esto que está pasando y, al no ser un monólogo al uso y tener un factor teatral de guion más cerrado, se brinda menos a la improvisación. Teóricamente el espectáculo no toca para nada el coronavirus, porque cuando lo escribí ni siquiera sabíamos lo que era es. Otra cosa es que al ver a la gente con la mascarilla ocurra algo e inevitablemente se tenga que meter, porque incluso los espectáculos ya creados tienen que tener cierta dosis de improvisación. 

-¿Entonces el espectáculo incorpora también la interpretación?

-Sí, sí... habla de la locura tratando de contemplar todos sus puntos de vista. Así que está estructurado en cinco capítulos, presentados por la voz de Juan Carlos Ortega, de Cadena SER, que ha sido un auténtico lujo trabajar con él. Él introduce el capítulo y yo lo interpreto con el reto de que cada uno sea completamente diferente al anterior. Hay uno que tiene más de monólogo clásico, otro más musical, otro en el que interpreto a un loco, y otro capítulo en el que no hablo nada de nada. Dura unos 10 o 12 minutos en los que no digo ni pío. Y hasta ahí puedo leer...

-Es de agradecer que los actores y los cómicos traten de dar un giro al monólogo clásico, que siendo un estupendo género con millones de fans, comienza a volverse un poco reiterativo...

-Claro, y además representa un pequeño reto que tiene que plantearse continuamente el comediante para conseguir la risa de otras maneras. Además el lenguaje cambia por completo entre un género y otro, y es muy positivo para uno dar de vez en cuando esos pequeños saltos. 

-En los 18 años que lleva en el escenario ya habrá hecho callo porque el sector de la cultura siempre está en el disparadero, cuando no es por una cosa es por otra... ¿cómo le está yendo el verano de la pandemia?

-Pues mal, muy mal, como a casi todo el mundo. Yo pensé que al ir solo igual me salvaba de la quema pero nada, está habiendo muy poquita cosa. Menos mal que hay citas como el Festival Puerta al Mediterráneo que han apostado por continuar a pesar de todo, por lo cual hay que estarles agradecidos. En mi campo, la comedia, a la incertidumbre de qué va a pasar se une le hecho de que nosotros buscamos el humor, la actualidad, la sorpresa, la frescura... Y todo esto está siendo muy caótico. Buscar alegría donde alguien lo está pasando tan mal no es fácil. 

-Pero la gente necesitamos reir, y más en estos tiempos...

-Pero en el campo de la comedia hay mucho intrusismo. Hay mucho alcalde, mucho presidente de Comunidad Autónoma... ¡hasta el Rey le ha dado este verano por poner su granito de arena! Y con eso no hay quien compita.