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El músico Kiko Veneno actúa este sábado en el Mil Festival: “Hablar de la fusión en  la música no aporta nada nuevo, solo más confusión” El músico Kiko Veneno actúa este sábado en el Mil Festival: “Hablar de la fusión en  la música no aporta nada nuevo, solo más confusión”
Kiko Veneno sigue experimentando y buscando nuevos sonidos más de cuatro décadas después de sus inicios. Akimoski

El músico Kiko Veneno actúa este sábado en el Mil Festival: “Hablar de la fusión en la música no aporta nada nuevo, solo más confusión”

Estará en Mora de Rubielos a partir de las 23 horas

Kiko Veneno es uno de los nombres propios de la música española contemporánea y una de las firmas más sui generis en las cuatro últimas décadas. El músico recala en el Mil Festival de Mora de Rubielos este sábado (23.00 horas), donde acude con su reciente trabajo discográfico Hambre, un proyecto en la misma línea electrónica con la que lleva algunos años experimentando.

-Hábleme de ‘Hambre’, su último trabajo. Mantiene la línea electrónica y experimental que inició con ‘Sombrero Roto’ pero le da un nuevo giro de tuerca, ¿no es así?

-Prefiero que de los discos hablen los críticos o los medios de comunicación, porque la visión que tiene uno cuando hace música es muy diferente a la impresión que se obtiene al escucharla. Yo hago canciones por una motivación interior pero me da la impresión que después no importa demasiado, porque a la gente lo que de veras le importa es el resultado final. Y por otro lado nunca sé muy bien lo que significa lo que hago en cada momento, porque no me gusta analizarlo. Me produce cierta incomodidad.

-¿En el Mil Festival de Mora de Rubielos se volcará en la presentación del nuevo disco, o repasará temas anteriores?

-El concierto tendrá muy poco que ver con Hambre, porque no lo he podido preparar. El de este sábado será un concierto en formato acústico, con guitarra y voz, y no se parecerá en nada al sonido del nuevo disco. Tocaré alguna que más o menos se puede llevar con guitarra y voz... quizá La felicidad, quizá Días Raros... La verdad es que lo tengo muy difícil porque para reproducir el sonido del disco en directo necesito una banda grande, y no hay dinero ni mercado que quiera pagar lo que cuesta, no hay circuitos adecuados para la música experimental.

-Bueno, en los últimos años sí que se están haciendo un hueco las alternativas experimentales en diferentes festivales...

-Pues no sé... a mí no es que me estén llamando ni pagándome grandes cachés para actuar.

-Algunos de sus temas están elevados a la categoría de himnos para, al menos, un par de generaciones. ¿Uno se llega a cansar de tocar en directo temas que el  público siempre le pide?

-No, no te cansas. Lo que cansa es hacer canciones y discos que no se venden o que no tienen repercusión, que no tienen una compañía fuerte detrás que los respalde o que no suenan en las emisoras de radio, interesadas en otro tipo de cosas. De tocar en directo canciones que la gente conoce no se cansa uno nunca.

-Usted es uno de los pioneros en eso de fundir diferentes sonidos, que hace cuarenta años no dejaba de ser una rareza. Sin embargo hoy en día casi todo es fusión... ¿cree que se está pervirtiendo el término?

-Cuando yo empecé a meter máquinas en mis discos, que fue en Sensación térmica (2013), o incluso antes, que ya metía alguna cosita, llevaban décadas funcionando. La segunda mitad de los años 90 y los 2000 fue una época en la que mucha gente usaba máquinas para hacer sus mezclas, en muchos casos desde sus propias casas con un ordenador. Pero a mí no me gusta hablar de fusión porque toda la música es fusión, desde el Gregoriano hasta Beethoven, hasta lo que se hace hoy en día. Decir que la música es fusión es añadir confusión. Creo que ese término es un lugar común que no aporta nada de información.

-En sus dos últimos discos se escuchan muy pocas guitarras. Excepto en temas como ‘Estoy cansado’ o ‘Gitano Dave’ la raíz flamenca es mucho menos evidente. ¿Regresarán algún día, o el viaje en el que está es de no retorno?

-Sí, claro que sí. Mi instrumento principal es la guitarra, y es el que sigue sonando cuando actúo en directo. Si vuelvo a hacer nuevos discos insistiré más en la guitarra, porque tengo la impresión de que no puedo hacer las canciones que quizá me gustaría.

-’Días raros’ y ‘Hambre’, la canción que da titulo al disco, fueron compuestas durante la pandemia. ¿Ha sido un periodo fructífero en lo creativo?

-Sí, lo ha sido, pero porque tampoco podías hacer muchas más cosas. Esas dos canciones que mencionas fueron compuestas durante el confinamiento, pero el resto ya había empezado a trabajarlas antes. Cuando nos confinaron estaba encontrando cosas interesantes y se me estaba dando bien, así que decidí continuar y aprovechar el tiempo para terminarlas.

-¿La crisis sanitaria ha determinado el disco? ¿Sería diferente de no haber tenido lugar?

-No. Lo que determina mi forma de trabajar es lo de siempre, mis ideas y mis intenciones a la hora de hacer música. Empecé a hacer el disco con una idea predeterminada que ha seguido siendo la misma durante todo este tiempo. No creo que haya sido tan determinante, porque las constantes vitales de la sociedad siguen siendo las mismas. Durante los cuatro meses de confinamiento quizá se dio cierto periodo en el que mucha gente reflexionó sobre sí misma porque tuvo que quedarse en su casa, pero ya estamos en la dinámica de consumo habitual, en lo de siempre. Consumir plástico, publicidad, Coca-Cola y Colacao.