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Ernest Gómez, policía y formador de la OSCE para sensibilizar en diversidad afectivo-sexual: “En los pueblos los chismes contribuyen  a que la gente se vaya a otro sitio a vivir” Ernest Gómez, policía y formador de la OSCE para sensibilizar en diversidad afectivo-sexual: “En los pueblos los chismes contribuyen  a que la gente se vaya a otro sitio a vivir”
Ernest Gómez, policía y formador de la OSCE

Ernest Gómez, policía y formador de la OSCE para sensibilizar en diversidad afectivo-sexual: “En los pueblos los chismes contribuyen a que la gente se vaya a otro sitio a vivir”

Apunta que jornadas como la de 'Orgullo educo-rural' en Andorra y Alcañiz pretenden mejorar la sociedad
Ernest Gómez es policía y formador de la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa). También es el “ideólogo”, según él mismo reconoce, de la jornada Orgullo Eco-Rural impulsada desde la Diputación de Teruel y que se celebró este sábado a caballo entre Alcañiz y Andorra. Una jornada de sensibilización y concienciación, a través de la Educación, del respeto a la diversidad afectivo-sexual.

-En la jornada Orgullo Educo-Rural se realizaron cuentacuentos para niños y coloquios. ¿Qué objetivos persiguen?

-Los objetivos de estas jornadas son abordar contenidos sobre la diversidad afectivo-sexual para todo tipo de públicos. El objetivo es llegar a todas las edades y a todos los rincones. No elegimos Andorra por casualidad, sino porque es un pueblecito más pequeño y queremos que la gente pueda volver a sus pueblos en verano y que los vecinos sean respetados, porque muchos ya se fueron de ellos por esa falta de respeto, lo que se llama sexilio. El objetivo es que la gente pueda volver a casa a estar con sus familias y llegar a esos espacios donde hasta ahora había costado llegar.

-¿Por eso hacer estas jornadas en el medio rural?

-El medio rural tiene un elemento en común con el que estamos trabajando desde hace tiempo. En el medio rural nadie se decide a vivir su vida con la misma libertad. En las zonas rurales, mucho más tradicionalistas, es más complicado. Nosotros queremos convivir en todas partes con las creencias que cada uno tenga. Queremos hacer evolucionar a los lugareños, evolucionar en los cotilleos, en los chismes, en los corrillos, porque eso forma parte de la represión. Los chismes son una forma de bullying, de exclusión y de falta de convivencia. Los vecinos tienen que entender que se tienen que respetar los derechos de manera efectiva.

-¿Que quieren conseguir en Alcañiz y Andorra?

-Queremos cambiar el discurso, que se conviva y mejore el respeto en los campos de fútbol, en las escuelas, en las plazas y en las plazas de toros. El lenguaje de convivencia tiene que dejar de ser ese discurso machista que hay en las plazas de toros, más allá de las creencias. Si se respeta al animal y al toro, que respeten también a las personas.

-¿Y no cree que esa falta de respeto de la que habla no se da también en las ciudades?

-Se está extendiendo el discurso de la exclusión y de la discriminación y ni siquiera las instituciones están preparadas. Hay una represión tremenda y el discurso está absolutamente extendido.

-¿Qué quiere decir, que se extiende hacia los pueblos o hacia las ciudades?

-El discurso de odio no es exclusivo ni de los pueblos ni de las ciudades, pero lo que se visibiliza en las ciudades es mucho mayor en los pueblos. Lo importante no es una cuestión de números sino de personas. La LGTBfobia es violencia de género y es machismo, y en los pueblos los chismes contribuyen a que la gente se vaya de sus pueblos, a otro sitio a vivir, a que las familias se desplacen de sus pueblos y no vuelvan más.

-¿Mujeres y hombres indistintamente?

-Las mujeres lesbianas son escondidas, porque son una deshonra y son silenciadas, mucho más que los hombres. Por eso hay que trabajar la prevención, sobre todo para que la gente deje de tomar pastillas (por el rechazo recibido) y la gente viva con libertad su sexualidad.

-¿Qué experiencias ha vivido como policía?

-El elemento en común que encontramos y que es comparable con lo que sucede en otros sectores es que existe una gran falta de recursos, y eso se da en los pueblos para abordar cuestiones de igualdad. Si no hay recursos, a la gente se la deja al margen. Las mujeres y las minorías son las grandes discriminadas de este país.

-Recientemente han sido noticias varias agresiones homófobas, una de ellas en Galicia, que supuso la muerte de una persona. ¿Cómo deben abordarse este tipo de actos por parte de la sociedad? ¿Qué errores se cometen?

-Lo de Galicia es la punta del iceberg. Lo que han estado haciendo los medios de comunicación con la violencia de género, ahora lo llevan a cabo con la diversidad sexual. El sensacionalismo no contribuye a que la gente pueda vivir en paz.

-Es usted formador de la OSCE, ¿qué tipo de actividades organizan?

-Soy el único formador  LGTBI de la OSCE en España. Hay compañeras mías de la Policía que son lesbianas, pero que no se quieren visibilizar, no quieren convertirse en el espejo de la sociedad, que es lo que nosotros estamos pidiendo, por eso ahora mismo yo soy el único formador LGTBI. Acudimos a cualquier espacio institucional que se nos plantea a ofrecer formación, a las  escuelas de adultos, a escuelas e institutos y ofrecemos formación para adolescentes y en algún caso muy concreto también en la escuela concertada. Estamos intentando concienciar allí donde nos abren la puerta. El día 31 vamos a Alicante a hacer una jornada en la plaza del pueblo, porque queremos que la ciudadanía conviva de manera solidaria

-¿Se ha avanzado desde el punto de vista legislativo?

-Los desarrollos legislativos están ahí, pero luego está la transformación cultural y el cambio social. Es cuestión de educación sensible. Ahora que hay un rebrote tan importante de violencia, seguimos haciendo propuestas que ensamblan con el desarrollo legislativo. Se ha incrementado el tema punitivo de los textos legislativos, pero no por proferir insultos. Eso sigue en los cajones.

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