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Esther García Soriano es profesora de yoga desde el año 2012

Esther García Soriano, profesora de yoga: “El yoga nos da recursos para que no nos desborde una situación como el Covid”

“Ante las dificultades actuales para abrir una escuela convencional ofrezco clases en directo por internet”, afirma
Cruz Aguilar

Esther García Soriano comenzó a practicar yoga en 2012, cuando realizó un curso de formación y, ya antes de acabarlo, empezó a dar sus primeras clases. Trabajaba en ese momento como agente de desarrollo local y por las tardes daba sus clases, pero a los 2 años decidió dedicarse en exclusiva al yoga. En 2016 montó junto a otro socio su propia escuela de yoga, Shambala Yoga, que se disolvió en 2019. Tras viajar al extranjero para seguir formándose llegó a España a finales de febrero de 2020 con la idea de montar su propia escuela, pero la pandemia le obligó a reinventarse y ahora ofrece las clases de yoga en directo a través de internet.

-¿Qué planes tiene para su escuela?

-Será únicamente online. Al principio pensé en combinarlo con presencial, pero las restricciones me obligaban a tener 2 metros de distancia social, todo el tema de la higiene, al final pensé en hacerlo online y ver cómo va la situación.

-¿Cuándo ha comenzado con las clases online?

-En agosto saqué ya unas clases online y en septiembre ya adapté todo. Lo canalizo todo a través de la web esthergarciayoga.com. Todavía no esta completa pero haré a través de ella todo lo que antes hacía presencial.

-¿Cómo son sus clases?

-Son clases de yoga en directo, en interacción con los alumnos, es a través de la aplicación de Google Meet, yo los veo, hay micrófono y pueden preguntar lo que quieran, les puedo corregir si hacen alguna postura mal. Es adaptar en la medida que puedo lo no presencial a la pantalla.

-¿Cuántas horas imparte de clase a la semana?

-Yo doy 8 clases semanales, pero he creado una tarifa plana y ellos pueden acceder a todas las que quieran, está abierto a que la persona haga yoga cuando quiera. La idea es ampliar también y hacer clases grabadas, para cuando no puedan hacer a los horarios que tengo disponibles, y habrá no solo yoga, sino también  meditación y todo lo relacionado con el yoga. Por un lado lo voy a dar en las clases y por otro lo voy a dejar grabado.

-¿Las clases son para personas que están empezando o van dirigidas a veteranos?

-Algunos ya han sido alumnos míos y otros están empezando, pero he empezado desde la base, explicando muy bien las posturas, porque los veteranos ya lo conocen pero siempre va bien recordarlo. Una persona nueva a día de hoy todavía puede incorporarse. Después mi idea es hacerlo por niveles, gente nueva por un lado y gente que ya está más avanzada por otro. 

-¿Cómo reacciona la gente?

-Al ofrecerles esta opción a mis alumnos me plantearon que no era lo mismo que en directo, pero les invité a probar y los que lo hicieron dicen que sienten más cercanía de la que pensaban. Por un lado les gustaría volver a estar en grupo porque es una forma de mantener la relación social, pero por otro está la comodidad de estar en su casa sin desplazarse y hay gente que prefiere tener menos contacto y garantizar siempre las clases, sea la que sea la situación externa. La gente se está mostrando muy comprensiva, aceptando que es lo único posible. Estoy muy contenta porque está teniendo buena acogida y los alumnos de siempre me trasmiten que están contentos. Como es en directo y existe interacción es menos frío que con clases grabadas, aunque también es verdad que hay gente que se ha resistido porque no se ven con soltura en internet y en las nuevas tecnologías.

-El siguiente paso serán las clases grabadas.

-Sí, estoy en ello, la ventaja será que las personas que no puedan asistir a las clases o trabajen a turnos pueden acceder cuando quieran y repetir la clase, la desventaja es que se pierde la interacción en directo porque yo siempre les digo que estoy disponible. También  voy a introducir la meditación de forma más profunda a través de grabaciones, para ampliar todas las opciones.

-¿Para qué sirve el yoga?

-Te aporta unos recursos para que tu seas quien pueda regular, controlar y equilibrar tus pensamientos, emociones y reacciones ante cualquier situación externa. Ante cualquier cosa que nos ocurre en la vida, nos vemos desbordados por emociones o pensamientos y no tenemos los recursos para hacerles frente, equilibrar nuestros pensamientos y bajar nuestras reacciones emocionales. El yoga es sobre todo el autoconocimiento, no podemos evitar que una emoción surja, pero sí tener recursos para saber qué hacer con ella, para que no nos desborde. Sobre todo desde el yoga siempre se ve que existe un mundo externo, que son las circunstancias que ocurren fuera, y un mundo interno, que es cómo yo me muevo. Con el yoga me conozco por dentro nos lleva a hacernos conscientes de cómo pensamos y como sentimos y eso nos hace capaces de gestionarlo.

-¿Qué nos aporta el yoga?

-Lo primero calma y paz para afrontar emociones internas, esta del virus  o cualquiera, para salir al mundo desde la calma, no desde la incertidumbre. Sería como yo hago mi trabajo personal, me pongo en calma y equilibrio y cuando hay una situación externa yo parto de una base de equilibrio y todo lo que ocurre fuera es evidentemente un impacto pero gestiono mejor la información y la situación que hay fuera. No podemos evitar nada de lo que hay fuera, pero ¿qué puedo hacer yo por mí? Nos mantiene en una incertidumbre constante que genera estrés o ansiedad. Cuando practicamos yoga se reducen los niveles de estrés, nos relaja, la persona es capaz de sobrellevar esta situación menos desbordada, de forma más tranquila. 

-¿A qué personas se lo recomendaría?

-Lo recomendaría a todas las edades. Además esta situación nos golpea a todos y es importante saber gestionar el miedo. El yoga nos puede ayudar a afrontar las circunstancias externas.