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Federico Montero, fisioterapeuta de la Unidad de Afrontamiento del dolor del Sacyl (Valladolid): Federico Montero, fisioterapeuta de la Unidad de Afrontamiento del dolor del Sacyl (Valladolid):
Federico Montero

Federico Montero, fisioterapeuta de la Unidad de Afrontamiento del dolor del Sacyl (Valladolid): "Lo importante es que el dolor deje de ser el protagonista de la vida"

"Las unidades de afrontamiento activo hacen un trabajo interdisciplinar para tratar de manera global al paciente"
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Federico Montero, fisioterapeuta de la Unidad de estrategias de afrontamiento activo para el dolor en Atención Primaria de SACYL en Valladolid participó este sábado en las jornadas de Atención Primaria en Teruel.

-¿Qué está cambiando en el abordaje del dolor crónico?
-Lo primero es el modelo paternalista donde los sanitarios en teoría teníamos que decidir por el paciente. El modelo habla de que tiene que estar centrado en el paciente y es la parte activa de los tratamientos, pero para eso necesitamos empoderarlo, que sepa cómo funciona el dolor para poder tomar las decisiones. También hemos pasado de las técnicas pasivas, farmacológicas, intervencionistas, a técnicas activas como lo indican las guías de práctica clínica. Y muy importante tratar, no por etiquetas diagnósticas, sino de manera global a la persona, porque la persona con dolor crónico tiene problemas físicos, cognitivos, emocionales, incluso sociales y hay que tratar todas esas disfuncionalidades para mejorar la calidad de vida.

-Se quiere potenciar actividad física y antes no era así, ¿cuesta cambiar?
-Aquí hay varias controversias. No podemos ir ni a un extremo ni a otro. Hay que individualizar cada paciente. Hasta ahora se ha dicho que hay que hacer reposo y se ha visto que el reposo a la mayoría de los pacientes le aumenta el dolor. Ahora vamos a lo contrario: actividad física para todos. Se ha visto que hay pacientes que por sus capacidades del sistema nervioso no están preparados para realizar ejercicio. Hay muchos que se frustran porque le dicen: “Vaya usted a la piscina, vaya a andar, a hacer yoga, pilates”. Y el paciente tiene más dolor. Lo importante es que sepamos detectar cuáles son los buenos pacientes respondedores al ejercicio y cuáles no y el que no, tenemos que hacer otras estrategias de tratamiento más innovadoras como la realidad virtual o la imaginaria motora que ayudan en una primera fase a esos pacientes a reentrenar su sistema nervioso para luego, más adelante, poder realizar ejercicio. Hay que individualizar.

-¿Cada paciente necesitará un tipo de ejercicio?
-Ese es un tema importante. Ahora se plantea la receta deportiva. Hay pacientes con dolor crónico que eso les puede perjudicar. Para un sano está clarísimo que la receta deportiva va muy bien porque aumenta la fuerza y la capacidad cardiovascular. Está fenomenal para prevenir. En pacientes con dolor crónico, si metemos eso de golpe, muchos pueden aumentar su dolor. En vez de beneficiarle, le va a perjudicar y hay que hacer cosas previas antes de realizar eso.

Atención Primaria

-¿La Atención Primaria es el lugar adecuado para tratar este dolor crónico?
-Sí, las últimas guías de prácticas clínicas así lo aconsejan. Es un tema muy importante que no se está realizando. Nosotros en el sistema público de Castilla y León tenemos una unidad de dolor en Atención Primaria, donde se hacen estos enfoques activos, hay educación en neurociencia y dolor -que el paciente entienda cómo funciona el dolor-, hay estrategias de trabajo somatosensorial, imaginaria motora, realidad virtual, programas de ejercicio, mindfulness, psicoterapia... Es un trabajo interdisciplinar. Lo realizamos a través de programas porque no es un tratamiento que dé resultados a corto plazo. El dolor es tan complejo que necesita su tiempo y sus etapas. Una persona que lleva tiempo viviendo con dolor tiene que aprender a vivir sin él. Es un cambio de estilo de vida y son necesarios meses para llevarlo a cabo. No nos centramos en intensidad de dolor si no en mejorar las funcionalidades cognitiva, emocional, física y hasta social. A nivel cognitivo hay pequeñas pérdidas de memoria, de concentración, apatía, rumiación; a nivel emocional: ansiedad, depresión, insomnio... Incluso se ha demostrado que el dolor crónico te aísla socialmente. Hay que trabajar todas esas funcionalidades y no tratar las etiquetas diagnósticas, pensando que el dolor se debe a un desgaste o una lesión. Ahí está el cambio de paradigma.

-¿Los pacientes se resignan y creen que no hay una solución?
-Es lo que ha creado el sistema: tiene usted dolor y tiene que aprender a vivir con esto. Tampoco es eso. Hay que buscar mejorar las funcionalidades. Hay pacientes en los que puede desaparecer ese dolor y otros que no desaparece su dolor, pero que son capaces de realizar todas sus actividades funcionales, cognitivas, emocionales, sociales sin que interfiera casi nada el dolor. Eso es lo importante, que el dolor deje de ser el protagonista de la vida de estas personas.

-¿Es frecuente en la sanidad española contar con estas unidades?
-SACYL Castilla y León fue pionera, se creó una unidad de dolor en Valladolid. A partir de esa se ha creado otra en Palencia y en Burgos y este año se van a crear en León, en Salamanca y en Ávila. En el País Vasco, el año pasado se creó la primera en Vitoria y en Badajoz también han creado otra hace un mes. Hay otras comunidades como Murcia, Galicia, y Cantabria que están dando pasos.

-¿Cómo ve Aragón?
-Lo veo con muchas ganas y muchas posibilidades. Cuenta con profesionales muy motivados, que tienen ganas de hacer y esperemos que en poco tiempo pueda haber unidades de estrategia de afrontamiento. Eso sería nuestro deseo.