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Fernando Mateo ante a su restaurante 1900, en la plaza del Torico

Fernando Mateo, propietario del restaurante 1900 de Teruel: “La hostelería no tiene la culpa de los rebrotes, cuyo origen se desconoce”

Asegura que “los próximos años serán muy difíciles para mantener los negocios abiertos hasta que esto pase”

Fernando Mateo regenta el restaurante 1900 situado en la plaza del Torico en Teruel. La crisis del Covid-19 ha afectado gravemente a la economía del establecimiento, tanto durante el confinamiento, obligándole a cerrar y mandar a sus trabajadores a ERTE, como una vez ya finalizada, ya que las amplias restricciones azotan duramente a la clientela, que este año es hasta un 50% inferior a años anteriores. Los turistas extranjeros y nacionales son muchos menos que anteriormente, por lo que los ingresos del restaurante disminuyen notoriamente generando preocupación entre los empresarios.

-¿Cómo afectó la crisis a su establecimiento?

-Totalmente, pues tuvimos que cerrar al igual que miles de establecimientos en España, no nos quedó otra opción.

-Muchos restaurantes han tenido que realizar ERTE ya que no podían permitirse mantener los sueldos de los empleados al completo. ¿Ha sido su caso?

-Desde luego, todavía conservamos 4 trabajadores en el ERTE que será difícil que podamos darles trabajo hasta abril del 2021. La temporada fuerte en nuestro negocio es el verano y el periodo de Semana Santa.

-¿Cómo fue la reapertura inicial tras el confinamiento?

-Fue muy difícil pues todos teníamos mucho miedo a volver al trabajo y volver a relacionarnos con clientes y amigos. Afortunadamente hasta el momento todo ha salido muy bien.

-¿De qué manera se han acogido a la normativa general de las normas de seguridad?

-Muy bien, ha sido muy fácil implementar todas las exigencias de las autoridades sanitarias. Lo único la mascarilla que estar trabajando con ella es bastante duro. Pero entendemos que es necesaria

-¿En su caso su establecimiento dispone de terraza, por lo que pudo ofrecer sus servicios antes de los que carecen de ella. ¿Cómo se comportaban los clientes esos primeros días tan extraños para todos?

-Pues fue un boom, porque había mucha gente con ganas de salir y había muy pocos bares abiertos. Cada vez abrían más bares y también salía más el público a disfrutar de una terraza. Era muy extraño porque sólo se podía entrar al bar a los wc y de uno en uno. Pero tanto trabajadores como clientes nos amoldamos muy bien y rápidamente a la nueva situación. 

-¿Actualmente continúa trabajando con la misma plantilla que antes de la pandemia?

-Seguimos todos salvo 4 compañeros que siguen en el ERTE.

-¿Ha afectado la obligación de portar mascarilla y las amplias restricciones a la economía de su establecimiento?

-Por supuesto, en estas fechas además de esos 4 compañeros del ERTE fácilmente podríamos estar otros 5 o 6  compañeros al menos. 

-Respecto a la cantidad de clientes, ¿considera que hay más, menos o similar a otros años?

-Obviamente mucho menos. Estimamos que estaremos al 50 o 60 por ciento de las ventas del año pasado. En las terrazas aparenta haber gente. Parece haber ambiente. Pero el trabajo de un restaurante son las cenas y comidas y al haber menos gente de fuera es lo que realmente nos ha hecho bajar drásticamente la facturación. 

-¿Y turistas? ¿Se ve mucho cliente del extranjero o más la gente ha optado por el turismo nacional? 

-El turista extranjero ha desaparecido por completo y el nacional se ve pero muy poco. 

-Actualmente se culpa mucho a la hostelería de los rebrotes. ¿Qué opina al respecto?

-Es imposible que la hostelería tenga la culpa de los rebrotes. Se desconoce el origen y el porqué de los rebrotes.

-Se está acusando a los camareros de ser posibles propagadores del virus. ¿Cree que es así?

-Es imposible. los camareros que están trabajando no están infectados por tanto no pueden infectar a nadie. Al mínimo síntoma que puedan tener están obligados a ir al médico y abandonar su trabajo.

-Actualmente los hosteleros tienen que hacer prácticamente de policías para que se cumplan las normas. ¿Ha sufrido algún altercado en este sentido?

-Los hosteleros siempre somos policías de nuestro negocio, al igual que cualquier otro autónomo de otro sector. La vigilancia del Covid no son mucho más allá de otras vigilancias que debemos de hacer como no vender alcohol a menores por ejemplo.  Altercados no hemos sufrido ninguno lo único que al principio había que recordar bastante que para entrar a los servicios había que hacerlo con mascarilla.

-¿Cual ha sido el momento más difícil para usted durante esta crisis?

-Indudablemente el tener que cerrar al principio después la re incorporación de los trabajadores y el que se cumpliesen todas las recomendaciones sanitarias y ahora la incertidumbre de si continuarán o no los ERTE.

-¿Cree que la hostelería del país, y en especial la turolense, logrará levantarse de este duro golpe?

-Todo dependerá de la evolución del Covid y del tiempo que cueste que salga la vacuna y que sea efectiva. Estas variables determinarán el posible cambio de costumbres en la sociedad que podrían variar la forma de viajar y de divertirse de la gente. Si tal y como se prevé empezamos a tener controlado el Covid en 2021, espero que no haya muchos cambios y en 2022 o 2023 todo vuelva a ser como antes. 

Lo malo es que serán unos años difíciles para mantener los negocios abiertos hasta que esto pase. Espero y me gustaría pensar que todo volverá a la normalidad en un par de años. Teruel gusta mucho a la gente que nos visita y entre todos: autoridades hosteleros y clientes conseguiremos que esto no vaya a peor sino que mejore.