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Fran Toro, escritor: “La novela ‘Olivos de cal’ es un llamamiento desesperado a escuchar a los mayores” Fran Toro, escritor: “La novela ‘Olivos de cal’ es un llamamiento desesperado a escuchar a los mayores”
Fran Toro junto con su primera novela, ‘Olivos de cal’

Fran Toro, escritor: “La novela ‘Olivos de cal’ es un llamamiento desesperado a escuchar a los mayores”

“En las vidas más humildes hay mucho de épica, simplemente por sobrevivir a situaciones muy duras”
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Cruz Aguilar

Olivos de cal es la novela de Fran Toro ganadora del Premio Nacional de Narrativa  Ateneo Mercantil de Valencia 2019 y el sábado día 30 de octubre se presenta en el Centro Social de San Julián a partir de las 18 horas. Toro tiene una gran vinculación con Rubielos de Mora, el pueblo de su pareja, y la familia distribuye sus veranos entre Jaén, lugar de inspiración de la novela, y la localidad de Gúdar-Javalambre.

-Es catalán de nacimiento, ¿por qué ambienta la novela en Jaén?

-Soy nacido en Badalona pero hijo de jienenses, de la emigración y nunca he perdido el contacto, es esa doble identidad que tenemos los hijos de andaluces en Cataluña y es ese conocimiento lo que me lleva a hacer esta novela.

-¿Es un intento de retratar una realidad?

-Es un intento de traer a la memoria los veranos de mi infancia. Esa tradición oral, esas historias reales y familiares que escuchaba por las noches de verano las he revestido de un contexto real, no he pretendido ni ser crítico ni idolatrar a la gente de Jaén. Es verdad que la lectura final que puede sacar el lector es que en las vidas más humildes hay mucho de épica, simplemente por sobrevivir a situaciones muy duras, la épica de la gente sencilla, pero no es un intento de juzgar, la novela tiene mucho de costumbrista y he querido ser fiel a la manera de vivir más cotidiana, no hay buenos y malos, es un fantasma del que he intentado huir.

-¿Es una obra basada en los recuerdos entonces?

-Si ha visto la luz es por mi cruzada contra el olvido y que las historias permanezcan cuando se muere la persona , es un homenaje a la gente mayor y un llamamiento desesperado a escucharlos.

-¿En qué época está ambientada?

-Ocupa parte de la preguerra, la guerra civiel española y la posguerra. He intentado huir del fantasma de los buenos y malos, que el lector no pudiera acusarme de narrar desde las trincheras. Lo he conseguido bajando a pie de cortijo y fijándome en la vida de la gente.

-Pero en esas historias escuchadas habría matices, ¿no?

-Cuando me sentaba al pie de las sillas de enea y escuchaba las historias no era realmente consciente de lo que oía. No sé cuándo oí por primera vez  hablar de Cencerro o Pancho Villa, aquellas historias son como una especie de ensoñación infantil, no sé en realidad qué matices tenían, por así decirlo es más una novela costumbrista que de historia.

-Usted es profesor de historia, ¿eso se nota en la novela?

-Sí, he querido ser bastante fiel al marco histórico en el que transcurren los hecho. Hay dos personajes que fueron reales, un maqui, Tomás Villén, Cencerro, y José Poblador, que era natural de La Puebla de Híjar, apodado Pancho Villa. También están basados en la realidad personajes como Santa, la protagonista, su marido León y su hija Carmencita. Hay personajes históricos que son totalmente identificables y luego los personajes ficticios lógicamente están basados en personas reales pero más del ámbito familiar. Al ser profesor de historia no he querido desaprovechar el marco que aporta la historia para encorsetar estos personajes y las cosas que le pasan. Pero es un arma de doble filo porque te aporta el escenario histórico pero por otro lado te esposa a esa historia con mayúscula.

-En promociones de su novela se habla de que es digna heredera del Delibes más sobrio, ¿qué hay del autor de Los Santos Inocentes en Olivos de cal?

-Además del marco rural hay mucho en la mirada infantil de lo que está ocurriendo en una España como la de los años 20, 30 y 40. En esos personajes infantiles sí que quiero ver a Delibes, en la manera bastante inocente de percibir y gestionar todo lo que está pasando a su alrededor. Ahí sí veo a Delibes y a Ana María Matute. También hay algo de Galdós en cuanto a la dimensión costumbrista de la novela y quiero ver a Lorca en los personajes femeninos, todos estos grandes escritores que son mis referentes de alguna manera. En todo caso  lo dejo en mano del lector.

-¿Hay algo de la Sierra de Gúdar en esta novela?

-Está practicmente ambientada en la Sierra Sur de Jaén. Lógicamente hay cosas que me han pasado durante estos veranos y personas con las que me he cruzado han aportado algún detalle, pero no escenas concretas. Sí aparece un convento de agustinos que directamente lo he traslado desde el convento de Rubielos de Mora, pero como episodio no hay ninguno. Por hacer un paralelismo entre Jaén y Teruel los asistentes a las presentaciones sí se sienten identificados con la novela, con el ambiente rural e incluso con el carácter seco, rudo, sobrio de la gente de Teruel, lo identifican como algo propio, no sé si por ser de zonas rurales o porque también fue una guerra civil muy dura.

-¿Ha gustado en Jaén?

-Yo tenía mucho miedo de que fuese acusado de intrusismo, por haberme metido en su historia, su paisaje, sus vidas y su forma de ser, pero ha sido acogida muy bien, tanto a nivel de presentaciones como en ventas y críticas posteriores de la gente que ha leído la novela. Mucha gente de Ventas del Carrizal se la ha tomado como una novela de su pueblo y eso es un premio más al Mercantil de Valencia que gané. El fantasma del que viene de fuera y habla de nosotros ha desaparecido, no puedo estar más contento.

-¿Es su primera novela?

-Sí, yo había escrito algún artículo de opinión y reportajes de carácter histórico, pero de ficción es lo primero que hice, pero desde 2016 que la acabé he escrito más relatos y microrrelatos. Ahora estoy trabajando en mi segunda novela.

-¿Habrá algo de Teruel?

-Me temo que tampoco. Está ambientada en el área metropolitana de Barcelona.